El Pleno del Cabildo de Tenerife aprobó ayer por unanimidad desestimar un recurso de reposición contra el acuerdo de expropiación forzosa de las llamadas casas del Sanatorio, nueve edificaciones de uso privado situados en pleno Parque Nacional del Teide. Esta decisión, respaldada por todos los partidos y por los no adscritos, supone que la administración insular se mantiene firme en su apuesta de expropiar estas nueve edificaciones con la intención de demolerlas.

La decisión de eliminar estas edificaciones para proceder a la regeneración ambiental de la zona ya aparece en el Plan Rector del Uso y Gestión del Parque Nacional del Teide, aprobado en 2002. Unos 16 años después, el Cabildo expuso su proyecto de demolición y regeneración de la zona, que requiere unas complejas expropiaciones previas.

El Cabildo, como gestor del parque, ya tiene en su presupuesto de 2019 una partida de 216.000 euros para demoler las edificaciones que quedan en la zona.

Las casas se distribuyen en cuatro zonas relativamente alejadas, con entre 199 y 83 metros cuadrados construidos. La superficie total edificada ronda los 654 metros cuadrados, a los que hay que sumar más de 189 metros cúbicos de muros. Se sitúan en terrenos que pertenecen a La Orotava, junto al sendero número 16 del Parque Nacional del Teide, y obligarán a actuar en una zona degradada cuya superficie supera los 8.454 metros cuadrados.

Propietarios de las últimas casas del Sanatorio ya expresaron este año a EL DÍA su rechazo a la demolición y anunciaron que tratarán de defender "por todas las vías legales" lo que consideran sus derechos y su patrimonio familiar, así como la memoria de sus antepasados, que construyeron estas edificaciones, y el "valor histórico" que otorgan a unos inmuebles que vinculan a la tradición del pastoreo en la cumbre, "mucho antes de que se creara el parque nacional", y a los intentos de crear un sanatorio para tratar enfermedades respiratorias a finales del siglo XIX.