27 de junio de 2020
27.06.2020

"Fue divertido forzar las costuras del western"

26.06.2020 | 21:39
"Fue divertido forzar las costuras del western"

El autor de Ribasesella (1972) explica que su afición al Far West viene de los últimos ábumes del Teniente Blueberry y del cine

Para empezar, descabalgamos una duda sobre Basilisco, libro de Jon Bilbao que publica Impedimenta. ¿Son relatos que forman una novela o novela formada por relatos?

Digamos que lo forman ocho relatos, la mitad ambientados en la actualidad y la otra mitad en el Far West. Todos ellos son autoconclusivos y disfrutables de manera independiente, pero al mismo tiempo hay abundantes relaciones entre ellos, así que en conjunto se aproximan a lo que muchos lectores entienden por novela.

¿Fue lector infantil de Karl May y Mark Twain?

Fui lector de Karl May y de Twain, sobre todo en las versiones ilustradas adaptadas al público infantil, pero la chispa de la afición al western se encendió con los álbumes del Teniente Blueberry, con guion de Charlier e ilustraciones de Giraud, una de las cotas indiscutibles del género. Luego llegó el cine; primero Leone y Peckinpah, más atractivos para un adolescente; las sutilezas de Ford y de Monte Hellman, por ejemplo, se degustan mejor a edades mayores.

¿Qué hace un escritor español en el Oeste?

Cuando se lee una novela del Oeste o se ve una película hay que tener presente que esos personajes y esas situaciones que se nos presentan -los cuatreros, las cabareteras, los indios buenos, los indios malos, las locomotoras que espantan mandas de bisontes con sus chorros de vapor?- no responden, ni mucho menos, a algo que realmente existió. En su mayor parte son exageraciones, deformaciones; en definitiva, constructos narrativos creados por la cultura popular. Al perder la conexión con lo real, dejan de hablar de una época y de un lugar concretos y se convierten en herramientas de uso universal, cualquiera puede recurrir a ellas.

California, Nevada, Idaho, Montana? ¿Trabajo de campo o campo de la imaginación?

Los relatos ambientados en el presente partieron del trabajo de campo o de vivencias personales, aunque no se pueden calificar de biográficos. Los relatos del Oeste se basan, a partes iguales, en la documentación y en la imaginación.

¿Por qué la literatura sobre el western ya no es vista como algo menor en España?

Principalmente porque en los últimos años hemos tenido la suerte de que se traduzcan al castellano obras incontestables de este género; algunas recientes, como las novelas de Cormac McCarthy, y otras anteriores, como las muy recomendables de Oakley Hall. Por otro lado, supongo que también ha tenido algo que ver el declive de los libros de bolsillo que se vendían en los quioscos, y que son lo que a muchos les viene a la mente al pensar en literatura del Oeste. Contribuyeron a la difusión del género pero también consiguieron que una parte de los lectores lo mirara con desdén.

¿El ingeniero desengañado y frustrado enlaza con otros personajes de su obra?

En realidad ese mismo personaje, cuyo nombre nunca se llega a mencionar, había aparecido previamente en varios de mis relatos. Me resulta fácil hablar a través de él, y con el tiempo le he ido prestando rasgos biográficos, hasta que ha llegado a convertirse en un trasunto mío.

La desgracia y la familia eran territorios marcados en Estrómboli. ¿Aquí vuelven a ser horizontes cercanos?

No son horizontes sino el suelo inestable que pisan los personajes de Basilisco.

Basilisco cabalga muy lejos de la autoficción que domina ahora la literatura nacional?

Puede parecerlo porque se compone al 50% de historias del Oeste; sin embargo, creo que nunca he escrito nada que se acerque más a la autoficción.

John Dunbar se llama el protagonista. ¿Algún vínculo con Bailando con lobos?

Hay una anécdota y una coincidencia detrás de ese nombre. Hace más de veinte años, viajando por el sur de California tuve un encontronazo con un tipo malhumorado que se llamaba James John Dunbar. El nombre se me quedó grabado y, a la hora de bautizar al protagonista de Basilisco, se me ocurrió utilizarlo. Ya llevaría escritos cuatro o cinco relatos del libro cuando, un día, volví a ver Bailando con lobos, y me encontré con la sorpresa de que el personaje interpretado por Kevin Costner se llamaba, precisamente, John Dunbar. Me pareció una casualidad muy apropiada.

Relato como laboratorio de estilo. ¿Qué ha probado?

Por un lado, en los relatos localizados en el presente, he hablado más que nunca de vivencias propias, de intereses, de dudas? Por otro, en los relatos western ha sido divertido forzar las costuras de un género con unos códigos tan arraigados.

Usted es ingeniero de minas. El protagonista es ingeniero. ¿Ahí se acaban las similitudes?

Me temo que no.

Siendo el western un género con tendencia a la épica, ¿ Basilisco la sortea?

Cierta épica sí que hay, pero con sordina, lejos de las producciones de David O. Selznick.

¿Ha jugado mucho con Basilisco?

Me he divertido, y espero que también lo hagan los lectores; por ejemplo, buscando las relaciones, las relaciones causa-efecto entre los dos grupos de relatos del libro.

Lo que el viento se llevó ha sido vetada por "racista".

El tufillo de lo políticamente correcto siempre flota en el ambiente. No obstante, dudo que, a estas alturas, lo que diga HBO o cualquiera puede afectar a una obra tan enraizada en el imaginario colectivo como Lo que el viento se llevó.

¿De niño iba con los vaqueros, los indios o la caballería?

Yo prefería al trampero solitario.

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