27 de junio de 2020
27.06.2020
LA PENÚLTIMA PALABRA

Encomio de la duda

26.06.2020 | 21:39
Encomio de la duda

En el hodierno bosque de fakes, mentiras, bulos, rumores, noticias falsas características de toda pandemia se difunden con virulencia, que viene de virus, aserciones taxativas, drásticas certezas: en la política, en los discursos sociales, en las diatribas y proclamas, en las disertaciones religiosas. La certeza es un tono del pensamiento (Wittgenstein); a veces bronco.

Kant, que desconfiaba de los engaños y susurros de Persuasión, tenía un método impecable e implacable para reducir o exterminar algunas certezas: la apuesta. Si ante la apuesta de algunos pocos ducados el sujeto mantiene su certeza, sube la apuesta y verás que la certeza no le lleva tan lejos.

Frente al enmarañado bosque, el paisaje marino. Mar de dudas, vaivén de olas, ese estar en lo inestable; en la duda se está, como se está en la creencia (Ortega). Se está entre dos creencias, duo-habere: "el dos va bien claro en el du de la duda", afirma nuestro filósofo.

Claro que la duda es un estado de inquietud y de insatisfacción del que pugnamos por liberarnos y pasar al estado de creencia (C.S. Peirce), estado de tranquilidad donde se asienta el confortable hábito y habitan los a priori clandestinos (Simmel).Y reina la confianza: una solución a problemas específicos de riesgo (Luhman).

Ante tanta tajante certeza al baño maría, con ideas ni claras ni distintas -no es necesario hacer referencia a sesiones parlamentarias- elogiemos la duda que tiene como método la indagación, la pesquisa.

Veamos. Un profesor de Nueva York, en un restaurante italiano. El camarero le ofrece linguine o ravioli. El profesor elige linguine. Vuelve el camarero disculpándose: también tengo lasaña al horno. El profesor, rápidamente responde: entonces ravioli. Al notar al camarero perplejo ante el cambio, el profesor se justifica: si hay lasaña quiere decir que hay horno y que el cocinero es hábil. Los linguine los había pedido por prudencia.

Ojalá nuestros hombres de pro propendieran hacia un comportamiento análogo. O pudieran repetir de vez en cuando aquellas palabras del ignoto Boscoe Pertwee: "Hace tiempo estaba indeciso, pero ya no estoy tan seguro".

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