25 de julio de 2019
25.07.2019
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De Churchill a Pitti en la censura más larga

Desde el sarcasmo, Afonso presenta a Arriaga como el "nuevo Churchill" mientras el célebre periodista opositó al cartel de 'Se busca' y algún consejero soltó esta perla: "O voto o esta presidenta acaba en la cárcel"

25.07.2019 | 01:53
La familia de Martín, con su hijo mayor llegado de Edimburgo
De Churchill a Pitti en la censura más larga
De Churchill a Pitti en la censura más larga

Pasara lo que pasara, iba a ser un día histórico y, sin duda, no solo no defraudó sino que ni los guionistas más retorcidos podían prever un desarrollo como el que ayer tuvo la primera censura en el Cabildo de Tenerife en sus 106 años. Desde la bajada conjunta de los 11 consejeros del PSOE desde la plaza de La Candelaria (algunos durmieron en el hotel Plaza, pero otros en sus casas, como los de Cs), algo que se dio pocos minutos antes de las 12:00 (hora del pleno), al grito de "Sí, sí sí, el cambio ya está aquí" proferido, sobre todo, por dirigentes y simpatizantes socialistas a la entrada del edificio cuando Pedro Martín, ya presidente, salió del salón plenario sobre las 15:15 pasaron tantas cosas y tan intensas que resulta muy complejo condensarlas.

El intento de CC de suspender el pleno sorprendió a la mayoría y marcó la sesión, iniciada a las 12:01. Para unos, supuso la esperanza de una dilación que pudiera cambiar el panorama en 5 días y, para los demás, un gigantesco escándalo por el que pidieron mesura y reconsideración, tal y como emplazó Miguel Ángel Pérez (PSOE) a Alberto Bernabé (CC, que asintió con la cabeza) cuando Berta Pérez (consejera socialista que elaboró el reglamento del Cabildo) advertía de un delito de prevaricación a Juana María Reyes (CC), que ocupaba la presidencia de la mesa por edad y por ausencia por enfermedad de José M. Pitti.

El detallado informe con jurisprudencia leído por Bernabé ante la pretendida incompatibilidad de José D. Carballo (Sí Podemos) por trabajar en el Parque Científico y Tecnológico de Tenerife y la convencida reacción de la presidenta de la mesa de la conveniencia de levantar el pleno y esperar al 1 de agosto pareció, por momentos, que prosperaría.

Sin embargo, la también contundente intervención del secretario (en varias ocasiones), del otro miembro de la mesa (Nauzet Gugliota, PSOE) y las de Pedro Martín, María José Belda (Sí Podemos) y Enrique Arriaga (Cs) propiciaron un primer receso, una supuesta reunión inicial de portavoces (Reyes se vio antes con CC, según denunció Martín) y, finalmente, esa cita y la reanudación de la sesión una hora y 54 minutos después del comienzo (justamente a las 13:55).

La vuelta al punto de partida dio a entender que ya no habría marcha atrás y la censura triunfaría, pero el ambiente creado era de tal incertidumbre que solo cabía esperar a la votación final. Eso sí, durante esas dos largas horas, una de las preguntas que más pululó, sin respuesta, fue la de "dónde está Pitti". Y es que el célebre periodista deportivo, cuyo compromiso con CC desde que Clavijo se lo llevó como diputado al Parlamento en 2015 resulta innegable, no acudió a la sesión. De haberlo hecho, habría asumido el papel (o "papelón", según las interpretaciones) de la presidenta de la mesa, ya que, por edad, le correspondía a él.

Su ausencia, por supuesto, disparó las especulaciones. Los censurantes y sus partidarios apostaban por que, conocedor de la jugada de su partido, alguien le advirtió de las consecuencias que le acarrearía suspender la sesión. Otros, que fue la propia CC la que le invitó a no acudir por creer que Reyes actuaría más conforme a sus intereses, mientras que, entre los nacionalistas consultados por EL DÍA, unos ignoraban los motivos y otros reconocían su malestar por su falta. Lo cierto es que, allí mismo, algunos lo llamaban al móvil y no respondía. Ya por la noche, y en un mensaje de texto, aclaró a este periódico que no fue "porque estoy enfermo. Nada más y nada menos".

En medio del circo, algunos presentes, como Santiago Pérez, advertían de televisión en televisión de la ilegalidad del intento de CC y de la actitud de Reyes. En CC y PP, se insistía en que lo ideal era que todo se aclarara con un documento nuevo que respondiera al informe de los nacionalistas, pero algunos consejeros del PSOE, en un creciente enojo, incluso dijeron a El Día perlas como que "o voto hoy o esta presidenta acaba en la cárcel".

En la sala inicial del edificio cabildicio, y dado que no se habilitó ninguna dependencia con señal de la tele insular (que llegó a caerse durante un tiempo) para seguir la sesión (algo criticado por Marián Franquet en su intervención en la censura como portavoz del PSOE), los asistentes incrementaban los murmullos y protestas. Algunos de los más célebres, como María Dolores Pelayo, no se cortaban y gritaban la palabra "prevaricación" con evidentes signos de indignación. No eran menos suaves los de Cs y Sí Podemos, que esperaban algún recoveco legal de CC, pero no lo que acabó ocurriendo. "Se han superado", repetían varios.

El largo receso cambió por completo el ambiente. De la euforia contenida y esperanzada previa de los socialistas y sus apoyos se pasó al desconcierto, cabreo e incredibilidad, mientras CC y PP seguían expectantes.

José Segura, por ejemplo, recibió a los consejeros socialistas a su llegada al Cabildo en la frontera tope que la seguridad dejaba para acceder al salón como si fuera el entrenador Carlos Aimar, aquel que animaba a sus futbolistas con considerables toques de pecho antes de saltar al campo. Luego, y después de que le dejaran pasar al plenario (para error de Franquet en su intervención, pues pensó que seguía fuera), no pudo esconder su pesar ni sorpresa ante diversos medios o en conversaciones cruzadas por el espectáculo en que se había convertido la sesión, del que culpaba solo a CC.

Despejadas las dudas por triunfar las tesis del secretario y reanudada la censura, fue el turno de las intervenciones preparadas, de las comparaciones, rebautizos y citas. Una de las más chocantes se la dedicó Lope Afonso (PP) a Enrique Arriaga. Por mucho que el portavoz de Cs se afanara en negar que sean tránsfugas y en que dijera que no con la cabeza a las acusaciones del exalcalde portuense, Afonso le espetó, muy sarcástico, que era el "nuevo Churchill" y le acusó no solo de mentirle horas antes de presentar la censura, sino de extender la mancha de lo que cree que es cualquier cosa menos una política digna. Además, le reprochó al PSOE que hable de cambio tras 8 años cogobernando con CC, lo que rebautizó, en tal caso, como "autorregeneración".

En una línea muy similar se pronunció Bernabé, quien dijo que se reservaban el derecho a presentar recurso al pleno por sus dudas con Carballo (CC estudiará las tesis del secretario y decidirá). También Carlos Alonso siguió un argumentario parecido. Sereno, alejado del micro, pero al mismo tiempo emocionado (como lo estaba su mujer entre los invitados), enumeró un larguísimo listado de razones que, a su juicio, justifican cualquier cosa menos una censura, y menos para dar la presidencia a un PSOE que ha cogobernado con CC desde 2011. Frente a lo ocurrido con el resto de intervinientes, a Alonso sí se le aplaudió en el salón, aunque fueron solo 6 personas del público y Reyes les avisó al final de que no podían hacerlo según el reglamento vigente, ese que otros no pararon de reprocharle antes.

Alonso inició las citas con una larga de Fernando Pessoa: "De todo quedaron tres cosas: la certeza de que estaba siempre comenzando, la certeza de que había que seguir y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar (...)".

Siguió Belda con una dura crítica a la "doble moral de CC" y con una cita corta, pero contundente y con la que pretendió resumir lo que había pasado en las casi 2 horas y media que ya llevaba el "espectáculo". Recurriendo a Pedro Cabrera, evocó lo de que "Para que esta Isla no sea nunca más silencio amordazado", que es lo que, a su juicio, "ha ocurrido hoy aquí".

Enriqueció la colección Franquet mientras detallaba el programa de gobierno sobre la lucha contra la violencia de género. Un programa, por cierto, que no ven por ningún lado ni CC ni PP, que recordaron que la censura apenas consta de un folio, mientras los censurantes hablan de un proyecto muy negociado, trabajado y con 11 ejes. Para su cita, Franquet optó por Susan B. Anthony, activista del movimiento estadounidense de los derechos civiles, quien acuñó para la historia aquello de "Los hombres, sus derechos y nada más; las mujeres, sus derechos y nada menos".

No obstante, y obviando el recurso a las citas, la parte más fuerte, la cuita con bastante carga de profundidad que se reservaba la siempre tajante y, a veces, hasta ruda portavoz socialista se la dirigió a Afonso y al PP presente, a los que felicitó por la nueva presidencia del Cabildo palmero que había logrado casi dos horas antes Mariano Hernández, por mucho que haya sido expulsado, de momento, del partido.

La sonrisa entre irónica y de circunstancias de Afonso, así como las caras para nada alegres de los consejeros de CC denotaban que había lanzado sal y vinagre a otra herida sangrante al máximo.

La votación y el resultado de 16 a 14 hizo que, con algunos segundos de retardo por la señal televisiva que el público veía fuera en las propias cámaras de algunas cadenas, se escuchara la primera gran ovación por el histórico cambio. Tras jurar el cargo, recibir el bastón (pronto guardado en su caja de rigor), besar a la presidenta de la mesa (la sangre no llegó al barranco, cabría decir), tras ofrecer unas breves palabras al pleno ya en la silla presidencial y departir con Segura y Alonso, Martín salió a la sala inicial a seguir dando declaraciones y recibiendo infinidad de felicitaciones. Allí estaba su mujer (a la que besó), su hijo mayor, llegado por sorpresa desde Edimburgo (donde estudia y trabaja), y sus otros retoños para fotografiarse para la historia. El "Sí, sí, sí, el cambio ya está aquí" fue contrarrestado con alguna loa a CC mientras sus consejeros se iban, pero aquello era ya una fiesta socialista, con muchas lágrimas y camisas sudadas.

Atrás quedaban tres de las horas más intensas, duras y sorprendentes en los 106 años de vida del Cabildo. También pasaba a la historia la censura, quizás, más larga que se conoce (al menos en las Islas), un potencial cartel de "Se Busca" para Pitti (luego disipado) y un Arriaga reconvertido en el "nuevo Churchill", Lope Afonso dixit, claro.

Presidentes del Cabildo insular de Tenerife

Eduardo Domínguez Afonso

16-03-1913 a 01-01-1916

Antonio J. Melo Novo

01-01-1916 a 03-01-1918

Eladio Afonso González

03-01-1918 a 03-04-1920

Domingo Salazar Cólogan

03-04-1920 a 29-01-1924

Estanislao Brontons Poveda

29-01-1924 a 01-12-1927

Francisco La-Roche Aguilar

01-12-1927 a 09-04-1930

Ignacio Llarena Monteverde

09-04-1930 a 12-05-1930

Américo López Méndez

12-05-1930 a 27-04-1931

Maximino Acea Perdomo

27-04-1931 a 03-01-1936

José Peña Hernández

09-01-1936 a 02-03-1936

Fernando Arozarena Quintero

02-03-1936 a 23-07-1936

Joaquín García Pallasar

23-07-1936 a 03-09-1936

Anatolio de Fuentes García

03-09-1936 a 05-11-1936

José García Feo

05-11-1936-23-11-1936

José Maldonado Dugour

05-11-1936 a 16-11-1937

Américo López Méndez

16-11-1937 a 25-05-39

Francisco La-Roche Aguilar

25-05-1939 a 03-04-1943

Fernando Beautell Meléndez

24-04-1943 a 28-11-1943

Antonio Lecuona Hardisson

28-11-1943 a 24-09-1955

Heliodoro Rodríguez Glez,

24-09-1955 a 27-11-1958

Juan Ravina Méndez

27-11-1958 a 15-12-1962

Isidoro Luz Carpenter

15-12-1962 a 30-07-1964

José Miguel Galván Bello

30-07-1964 a 31-03-1971

Andrés Miranda Hernández

01-04-1971 a 08-01-1974

Rafael Clavijo García

02-02-1974 a 20-04-1979

José Miguel Galván Bello

20-04-1979 a 24-05-1983

José Segura Clavell

24-04-1983 a 20-06-1987

Adán Martín Menis

20-06-1987 a 09-07-1999

Ricardo Melchior Navarro

09-07-1999 a 16-09-2013

Carlos E. Alonso Rodríguez

16-09-2013 a 24-07-2019

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