07 de marzo de 2020
07.03.2020

Las semillas del sonido innovador

El grupo francés Slift confirma con su segundo trabajo su condición de heredero de la faceta más experimental de los primeros Black Sabbath y Blue Oyster Cult

06.03.2020 | 20:13
Las semillas del sonido innovador

Tras publicar un fantástico primer trabajo que provocó una auténtica conmoción en la escena del nuevo rock más renovador realizado en Europa en los últimos años, el fichaje para la exquisita discográfica Vicius Circle del grupo de Toulouse pronosticaba que su segundo trabajo iba a resultar más demoledor que el precedente.

Y así ocurre con este Ummon donde el trío francés ha fabricado una obra explosiva, una verdadera enciclopedia de las pautas por las que se mueve parte de la música moderna en este 2020 dándole, además, una perspectiva de pasado.

La obra empieza con una sintonía entre hardcore, post-rock y noise titulada como el mismo álbum que adapta a los tiempos que corren el aspecto siempre esotérico y futurista que caracterizaba a los primeros Black Sabbath y Blue Oyster Cult del siglo XXI. Una comparación imprescindible en este caso ya que las analogías musicales, estéticas y hasta filosóficas con el grupo neoyorquino son evidentes en todo momento, principalmente en su idea de llevar al rock por los cauces de la nueva electrónica como ya quedó reflejado con su anterior Space is the key.

La sombra tanto del grupo de Ozzy Osbourne como del que lideraba Eric Bloom reaparece en otras canciones igual de geniales Hyperion, construida casi al modo de un himno juvenil contemporáneo, o Dark was space, con su melodía elegante. Más majestuoso resulta It's coming... donde el trío se mueve por parámetros más cercanos al sonido Detroit precursor del garaje de Stooges o MC5.

El grupo combina estos estallidos de energía con interesantes medios tiempos muy envolventes. El primero es un Citadle on a satellite con un desarrollo tan convincente que envidiarían los Yes de los setenta. El segundo es un psicodélico Altitude lake que recuerda a, nada menos, que la Jefferson Airplane. Sin embargo, la esencia del sonido del trío francés se encuentra en una de las joyas del disco, Thousand helmets of Gold, donde con una base rítmica firme y potente por parte del bajo y la batería, las guitarras y los teclados refrescan con todo tipo de distorsiones y detalles de virtuosismo la melodía. La banda incluso se acerca a parámetros propios del jazz en Sonar o Aurore aux confirm. Los dicho, la confirmación de uno de los proyectos más inteligentes y resfrescantes del momento.

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