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Un policía niega que informara a su suegro y frustrara una investigación en Tenerife

La Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife acusa al agente de la Brigada de Extranjería de revelación de secretos, mientras que el policía asegura que no pudo acceder a ninguna información solicitada por su suegro

El agente investigado, junto a su abogado Abraham Hernández, durante la sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

El agente investigado, junto a su abogado Abraham Hernández, durante la sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. / M. Á. A.

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

Un policía nacional de la Brigada de Extranjería afronta una pena de cuatro años de prisión e inhabilitación para ejercer su cargo si es declarado culpable de una revelación de secretos que le imputa la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

El agente investigado, que no declaró en la vista oral por consejo de su abogado, Abraham Hernández, sostiene que «no reveló ninguna información a su suegro» cuando éste le pidió que investigara las matrículas de dos vehículos que estacionaron frente a un garaje en el que guarda piezas para reparar coches antiguos. Y no lo hizo porque cuando consultó el aplicativo «no obtuvo respuesta, mostraba una pantalla de error».

El fiscal, en cambio, sostiene que los policías saben que esa es la respuesta que se tiene cuando la matrícula pertenece a un coche oficial o, como era este caso, vehículos policiales camuflados. Eso es lo que aseveró el jefe de la Unidad de Asuntos Internos que dijo que «casi todos los policías lo saben». Sin embargo, los otros agentes testificaron desconocerlo y, de hecho, manifestaron enterarse en ese momento, con las preguntas que hacía el letrado de la defensa.

El suegro del policía investigado declaró que pidió a su yerno información sobre las matrículas de los dos coches aparcados frente a su garaje porque ya le habían robado antes y creyó que podían «merodear para planear otro robo». Sin embargo, eran agentes en coches camuflados que investigaban un caso de tenencia ilícita de armas por el que era investigado un hombre que le ayudaba a reparar sus automóviles antiguos, pero no se le investigaba a él.

Los funcionarios indicaron que el suegro del agente no fue investigado hasta entonces pero a partir de las fotos que tomó de sus matrículas, se le consideró sospechoso. No obstante, se descartó su posible implicación y los investigadores no solo confirmaron el archivo de las diligencias contra él y su yerno en aquella trama, sino que además se libró un oficio para destacar que ambos «colaboraron activamente» para el éxito de la operación.

El fiscal mantuvo su petición de una sentencia condenatoria, aunque admitió una atenuante motivada por la información que acaba de conocer en el plenario, respecto a su colaboración respecto a la investigación en la operación por tenencia ilícita de armas. La defensa mantuvo su posición inicial y solicitó la libre absolución.

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