29 de marzo de 2020
29.03.2020

Los pescadores alertan de que la crisis acabará con las cofradías

El cierre de restaurantes y hoteles de Tenerife imposibilita al sector comercializar buena parte de su producción

29.03.2020 | 03:56
Los pescadores alertan de que la crisis acabará con las cofradías.

El sector de la pesca está siendo arrasado por la paralización de la actividad que ha motivado la irrupción del Covid-19. Los pescadores alertan de que si no se toman medidas inmediatas esta crisis podría acabar con todas las cofradías, que cerrarán irremediablemente al no poder atender a los pagos. Así lo vaticina Víctor Díaz, patrón mayor de Candelaria y presidente de la Federación Provincial de Pescadores, que advierte que "si no recibimos ayudas urgentes y directas estamos llamados a paralizarnos por completo, amarrar todos los barcos y cerrar las cofradías". Explica que son muy pocos los barcos que todavía salen a faenar, por lo que asegura que las diez cofradías tinerfeñas irán cerrando una a una. "En un mes la mitad habrán clausurado y las otras al mes siguiente", prevé. En el caso de la cofradía de La Candelaria "no vamos a poder sobrevivir más de un mes y medio si no entra ayuda de forma inmediata".

Díaz expone que las cofradías "dependen de los alquileres de los bares, que ahora están cerrados, y del varadero, pero muy pocos barcos están saliendo a la mar". La comercialización de la pesca se ha dificultado mucho en las últimas semanas, ya que aunque se trata de un producto alimentario, los pescadores aseguran que no se tiene como algo de primera necesidad y con la situación económica que atraviesa la Isla, "muchos no pueden permitirse lo que cuesta" y optan por otros pescados que llegan desde otras partes del mundo y que son más económicos. Sin embargo, ellos aseguran que no pueden bajar los precios. "No cubriríamos gastos", lamenta.

De la misma opinión es el patrón mayor de la Cofradía de Los Cristianos, Manuel Díaz, quien asegura que con un escenario como este "el sector se va a la quiebra si no hay ayudas". Bajo su punto de vista, "el pescado no es un producto que puedas comprar todos los días, hay que ser realistas", por lo que afirma que los consumidores están optando por otras opciones. Además, buena parte del sector se encargaba de surtir a establecimientos hosteleros y alojativos, que ahora han cerrado, y el consumo en los hogares no puede aglutinar toda su producción. "El sector depende mucho del turismo, apenas el 10% se vendía en las pescaderías", expone. En su caso, Víctor Díaz teme que tendrá que parar a las cuatro personas que trabajan en su barco. "Al no poder coger pescado no podemos garantizar los sueldos, así que irán al paro los que puedan y los autónomos nos quedaremos con una mano delante y otra detrás".

Una situación que puede repetirse entre las aproximadamente 1.500 licencias de pesca profesionales en Canarias, aunque las repercusiones también afectarán a empleos vinculados al sector que no se dedican de forma directa al trabajo en el mar. "Si las cofradías cierran el personal administrativo también se irá a la calle", lamenta Víctor. Además, esta crisis ha sorprendido al sector en plena campaña del atún rojo. "La venta está paralizada en el continente y aquí". Por lo que ante la incertidumbre respecto a su comercialización y debido a la existencia de un cupo máximo establecido por la Unión Europea (UE, los marineros canarios han dejado de capturarlo. Sí se pescan otro tipo de túnidos, pero advierten que "se venden muy mal y a precios muy flojos", reconoce y añade que "la pesca de bajura casi en el 90% está paralizada".

Tanto Manuel como Víctor coinciden en la necesidad de reclamar ayuda a las administraciones públicas. "Tenemos que reunirnos para buscar una solución económica, tanto los dueños de los barcos como los marineros tenemos que comer y no cubrimos gastos", asume el primero. Hasta ahora ya se han puesto sobre la mesa varias medidas, como la centralización de la distribución de esta producción a través de la empresa pública Gestión del Medio Rural (GMR). Sin embargo, al sector le parece insuficiente. "Hay que ser realistas si nos recogen el pescado pero no se vende después no es una solución", asume Manuel. "Estamos pidiendo auxilio en todas partes", evidencia el patrón mayor de la cofradía de Candelaria, "las autoridades saben del problema e insisten en que vayamos a pescar, lo estamos intentando, pero no se dan cuenta de la realidad de nuestra situación".

Ayudas directas del FEMP

El Gobierno de Canarias ya ha aprobado las ayudas directas con cargo al Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP) de la Unión Europea que se destinan a compensar los costes adicionales derivados de la lejanía e insularidad que soportan los operadores de la pesca en Canarias, correspondientes a la campaña de 2017. En concreto, 5,6 millones que se distribuyen entre operadores de la pesca extractiva artesanal e industrial, así como a los operadores de la acuicultura.

Sin embargo, el patrón mayor de la Cofradía de Candelaria demanda "ayudas directas" que no sean adelantos de compensaciones anteriores, al menos durante un tiempo. "A medida que se estabilice todo se irán retirando, no queremos que nos regalen nada", expone.

Las iniciativas que ya les han trasladado las administraciones "son inviables y muy a largo plazo". "No tenemos garantías de que vayan a funcionar, porque creemos que el consumo particular no puede asumir toda la producción de los pescadores de la Isla, por lo que se garantizará que tengamos un sueldo digno". "Nuestra situación ha sido siempre muy dependiente de la economía general, vamos de la mano", aclara Víctor Díaz, aunque asume que "siempre nos movíamos entre dos líneas nunca las sobrepasamos". Sin embargo, hacía unos meses que el sector miraba al futuro con optimismo al haberse recuperado la cuota del atún rojo y por el incremento de los precios.

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