La crisis del coronavirus y las medidas excepcionales recogidas en el decreto de estado de alarma promovido por el Gobierno central han supuesto un cambio de ritmos y de hábitos entre los españoles principalmente por las limitaciones de movimientos como medida extraordinaria para controlar la propagación de la enfermedad. Esas restricciones se centran en evitar los desplazamientos innecesarios y solo se permite el paso para abastecerse de alimentos en los establecimientos. De los más importantes son las panaderías, a las que esta crisis les ha afectado de forma desigual tanto en Santa Cruz de Tenerife como en La Laguna, lo mismo que a sus clientes.

En esta sociedad cada vez más globalizada, las cadenas de elaboración del pan de manera industrial se están imponiendo en las Islas, quedando escasos ejemplos de las que se ocupan de la elaboración tradicional. Son pocos pero valientes luchando por mantener una elaboración y un sabor del pan completamente distintos con harinas sin airear, bien tratados y horneados, con costra, blando o crujiente... Multitud de formas que solo la tradición puede dar de sí. En este punto, uno de los ejemplos, entre otros pocos que existen en el municipio capitalino, es el que ofrece la Panadería Juan Pedro, que tiene el punto de venta en el Mercado de Santa Cruz. La pandemia y las especiales medidas decretadas para frenarla han mermado de manera significativa sus ventas. Habrá otras panaderías en las que el bajón en ventas no se ha notado tanto, pero en su puesto de la Recova las cosas han cambiado significativamente desde el 14 de marzo.

Pérdidas importantes

María del Carmen Carlos Peraza asegura que las pérdidas son importantes y que la crisis del coronavirus en tan solo una quincena le ha supuesto pérdidas por encima del 50%. Un dato esclarecedor de uno de los puestos clave del mercado de abasto capitalino. "Las ventas han bajado más de un 50%, por lo menos a nosotros. No podemos poner el servicio a domicilio porque lo tenemos que cobrar. Si nos piden cuatro panes... No tengo a una persona que salga fuera a llevar cuatro panes. No puede cobrar cuatro panes y 4 o 5 euros por llevarlo a domicilio", explicó.

Venta de bizcochones

María del Carmen puso como ejemplo de la tremenda bajada de ventas que se traduce en que "antes hacía amasijos de 25 kilos y ahora lo hacemos con 10 kilos". "Ahí está la cuestión. Esto sucede así, aunque en lo que sí hemos subido es en la venta de bizcochones porque la gente está confinada en sus casas y siempre hay un café o un chocolate. La dulcería se ha mantenido más o menos", precisa. Recordó que "el primer fin de semana de las medidas fue bastante malo porque había militares en la puerta y no dejaban entrar a los clientes; ya el pasado fin de semana fue un poquito mejor, pero no suficiente", dijo.

Tanto es el problema que "ya hablé con los empleados. Son ocho en total. No llego a final de mes y la Seguridad Social es mucho, el autónomo y los sueldos... Tuve que hablar con ellos para buscar una solución. Es una situación muy dura. No quiero llegar a un ERTE porque es bastante lo que les baja. Pensamos en una reducción de jornada", reconoció con muchísima preocupación.

Para María Isabel Cartaya, de la panadería del mismo nombre, "esta situación es horrible para todo el mundo, para los trabajos y para todos. Es como si cambiaras de golpe el estilo de vida. Llevo días sin ver a mis hijos. Ha sido un cambio total". Recordó que ayer fue el primer día abierto después de 11 desde que echó el cierre, sufriendo la primera semana los efectos de las medidas. Sobre ello explicó que "ya esos primeros días se notó un gran bajón". ¿Hoy [por ayer]? Ha estado un poco mejor, pero nada extraordinario", matizó. Por otra parte, empleadas de una conocida cadena de panaderías que no se quiso identificar apuntó que no ha detectado que la gente compre menos. "Creo que no hay mucha diferencia, por lo menos en lo que nos toca a nosotros", explicó.

¿Y qué dicen los clientes? Carlos Esteban, vecino de la calle Hernández Afonso, reconoció que "ahora estoy comprando menos pan porque si no voy a parecer una ballena. Cuando vuelva al ritmo normal volveré a comprar los dos panes que siempre adquiero". Ana Padrón, residente en la calle Anchieta, apuntó que "ahora los panes y los dulces los compro en el supermercado porque lo tienen todo. No hay que salir tanto y aprovecho ir a un solo sitio para poder adquirir lo que necesito".

Las opiniones en La Laguna se movían también entre la hecatombe que expresaba el empleado de un establecimiento que pidió anonimato hasta otras situaciones más positivas, como la de la Panadería y Pastelería Las Gavias, en el camino del mismo nombre. Uno de los responsables de este conocido establecimiento explicó ayer que han percibido un incremento en el consumo. "Se nota más movimiento", señaló, aunque también manifestó que ese repunte en las ventas en el mostrador contrasta con la obvia bajada en lo que a clientes externos se refiere, como bares y cafeterías, que han tenido que cerrar temporalmente debido a las restricciones que ha traído consigo el estado de alarma.

La gente está "concienciada"

Asimismo, desde esta panadería lagunera han visto esa subida reflejada en la actividad de charcutería que ofrecen, e indicaron que observan que la gente "está concienciada" con el confinamiento y las directrices marcadas por las autoridades. Un buen ejemplo de ello era la distancia de seguridad que mantenían quienes aguardaban en la mañana de este jueves en el exterior del negocio para realizar sus compras y que ha sido una constante en el transcurso de las últimas semanas.

Entre los clientes consultados en la Ciudad de los Adelantados, un denominador común: el pan lo siguen comprando. "Yo antes de esto que ha pasado con el coronavirus compraba dos panes y dos panes sigo comprando", señaló María Dolores González, de 52 años, que caminaba por la céntrica calle de La Carrera. "El pan no es lo más caro y, en general, no creo que sea lo más afectado que se esté viendo, sobre todo cuando es algo que todo el mundo siempre ha consumido", opinó esta ama de casa que aprovechaba para sacar al perro al mismo tiempo que adquiría algunos productos de alimentación. "Me acostumbré a hacer las dos cosas a la vez porque, aunque ya no, los primeros días me daba miedo salir demasiado", admitió.

En la parte baja del barrio de San Benito, en la calle Marqués de Celada, Juan Álvarez apuntó que, aunque es autónomo y no atraviesa su mejor momento, no se ha planteado recortar en la cesta de la compra ni tampoco del pan, pero sí comentó que ha prescindido de caprichos como productos de pastelería o de tipo gurmé. "A lo mejor antes consumía algún enlatado un poco caro, pero ahora mismo no; aunque también es verdad que donde lo compraba está cerrado", puntualizó. "Aquí llevo cuatro panes, incluso uno más de lo habitual", dijo señalando una bolsa. "Espero que esto acabe cuanto antes y podamos volver de nuevo a la actividad laboral", agregó este vecino del casco histórico de La Laguna y de 48 años.

"Yo sigo comprando igual"

Más arriba, en ese punto en el que confluyen Marqués de Celada y la calle Lucas Vega, Carmen García iba también con los panes para su familia, precisamente de la Panadería Las Gavias. "Yo sigo comprando igual; la verdad es que la situación ahora mismo y la crisis que ya está viniendo dan miedo, pero tendremos que seguir comiendo", expresó García, que reside en San Benito y que planteó que un familiar cercano está en una muy mala situación por el parón económico y que otro se encuentra de permiso retribuido recuperable. "Es el caos", lamentó. Y remachó: "Aunque lo importante no es el dinero, sino ser feliz".