24 de octubre de 2019
24.10.2019
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Segundo aviso en la cueva de Bencomo

Los propietarios de la finca presentaron ayer su segunda denuncia en menos de 30 días por daños en la señalización del acceso a este Bien de Interés Cultural

23.10.2019 | 23:51
Todos los carteles de prohibido el paso y propiedad privada han sido eliminados, según denuncian los propietarios.

Temen que las cabras regresen a la antigua morada del mencey de Taoro

Mientras el Ayuntamiento de La Orotava estudia la compra de la finca donde se ubica la cueva del mencey Bencomo, sus propietarios han vuelto a denunciar ante la Policía Local un segundo ataque a la señalización de este Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de zona arqueológica. Los dueños del terreno reconocen que no pueden ejercer una labor de vigilancia continua de esta zona y advierten de su temor de que las cabras regresen a la antigua morada del mencey de Taoro.

Tras el intento de ocupación de las cuevas a finales del año 2018, supuestamente por parte de un cabrero, los propietarios de esta finca han denunciado en menos de un mes dos ataques a la señalización y el vallado de la zona. Acciones que relacionan con personas que quieren volver a utilizar estas cavidades históricas como corrales en los meses más fríos del año.

A finales de septiembre descubrieron a dos personas retirando carteles de prohibido el paso, vallas y mallas de ocultación que se habían colocado en esta escarpada ladera, muy cerca del límite con el municipio de Santa Úrsula, tras su limpieza y posterior estudio arqueológico. Presentaron su denuncia ante la Policía Local de La Orotava y repusieron todos los elementos sustraídos o destruidos.

En la mañana de ayer, uno de los propietarios descubrió que toda la señalización de prohibición de acceso a la finca y la cinta instalada para delimitar el camino de acceso a las cuevas habían sido de nuevo sustraídas. De forma inmediata compareció ante la Policía Local villera para denunciar este hecho y señalar, como en la denuncia anterior, la posibilidad de que estas acciones estén vinculadas a un intento de volver a introducir cabras en esta zona arqueológica, declarada BIC desde 1986.

Además, en la mañana de ayer se produjeron algunos desprendimientos en la ladera, a la altura de las cuevas. Caída de rocas que la propiedad también relaciona con el paso de personas ajenas a la finca.

El alcalde de La Orotava, Francisco Linares (CC), declaró el pasado día 3 que el Consistorio villero buscaba apoyos en el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife para continuar con el proyecto de que la cueva de Bencomo se convierta en un museo de sitio. El político villero confirmó entonces a EL DÍA que su intención era reunirse lo antes posible con los nuevos responsables de Patrimonio Cultural de ambas administraciones para implicarlos, "si es posible junto al Ayuntamiento de Santa Úrsula", en el acondicionamiento de esta zona "para lograr que sea visitable".

Linares reiteró el compromiso del consistorio de "adquirir toda la finca", de unos 30.000 metros cuadrados, y no solo las cuevas: "Nuestro objetivo es concretar esa compra antes de que termine 2019, pero estamos a la espera de que los técnicos terminen su valoración económica".

"No podemos pagar más del justiprecio, pero tampoco queremos ser cicateros con los propietarios de los terrenos y por eso esperamos que se le añada algo de valor por su interés histórico", anunció. En el presupuesto municipal ya existe una partida de 100.000 euros reservada para esta compra.

Sin embargo, los propietarios empiezan a impacientarse ante la tardanza del Ayuntamiento de La Orotava, que anunció públicamente su intención de comprar estas cuevas en mayo de 2018, hace ya casi un año y medio.

Fuentes vinculadas a esta propiedad aseguran a EL DÍA que están "muy preocupados" por la situación de las cuevas y por los reiterados daños e intentos de ocupación. Consideran que no puede ser una responsabilidad privada velar por la conservación de un BIC y esperan que las administraciones se impliquen lo antes posible para evitar que las cuevas sufran nuevos daños en el futuro.

La cueva de Bencomo tiene un penoso historial de conservación, pues ya estuvo abandonada durante más de tres décadas.

Estas cuevas utilizadas por los aborígenes tinerfeños, y supuesta morada del mencey Bencomo, se convirtieron en corrales para cabras y quedaron sepultadas con miles de kilos de excrementos y otros restos de basura. Se limpiaron en el verano de 2017 y desde entonces esperan por una compra y un posterior proyecto museístico que dignifique su pasado histórico.

En el cercano mirador de Humboldt, cerrado desde julio de 2014, el Ayuntamiento villero también quiere habilitar el centro de interpretación de la cueva del mencey Bencomo.

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