18 de enero de 2020
18.01.2020

Lecturas para 2020

Temas como el feminismo y el cambio climático siguen siendo tendencia

17.01.2020 | 21:30

Estrenamos nuevo decenio pero en lo que respecta a las tendencias editoriales los grandes debates siguen siendo los mismos. No solo continuarán las reflexiones de todo color y condición respecto a las mujeres, sino que la teoría de género fructifica en la práctica y cada vez su presencia se hace imprescindible en los catálogos. ¿Paridad? No todavía, pero nos vamos acercando. Otra de las preocupaciones es el cambio climático. El 2020, o el veinte veinte, como ya se lo conoce cariñosamente (quizá para conjurar el futuro), viene cargado de novedades y las tendencias citadas se desarrollan por igual tanto en ficción como en ensayos literarios.

Las miradas femeninas se multiplican. No hay más que apreciar la irreverente y sumamente divertida Caitlin Moran que prosigue las andanzas de Johanna Morrigan -en la que no es difícil reconocer a la propia autora- en Cómo ser famosa (Anagrama), brindándonos un retrato tan tierno como cínico del estallido del brit pop en los 90. También desde Londres pero con ADN español llega la activista Caroline Criado Perez, que en su ensayo La mujer invisible (Seix Barral) analiza minuciosamente el precio que las mujeres tienen que pagar por vivir en un mundo diseñado para ellos. Por ese camino también transitan el ensayo Maldita feminista (Seix Barral) de Loola Pérez y ¿Será que soy feminista? de Alma Guillermoprieto (LRH).

Lo difícil en el sello Lumen, que este año sopla 60 velas, es encontrar un escritor en su catálogo. De ahí que sus estrellas de este primer trimestre sean Elif Shafak ( Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo) y los relanzamientos Qué fue de los Mulvaney (imprescindible) de Joyce Carol Oates y El cuarto de las mujeres de Marilyn French. Además, están las recuperaciones de la novela de Margaret Atwoot Penélope y las doce criadas (Salamandra) -o cómo leer los mitos clásicos en clave vindicativa- y Elegías para Sita (Alpha Decay), suerte de adenda al célebre Sita de Kate Millet.

Suele decirse que ellos apuntan a un tipo de literatura más ambiciosa (lo que no te asegura directamente la excelencia) y este año lo demostrará Salman Rushdie, que apunta nada menos que al clásico de Cervantes con su Quijote (Seix Barral / Proa), una relectura en clave actual en la que el angloindio traslada al de la Triste Figura al Estados Unidos contemporáneo. Y en el mismo sello, otro grande de las letras anglosajonas, George Saunders, recupera el discurso Felicidades, por cierto que impartió en la Universidad de Siracusa y que se hizo viral en internet. ¿Su tema? El gran hombre habla de la amabilidad.

En lo tocante a grandes expectativas, nadie como el asturiano Ricardo Menéndez Salmón, que con su título, prestado por Dylan Thomas, No entres dócilmente en esa noche quieta, se suma a la tradición de las novelas sobre el padre. En esta misma liga está el debutante Antonio Scurati, que en su novelón de casi mil páginas M. El hijo del siglo (Alfaguara) retrata la llegada al poder de Mussolini como un reflejo de los miedos actuales ante los nuevos fascismos, y el ensayo de Peter Sloterdijk La herencia del Dios perdido (Siruela), en el que analiza las consecuencias sociales de un mundo sin fe.

Ahí está Almudena Grandes con su nueva entrega de los Episodios de una guerra interminable, La madre de Frankenstein (Tusquets), que gira en torno a la famosa parricida Aurora Rodríguez Carballeira. Pero también Bernardo Atxaga, que echa la mirada hacia atrás en Casas y tumbas (Alfaguara). En otras geografías está Ian McEwan, que hace nada nos ofrecía una novela distópica y ahora sirve con La cucaracha (Anagrama) una metamorfosis en la que el insecto se despierta convertido en un político populista. Adivinen quién. Y el antaño enfant terrible de la literatura norteamericana, Bret Easton Ellis, que ha hecho esperar al lector nueve años desde su último trabajo. En Blanco (Literatura Random House), Ellis urde unas memorias literarias que han encendido, de nuevo, la polémica y las acusaciones de cínico y efectista. Los adictos a Dennis Lehane están de suerte porque con Cualquier otro día (Salamandra) se enfrentarán a un impresionante fresco histórico del Boston de 1919 con el trasfondo de las luchas sindicales al fondo.

El argentino Hernán Díaz es el nuevo chico prodigioso de las letras norteamericanas que, con su debut en inglés, A lo lejos (Impedimenta / Periscopi), ha creado un wéstern atmosférico emparentado con Meridiano de sangre y Los odiosos ocho. La británica Raynor Winn debutó en la no ficción con su propia historia (desahucio de su hogar, marido con enfermedad terminal), que la llevó a reinventarse en plena naturaleza y a contarlo en El camino de la sal (Capitán Swing). Y ya en terreno más cercano hay que empezar a aprenderse el nombre de Iñigo Redondo, que con Todo esto existe (LRH) promete ser el nuevo valor de las letras en castellano. Sin olvidar el pageturner del sueco Niklas Natt Och Dag, 1793 (Salamandra).

Otra de las tendencias que sigue sin síntomas de agotamiento es la de las memorias. Los que se quedaron con ganas de más tras las de infancia del poeta Antonio Gamoneda, publicada hace más de una década, se resarcirán ahora con La pobreza (Galaxia Gutenberg), su continuación. Y destacar especialmente Ninguno de nosotros volverá de Charlotte Delbo (Asteroide / Club Editor), una pieza magistral de la literatura generada por los campos de concentración.

Nada mejor que La fuente de la autoestima (Lumen) en la que la premio Nobel, recientemente fallecida, Toni Morrison deja una reflexión testamentaria sobre la sociedad y la negritud, más necesaria que nunca en el actual contexto trumpiano. Otro premio, el Cervantes 2019, Joan Margarit, publica Poètica (Empúries), libro en el que selecciona los poemas que le han marcado como creador para trazar su personal hoja de ruta.

De alguien, en principio, tan alejado de este tema como la gran autora de novela negra francesa Fred Vargas (arqueóloga de profesión) se recupera un antiguo texto, La humanidad en peligro. Un manifiesto (Siruela), que fue leído en la COP24 y ha reelaborado. Y si Vargas teoriza, Gabi Martínez predica con el ejemplo en Un cambio de verdad (Seix Barral), crónica del invierno que pasó en Extremadura como aprendiz de pastor.

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