10 de agosto de 2020
10.08.2020

Más de 3.000 pisos vacacionales cesan su actividad en la Isla por la crisis de la Covid-19

Una parte de los propietarios retorna al alquiler tradicional ante la falta de ingresos provocada por la caída de visitantes | El nivel de ocupación este verano supera el 70%

09.08.2020 | 21:40
Dos turistas en el aeropuerto Tenerife Sur.

El número de viviendas vacacionales en la Isla ha caído un 20% debido al cero turístico y la consecuente paralización total de la actividad como consecuencia de la pandemia provocada por el coronavirus. Esta es la estimación realizada por la Asociación Canaria del Alquiler Vacacional (Ascav), que apunta que muchos propietarios que alquilaban sus pisos por cortas temporadas han tenido que pasarse al alquiler tradicional debido a la falta de ingresos. En Tenerife este porcentaje se traduce en el cese de la actividad de más de 3.000 viviendas turísticas solo en este año.

Según el estudio sobre alquiler vacacional en Canarias de 2019, realizado por el Gobierno regional, a finales del año pasado existían en la Isla un total de 15.193 viviendas turísticas, una cantidad que representaba el 39% del total de Canarias. Adeje con 2.732 y Arona con 2.275 era los municipios que aglutinaban un mayor porcentaje de esta oferta. Ahora, con la reducción del 20% detectada por Ascav, Tenerife se habría quedado con unas 12.150 viviendas vacacionales, por lo que la oferta se situaría a niveles inferiores a los de 2017.

El gerente de la asociación, Javier Martín, indica que esta reducción es la consecuencia de que propietarios, que no podían esperar a que se reactivase el sector turístico porque necesitaban los ingresos que obtenían a través de sus pisos vacacionales, hayan cesado la actividad y recurrido al alquiler tradicional. Sin embargo, señala que tras la reapertura "el sector está teniendo un buen volumen de reservas", aunque insiste en la incertidumbre que existe acerca de cómo serán los próximos meses, sobre todo los de la temporada alta del invierno. "Hemos tenido un buen julio, y esperamos un buen agosto y septiembre, la ocupación estará entorno al 70% u 80%", valora y asegura que algunas propiedades están registrando niveles similares a los de enero de este año, cuando nada hacía presagiar la llegada de esta pandemia.

De hecho, el alquiler vacacional está siendo una de las modalidades más escogidas por aquellos que se deciden a viajar. Al ser alojamientos sin zonas comunes y con unos servicios básicos que no implican mucho contacto interpersonal "genera mucha más confianza", asegura Martín.

Por su parte, el vicepresidente de Ascav, Javier Valentín, explica que algunas modalidades de alquiler vacacional "están teniendo una recuperación más rápida", como aquellas que ofertan "casas aisladas con piscina", en las que el nivel de ocupación este verano roza el 100%.

Aun así, Valentín reconoce que el resto "está sufriendo un poco", ya que la falta de conectividad y la imposición de cuarentenas debido a los rebrotes en otras partes del país también afecta a este sector, ya que sin la llegada de visitantes extranjeros se reduce mucho su espectro de clientes.

El alquiler vacacional es una modalidad que no ha dejado de crecer en los últimos años, generando polémicas no solo entre los hoteleros, que ven en ella cierta competencia desleal, sino también entre muchos ciudadanos, que la acusaban de estar detrás del alza del precio de los alquileres.

Sin embargo, el vicepresidente de Ascav advierte que a pesar de los incrementos del número de viviendas turísticas experimentado en los últimos años, el sector había comenzado a moderarse. "Antes del coronavirus la oferta ya había comenzado a estabilizarse", concreta. La razón, según Valentín, es que muchos de los que en su momento decidieron apostar por esta modalidad de alquiler desconocían que conllevaba una serie de gastos que no tiene aparejado el alquiler tradicional y que le restan rentabilidad.

Lo cierto es que en los últimos años, según los estudios elaborados por el Gobierno canario, se había registrado un alza en el número de viviendas, pero al mismo tiempo una reducción en el precio medio de su alquiler. De esta manera, en el año 2019 el coste por noche en estos alojamientos en Tenerife rondaba los 81 euros, un 4,5% menos que hacía un año. Una caída que se suma a la que se registró entre 2018 y 2017 y que fue del 19% de media. Aún así, desde Ascav se puntualiza que la crisis del Covid-19 no ha provocado una bajada de precios en el Archipiélago.

En cuanto a la recuperación del sector, Valentín asume que "a corto plazo no somos muy optimistas", ya que al igual que al resto del sector turístico de Canarias, los propietarios de viviendas vacacionales dependen sobre todo de la llegada de turistas extranjeros y su recuperación tras la llegada del coronavirus está siendo muy tímida y no tiene nada que ver con los datos registrados hace apenas un año. Además, el gerente de Ascav puntualiza que en muchas zonas los que llegan "se quejan de falta de servicios", ya que muchas tiendas, restaurantes y comercios, sobre todo en zonas turísticas, siguen cerrados.

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