16 de febrero de 2020
16.02.2020
First Lego League

First Lego League Canarias: Mucho más que robots

El equipo del sur de Tenerife Aldeatron Robotix consiguió su cuarto pase a la final nacional en ocho años de First Lego League

15.02.2020 | 23:00
First Lego League Canarias: Mucho más que robots
Las participantes en las mesas de juego del robot reciben el apoyo de sus compañeros en las gradas.
First Lego League Canarias: Mucho más que robots

El campus de Guajara de la Universidad de La Laguna acogió la octava edición de First Lego League Canarias, el torneo de robótica en el que importa tanto la destreza tecnológica como el trabajo en equipo y basado en valores. En poco más de siete horas los casi 700 participantes de la fiesta de la robótica participaron en el torneo, presentaron sus proyectos de innovación y disfrutaron de una jornada que probablemente no olvidarán en sus vidas.

Nervios, carreras, risas y aplausos hicieron vibrar en el día de ayer el Campus de Guajara de la universidad lagunera, sede de la octava edición del torneo First Lego League Canarias. Un cambio de ubicación aplaudido por los tutores y padres, y necesario ante el incremento de equipos, hasta 66 incluyendo alguna baja de última hora. Una auténtica aventura llena de emociones positivas que van a recordar el resto de sus vidas. Durante la inauguración de la jornada, Rosa Aguilar, rectora de la Universidad de La Laguna, destacó ante el número de participantes que había cantera en Canarias de futuros investigadores. Intentó convencer a los más pequeños de que la Universidad es un lugar dónde podrán seguir aprendiendo porque "aprendemos a aprender y nos divertimos". Los niños no estaban muy convencidos aunque todos se sumaron con un fuerte aplauso cuando les recordó que "todos somos ganadores". Continuó la inauguración el director insular de Innovación del Cabildo de Tenerife, José Clemente Díaz, destacando que "hay cantera" mientras los niños empezaban a impacientarse y los nervios crecían en la sala porque sabían que en minutos empezaría el torneo.

First Lego League Jr

El desafío de este año propone a los equipos encontrar soluciones innovadoras que permita construir ciudades más sostenibles con la tecnología existente. Los 38 equipos de la First League League Junior, con edades comprendidas entre los 6 y 9 años, han dedicado parte de su tiempo en los últimos meses a aprender a trabajar en equipo, tener su primer contacto con profesionales y realizar un póster con los valores que defiende el proyecto. Cada equipo lo presenta en solitario en alguna de las aulas en las que están esperando los jurados.

La escena se repite a lo largo de toda la mañana y al mismo tiempo en las diferentes aulas que se han dispuesto para que de tiempo en una mañana a que todos participen. En primer lugar se carga una presentación en el ordenador y se coloca la maqueta del proyecto de innovación en la que los más jóvenes del torneo han estado trabajando. A continuación entran los protagonistas y detrás sus progenitores y móviles entran en el aula para dejar constancia del momento. Al coger el micrófono se nota que han aprendido de memoria la presentación, aunque a medida que pasan los segundos empiezan a soltarse y muestran la pasión con la que han trabajado. "Hemos puesto dos molinos que generan energía en la maqueta por si se rompe uno", responder Cora, del equipo City Girls que representa al Colegio Virgen del Mar a una pregunta del jurado interesado por su proyecto que busca crear hoteles más accesibles. Las energías renovables ya son una necesidad para estos jóvenes como demuestra Alejandro, del equipo Skynet del Colegio Casa Azul, "hemos puesto un molino que no contamina y genera energía". Todos han tenido en cuenta a las personas con discapacidad al incorporar rampas en lugar de escaleras. Aprender a compartir y repartir el trabajo es uno de los muchos valores que se aprenden. Cuando el jurado pregunta a los equipos tras su exposición como han construido la maqueta la respuesta generalizada es "cada uno ha construido una parte y entre todos las montamos". Cada equipo es un pequeño universo en el que intentan sorprender al jurado en los poco más de cinco minutos que tienen para exponer el proyecto y responder a las preguntas de los jurados que buscan conocer algunos detalles que se escapan. Cómplices con el esfuerzo de los niños, en ocasiones preguntan por detalles que se les ha olvidado contar, cómo los profesionales que han entrevistado para realizar su presentación, o algún detalle de la maqueta. En otras ocasiones es el también nervioso profesor que se da cuenta de un dato que han dejado atrás en la exposición y que merece ser contado. Todos van a recibir un premio por participar en un encuentro dedicado a la formación en valores y conocimientos.

Los mayores que participan del torneo, jóvenes de 6 a 16 años, tienen que enfrentarse a los desafíos de la mesa de juegos del robot y también tienen que presentar un proyecto de investigación dónde muestran sus inquietudes. Aunque la mayoría de los proyectos buscaban soluciones para problemas genéricos, algunos equipos se fijaron en problemas locales, como la reapertura del antiguo balneario de Santa cruz que propuso uno de los equipos Cintegra de Aldeas Infantiles, equipo que ha participado en todas las ediciones. Este año sus equipos han realizado una actividad previa al torneo, crearon el suyo propio con los padres que tuvieron que trabajar en su propio reto, los plásticos y microplásticos en el mar. Participar en este festival de la robótica implica a toda la familias que acaba contagiándose de la pasión que muestran los jóvenes. La puesta en escena es el toque de originalidad de cada equipo. Algunos utilizan expositores, otros cantan un rap como Aldeatrón Robotix y hay quién interpreta una pequeña obra de teatro. Fue el formato escogido por el equipo Jules Verne 3 que participaba por primera vez en el torneo. Su proyecto innovador, encontrar soluciones a los problemas que genera moverse en las ciudades a las personas con discapcidad visual. En el escenario improvisado, una persona invidente, un ciudadano preocupado, un departamento de I+D+i que reconoce la situación... Cada uno caracterizado para representar su papel. Una de las inquietudes del jurado es conocer las motivaciones del equipo, o los problemas que han tenido. Algunos tuvieron dificultades precisamente en encontrarse con adultos que les tomaran en serio y pudieran ayudarles. Las preguntas del jurado se suceden y ninguna se queda sin respuesta.



El siguiente grupo de preguntas se realizan sobre el robot. Se interesan por la construcción con piezas de Lego, el tipo de sensores utilizados y las dificultades en la programación. La mitad de la puntuación en esta edición queda reflejada en el diseño y juego del robot. El póster de valores también forma parte de la nota, un reflejo del camino que han tenido que recorrer para llegar hasta la final regional, con detalles dibujados que a veces despiertan la sonrisa de uno de los jurados al encontrar un pescado en un lago. La exposición finaliza con la maqueta que representa físicamente el problema que han querido afrontar. Por muy bien que tuvieran preparada la presentación el jurado quiere comprobar cómo están de compenetrados por lo que les pide realizar una última prueba sorpresa que no esperaban: crear con piezas de Lego un logotipo para el proyecto en tan solo tres minutos y explicar el motivo de su elección.

El torneo de robots

El tiempo es un factor determinante en todos los retos. Aprender a priorizar es uno de los valores que se aprenden al preparar el torneo. En las mesas de juego del robot los equipos solo cuentan con dos minutos y medio para conseguir el mayor número posible de puntos con algunas de las catorce pruebas disponibles. El torneo se celebra en el Aula Magna de Guajara con seis mesas distribuidas por parejas. Los miembros del equipo que participan en la mesa preparan todo el material con el que han estado ensayando. Todos los árbitros van levantando sus manos para indicar que están preparados y cuando todos están listos empieza la cuenta atrás de los 150 segundos más trepidante de la mañana. Un auténtico desafío para los nervios y la creatividad de los equipos. que han preparado armazones intercambiables para el robot con el fin de perder el mínimo tiempo posible entre pruebas. Los gritos de apoyo, selfies y vídeos no faltaban entre los compañeros que observaban desde las gradas. Todos tienen bien estudiado el reto pero en los detalles se marca la diferencia. Por ejemplo, el robot y las piezas utilizadas caben en la Zona de Inspección Menor puntúa, pero imponerse esta limitación impide tener un armazón que ofrezca más posibilidades de puntos. Cada equipo prioriza en función de una estrategia ya que no se pueden obtener todos los puntos posibles.

Entrega de premios

El festival finaliza con la entrega de premios que se realiza de forma separada para cada una de las categorías de participación. Todos los participantes de la categoría Junior reciben su medalla de Lego y el equipo un diploma que acredita en qué categoría ha destacado su trabajo de investigación: exploración, programación, maqueta, o el póster ilustrativo. El director insular de Innovación del Cabildo de Tenerife, José Clemente Díaz, la rectora de la Universidad de La Laguna, Rosa Aguilar y la gerente de Intech Tenerife, Coqui García, son los encargados de entregar las medallas y premios. Orgullosos ellos posan para la foto de familia entre aplausos del aforo lleno de participantes de hasta nueve años de edad acompañados por sus tutores y ante la mirada de los padres en los laterales de la sala. Todos felices y contentos por una jornada para recordar.

Tras despejar el aforo, empiezan a entrar los integrantes de los equipos del torneo First Lego League de hasta 16 años de edad que también reciben una medalla, en esta ocasión de metal, tras lo cual empiezan a ocupar los asientos creando un auténtico puzle de lego con los colores de sus camisetas a medida que van completando el aforo. Unas medallas que son el anticipo de la entrega de premios que no solo reconocen el trabajo realizado, dos de ellos, tres tras una sorpresa inesperada incluso para el presentador, abren la puerta de participar en la final nacional. Los aplausos de la entrega de premios hicieron temblar el Aula Magna de Guajara, especialmente con el primer premio a la innovación entregado al equipo Transforlego. Global Innovation Award es el premio sorpresa creado por la Fundación Scientia que promueve los programas de los torneos. Este premio valora la viabilidad del proyecto y solo se entrega a 200 equipos de todo el mundo que optarán a ser uno de los 20 finalistas que viajarán a la final internacional en Orlando.

Los dos primeros premios que dan acceso a la final nacional que se celebrará en Tenerife a finales de marzo recayeron en el equipo Estudio de Arquitectura Rodríguez Alberto y Aldeatrón Robotíx, que celebrará su cuarto acceso a una final nacional. Si desde la primera edición en Canarias del torneo de robótica hubiesen permitido que los dos primeros acudiesen a la final nacional, sería la quinta final nacional para las camisetas amarillas de Aldeatrón. El reconocimiento al equipo que dirige con excelentes resultados Antonio (Toni) Cuesta no se limita al ámbito canario. En 2017 participaron en el Open Championship en Bath (Reino Unido) y en 2018 llegaron a la final mundial en Detroit.

Listado de premios

  • Premio al entrenador: Cintegra

  • Premio robotix a la jóvenes promesas: La jaca robótica

  • Premio al emprendimiento: Fixeltrex

  • Premio al comportamiento del robot: LegoDynamics

  • Segundo Premio al diseño del robot: Multitronik-Bots Cobíella

  • Primer Premio al diseño del Robot: Codifica futuros

  • Segundo Premio al entrenador: Cintegra 2

  • Segundo Premio de Innovación: Britalego

  • Primer Premio de Innovación: TransforLEGO

  • Global Innovation Award: Aldeatrón Robotix

  • Segundo Premio a los valores FIRST: IES Bañaderos

  • Primero Premio a los valores FIRST: Skynet

  • Segundo Premio: Estudio de Arquitectura Rodríguez Alberto

  • Primer Premio: Aldeatrón Robotix

 


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