28 de diciembre de 2019
28.12.2019

La métrica de los días

De Basho a Olay, pasando por Gamoneda, la lectura de poesía es renovada búsqueda de un lugar en el mundo

28.12.2019 | 00:56
La métrica de los días

Hay muchas maneras de acabar el año y de empezar el siguiente. Ese tránsito es sólo una cesura en la métrica de los días. Matsuo Basho (1644-1694) lleva más de cuatro siglos asombrándonos con sus asombros ante el gran libro de la vida: "Vence al invierno/ celebrando las flores/ del corazón". Es uno de los 1.012 haikus de Basho. Poesía completa, en traducción de Beñat Arginzoniz. La suma más exhaustiva en castellano de las composiciones del maestro japonés: "Los lugareños/ plantan arroz y cantan./ ¡Grandes poetas!".

Antonio Gamoneda (1931), premio Cervantes de 2006, publicó en 1977 una obra maestra, Descripción de la mentira. Bajo el título Esta luz, Galaxia Gutenberg añade ahora un segundo tomo de algo más de quinientas páginas para completar su poesía reunida. En ese volumen se rescata el Libro de los venenos y un volumen inédito, Las venas comunales. Un ejemplo de longevidad literaria.

Nada ha sido lo mismo en la poesía contemporánea tras la publicación en el año 2000 de La belleza del marido, de Anne Carson (1950). Traducido tres años más tarde por Ana Becciu para Lumen, esta editorial publicó el pasado marzo una nueva versión firmada por Andreu Jaume. La poeta canadiense abre nuevas vías para la expresión poética por su fascinante capacidad para ensamblar géneros en perturbadores artefactos líricos.

La música y los gatos, Dios y Bogotá, el amor y el desamor. El colombiano Darío Jaramillo Agudelo (1947) es uno de los poetas activos fundamentales en español. Una dicción muy personal a partir de algunos tramos de la fértil revolución vallejiana: "Que el azar me lleve hasta tu orilla,/ola o viento, que tome tu rumbo,/que hasta ti llegue y te venza mi ternura". Este poema se titula Conjuro y está en Poesía selecta, editado el pasado abril por Lumen.

Con He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes, el poeta cacereño Basilio Sánchez (1958) obtuvo el XXXI Premio Loewe. Poemas cuajados de contemplaciones y comuniones con la naturaleza a partir de imágenes como exactas piedras facetadas. Y también de unas cuantas sabidurías. José Mármol (1960) es uno de los grandes poetas caribeños: palabra exploratoria para trazar una poética de la existencia: "La palabra buscada entre alfabetos muertos", leemos en Yo, la isla dividida.

El valenciano Vicente Gallego (1963), A pájaros y migas, es, quizás, el poeta de su generación que mejor ha sabido buscar nuevos registros en sus versos, finalmente celebración y vuelo.

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