14 de abril de 2020
14.04.2020
Crisis del coronavirus

Aislado por responsabilidad

El alcalde de La Guancha se mantiene confinado por la profesión de su mujer

13.04.2020 | 22:41
El alcalde guanchero, Antonio Hernández (PP), sigue trabajando desde casa.

Antonio Hernández (PP) vive semanas muy complicadas. Su esposa trabaja en la UCI del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria con pacientes con coronavirus y él ha decidido evitar cualquier contacto directo con el exterior debido al elevado riesgo de contagio que vive a diario en su hogar.

El caso del alcalde de La Guancha, Antonio Hernández (PP), no tiene precedentes en la isla de Tenerife, ya que es el único mandatario local que en la actualidad se encuentra completamente aislado en su domicilio sin mantener contacto con nadie y sin acudir en ningún momento al ayuntamiento. Una cuarentena que no implica abandonar unas funciones y responsabilidades que atiende casi durante las 24 horas del día. No ha dejado de trabajar en ningún momento, pero sólo lo hace por vías telemáticas. Antonio Hernández está completamente sano, no ha dado positivo por coronavirus, pero debido a la profesión de su mujer ha decidido quedarse encerrado en casa, junto a sus hijos adolescentes, "por responsabilidad y para evitar cualquier posibilidad de contagio".

El alcalde guanchero quiere dejar muy claro que no ha dado positivo por Covid-19, ni tampoco nadie de su familia. Sin embargo, en su casa existe una poderosa razón para que él mantenga una cuarentena voluntaria. Su esposa es auxiliar de enfermería en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario de Nuestra Señora de La Candelaria (HUNSC) y ella sí está en contacto permanente con enfermos graves a causa del coronavirus. Cada vez que ella regresa a casa, es inevitable que la familia se preocupe por la posibilidad de que el virus haya encontrado la manera de venirse con ella.

Elevado riesgo. "Mi mujer ejerce una profesión que en estos momentos tiene un elevado riesgo de contagio por coronavirus, así que he decidido quedarme en casa confinado por prudencia, junto a ella y mis hijos adolescentes", explica Antonio Hernández, quien llegó a valorar la posibilidad de confinarse con otros familiares, "pero son personas mayores a las que tampoco podíamos poner en riesgo".

"No es fácil, lo vivimos con una preocupación constante. Es duro e incómodo. La vida nos ha cambiado por completo", reconoce. Tampoco esconde que en su situación se pasa miedo: "¿Miedo? Tengo dos hijos y no voy a negar que cuando te pones a pensar lo que está pasando, lo que se está viviendo en las UCI de nuestros hospitales, la incertidumbre es muy grande".

Teletrabajo. Pese a las dificultades personales, Hernández sigue al frente del Ayuntamiento de La Guancha. El teletrabajo es una constante: "Desde aquí sigo trabajando a diario, casi las 24 horas del día, a base de teléfono móvil y videollamadas, que nunca había utilizado antes, a través de Skype o de WhatsApp".

Las nuevas tecnologías han facilitado la tarea de dirigir un equipo de gobierno y una plantilla de trabajadores desde una cuarentena hogareña. "Prefiero no verme con nadie fuera", explica, "porque podemos trabajar a distancia y así no hay ningún riesgo".

El trabajo ayuda a sobrellevar una situación muy complicada en casa y, sobre todo, llena de tensión. Su esposa "trabaja en lo que se puede considerar la zona cero de esta epidemia en Tenerife. Cuando viene de guardia nos cuenta cómo se está viviendo todo, las situaciones a las que se enfrenta y realmente es muy difícil".

Hernández subraya que su vida ha cambiado completamente y que la situación "es dura", sobre todo cuando su mujer regresa de trabajar en el hospital y hay que realizar todo un protocolo de seguridad para luchar contra un enemigo invisible. "La ropa hay que lavarla aparte, desinfectar todo y ella debe usar su propio baño. Se hace difícil vivir así", reconoce Hernández, quien ha tenido dudas a la hora de hacer pública su situación. Finalmente llegó a la conclusión de que lo más conveniente es ser transparente y compartir con sus vecinos esta realidad que le ha tocado vivir.

El alcalde de La Guancha, que es profesor de instituto, no oculta la admiración que siente por el trabajo de su mujer: "Ella era auxiliar de enfermería en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de pediatría, en el HUNSC, pero ante esta situación, ha pasado a la UCI general, que es donde se atiende a los pacientes con coronavirus. Cuando me cuenta su día a día, no puedo dejar de admirarla. Le gusta su trabajo, pese a que es algo emocionalmente tan terrible que cualquier persona no estaría preparada. Yo no podría hacerlo".

Hernández trabaja en solitario, sin ver a nadie, ni siquiera a los miembros de su equipo, "por miedo a lo que pueda pasar" y, sobre todo, "por responsabilidad con mis compañeros, vecinos y trabajadores municipales". Para este alcalde confinado, su decisión no es "un capricho", sino la consecuencia de "unos momentos tan difíciles que jamás podremos olvidarlos". Cuando esta pesadilla pase, vendrá una crisis económica que le quita el sueño: "Habrá una avalancha de vecinos que vendrán a pedir ayuda y será muy duro".

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