Denuncia una agresión sexual en el sur de Tenerife pero admite no «recordar nada»
La Fiscalía pide una pena de nueve años de cárcel a un joven por la presunta violación de una chica a la que llevó a su casa tras una fiesta

El acusado, que compareció en silla de ruedas por una lesión en su pierna de recha, durante la vista oral celebrada en el palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife. / M. Á. A.

«Me desperté y no recordaba nada; estaba en la cama, completamente desnuda y cuando me incorporé vi que mi vestido y ropa interior estaban tirados en el suelo. Me vestí, fui al baño a orinar y sentí que salía un fluido de la vagina». «Sabía que había pasado algo, pero no podía acordarme de nada, ni siquiera de cómo había llegado a esa casa». Esta es parte de la declaración que realizó ayer la víctima de una presunta agresión sexual ocurrida a comienzos del mes de mayo de 2024 en el sur de Tenerife y que ahora se juzga en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Por estos hechos está acusado un joven para el que la Fiscalía pide que se le imponga una pena de nueve años de prisión y una indemnización de 25.120 euros por los daños morales y las lesiones sufridas por la víctima.
La situación que describía se había producido en el dormitorio de un conocido con el que había estado de fiesta durante horas la noche anterior celebrando el cumpleaños de un amigo en común. Había llegado en taxi a aquella vivienda, situada en Las Galletas, acompañada por una amiga, que tenía una relación sentimental con el joven que cumplía años, y este otro conocido al que ha acabado denunciando.
La ingesta de copas de alcohol durante la noche previa en un conocido local de ocio en Arona y en una fiesta privada en una villa de lujo en Adeje a la que fueron invitados los tres jóvenes, acabaron por sumir a la víctima en un estado de embriaguez tal que acabó perdiendo la consciencia en el trayecto desde el inmueble de Adeje a la casa de Las Galletas del acusado.
La jornada previa comenzó con un almuerzo en un guachinche. El acusado dijo que acudió a esa comida, pero la víctima negó que estuviera allí. Ella asegura que coincidió con el hoy acusado ya de noche porque también era amigo del joven que cumplía años.
Fiesta en un local y una villa de lujo
En un local de ocio de Arona, la víctima y su amiga conocieron a unos «influencers y músicos que estaban en un reservado» y que las invitaron a estar con ellos. Las dos jóvenes entablaron conversación con ellos mientras el ahora acusado se quedó fuera con sus bolsos hasta que fue invitado también.
Tras un rato en el reservado, todos se marcharon de allí a otra discoteca aunque cambiaron de idea porque –señalaron– no les gustó. Los jóvenes que acababan de conocer propusieron seguir la fiesta en una villa de lujo que alquilaron en Adeje. La víctima y su amiga no recuerdan qué bebieron en esa casa.
Cuando ya amanecía, la víctima y el acusado pidieron un taxi para marcharse de la casa dejando atrás a la otra amiga. Sin embargo, llamó por teléfono al chico y le obligó a que dieran la vuelta con el taxi para recogerla e irse juntos de allí.
En el trayecto, el acusado recibió una llamada del homenajeado que le indicó que «cuidara de las chicas» y las llevara a sus casas. Pero el joven contestó que estaba cansado, entraba a trabajar en unas horas e iban directos a su casa a dormir para no perder tiempo de sueño.
Casi inconsciente
El acusado y la amiga reconocieron que la víctima estaba «adormilada y arrastraba los pies» por lo que la ayudaron a subir a la vivienda. Los tres iban a dormir en el mismo cuarto, víctima y acusado en una misma cama, y la amiga en un colchón en el suelo.
El acusado afirmó que la denunciante empezó a insinuarse y él se negó para quedarse dormido. Admitió que horas más tarde tuvo sexo con ella, a pesar de que ella entonces no era muy receptiva, pero dijo que finalmente ella consintió.
La víctima, en cambio, aseguró que al despertarse desnuda e ir al baño sospechó que «había sido violada». Incertidumbre que pareció confirmarse tras encontrar manchas de sangre en las sábanas de la cama. La amiga ratificó que la víctima estaba «muy bebida» por lo que no le extrañó que no recordara nada. Confirmó que durmió a los pies de la cama en otro colchón y vio las manchas de sangre.
La víctima, que renuncia a la indemnización, tenía hematomas en glúteo y pelvis, y aunque lo médicos que la exploraron no detectaron lesiones en su vagina, no descartan que fuera forzada mientras dormía.
La abogada de la defensa mantiene su inocencia mientras que la fiscal barajó una posible sumisión química y el acusado aprovechó el estado de inconsciencia para agredirla sexualmente.
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