12 de mayo de 2019
12.05.2019
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Cuando el Teide toca las estrellas

'Sunset & Stars' es una de las actividades más completas de Volcano Teide Experience

12.05.2019 | 06:23
Los colores cambian a medida que avanza el atardecer.

Una espectacular actividad en 5 actos que conecta la historia de Canarias con la observación del cielo en un enclave privilegiado

Disfrutar de un majestuoso atardecer en el Teide y a continuación conocer con expertos elementos astronómicos del cielo, algunos de ellos visibles a simple vista, requiere planificar bien el día. Es una actividad más extensa de lo que puede parecer al contar con ascenso en teleférico, un cómodo sendero y la posibilidad de utilizar potentes telescopios para observar las estrellas. Es una excursión que se disfruta desde las horas previas del atardecer hasta pasada la medianoche.

Una de las grandes ventajas que ofrece está en su naturaleza al tener que iniciarse minutos antes del atardecer y realizarse en grupos reducidos. No se haría justicia a las vistas, el cambio de colores del atardecer y la observación astronómica si fuese una actividad más populosa. Aunque la actividad se realice en los meses más calurosos y la agradable temperatura permita ir en camiseta corta antes de subir al Teleférico, es necesario llevar abrigo. El ascenso de un millar de metros en pocos minutos y la inminente puesta de sol provoca una continua bajada de temperaturas que puede dar una escalofriante sorpresa si no se lleva abrigo. Aunque la playa está al alcance de la vista, es una actividad de alta montaña.

La mágica luz del atardecer acompaña a la intimidad del grupo de visitantes que sienten la emoción de un espectáculo para privilegiados. El inicio se ajusta de forma perfecta a los tiempos del astro rey. Ya en la cabina se siente el inicio de la experiencia. La emoción y las miradas antes el dorado atardecer vienen acompañadas del fresco que empieza a notarse durante el ascenso. Con un poco de suerte pueden llegar a verse muflones desde la cabina.

Desde el primer momento los guías realizan explicaciones como el significado del color de las coladas de lava. Las terrazas miradores del Teleférico ofrecen la primera sorpresa: la sombra del Teide. Con sus 3.718 metros de altura se alarga a cada segundo, intentando acariciar Gran Canaria, una de las cinco islas que llegan a observarse.

El sendero número 12 inicia el tercer acto. Su calzada de piedras milenarias, procedentes de una erupción entre el siglo VIII al X, a pocos metros del Teide permite conocer en una primera parada las características de los instrumentos de observación del volcán aún activo. La segunda parada permite disfrutar del Valle de Ucanca, la formación del edificio volcánico, o incluso la importancia del hielo para la sociedad tinerfeña cuando no había electricidad. Antes de llegar al mirador del Pico Viejo, algunas fumarolas con su particular olor pueden ser experimentadas introduciendo la mano en la abertura y sentir el calor que llega desde el corazón del volcán.

Tras 700 metros se llega al mirador de la impresionante caldera del Pico Viejo, gigantesca comparada con el Teide. En días con buena visibilidad se observa sin problemas la costa de Tenerife. En esos instantes de dorada luz, con el suave sol como testigo. Se divisan sobre el Atlántico las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro. La provincia occidental a la vista con el astro rey presidiendo la estampa. Hay quien busca con la mirada, o bromea con buscar, San Borondón, representada en los mapas del siglo XIX entre El Hierro y La Palma.

Ya casi de noche cerrada y siempre acompañados por los guías que responden a las preguntas, llega el momento de volver al teleférico para el acto final. Quizás por la majestuosidad de la naturaleza, o por el paseo en ligero ascenso a la vuelta, la temperatura parece ser mayor que al inicio. En el momento de la espera, con la oscuridad de la noche, se hace evidente que la experiencia empezó hace horas aunque no se haya notado el paso del tiempo. Aún queda la interpretación del cielo con la posibilidad de realizar previamente una parada en la cafetería, abierta hasta minutos después de que la última cabina desciende. Los guías Starlight son los maestros de ceremonia de la interpretación del cielo que se realiza durante hora y media en la que tanto con los propios ojos, como utilizando potentes telescopios, se puede observar la Galaxia del Cigarro, el Gran Cúmulo de Hércules, o la estrella doble Mizar. Un sorprendente final de esta amplia experiencia que nace en un volcán, ofrece unas vistas inigualables de hasta cinco islas del Archipiélago y acaba casi tocando las estrellas.

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