24 de junio de 2019
24.06.2019
Tacoronte

La extensión de la plaga de termitas se conocerá a final de julio

El biólogo David Hernández, contratado por el ayuntamiento para estudiar la presencia de estos insectos, entregará las conclusiones en un mes

24.06.2019 | 02:02
Termitas subterráneas invasoras 'Reticulitermes flavipes'.

David Hernández, doctor en Biología por la Universidad de La Laguna, trabaja desde mediados de febrero de este año en la delimitación de la extensión de la plaga de termitas subterráneas invasoras Reticulitermes flavipes en el municipio de Tacoronte. Fue contratado por el consistorio en la etapa de gobierno de Álvaro Dávila (CC), y si nada se tuerce tiene previsto entregar los primeros informes claves sobre la extensión de la población de estos insectos en el plazo de un mes.

Hernández explicó a El Día que ya ha entregado varios informes preliminares al Consistorio tacorontero, pero el que incluye las primeras conclusiones claras sobre la estimación de la extensión real de la plaga en el municipio no llegará hasta el final de julio. Falta por comprobar las estacas repartidas por las zonas más alejadas del foco inicial, entre Juan Fernández y Tagoro.

La investigación, que continuará hasta el mes de noviembre, incluye el estudio de cuatro grandes zonas consideradas las más propicias para la extensión de la plaga, desde su foco cerca de Juan Fernández hasta casi llegar a los límites del casco de Tacoronte.

La zona uno, la más cercana al origen de la plaga, tiene 140 hectáreas de superficie; la zona dos ocupa 180 hectáreas; la tres, 300 hectáreas, y la cuatro, 430 hectáreas más.

Aparte de las inspecciones visuales en busca de señales de la presencia de este voraz insecto, la clave estará en las estacas de madera de pino o chopo, de unos 30 centímetros, que se revisan en periodos de tres y seis meses.

Hernández ha trabajado en los últimos cuatro meses en las inspecciones visuales y la colocación de miles de estacas de madera, que se enterraron en diferentes zonas del municipio para tratar de delimitar con mayor exactitud cuál es la extensión actual de estas termitas. Las estacas tienen unas hendiduras que quedan selladas en las zonas donde viven estos insectos, ya que, según explica, "tratan de evitar que entre la luz".

El Ayuntamiento de Tacoronte invirtió 30.000 euros en esta primera fase de estudio de la plaga.

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