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Los expertos avalan que la tenista de Tenerife que denunció a su entrenador por abusos sufre secuelas crónicas

Los psiquiatras que atendieron a la jugadora tinerfeña avalan que el trastorno de estrés postraumático diagnosticado tras denunciar a su entrenador «persiste y está bajo tratamiento farmacológico»

El hermano del acusado (de pie), que también es entrenador de tenis, este martes en la Audiencia Provincial.

El hermano del acusado (de pie), que también es entrenador de tenis, este martes en la Audiencia Provincial. / M. Á. A.

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

Los psiquiatras que atendieron en consulta a la jugadora de tenis tinerfeña que denunció a su entrenador personal por presuntos abusos sexuales cuando era menor de edad, ratificaron ayer –en la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de SantaCruz de Tenerife– que el trastorno de estrés postraumático diagnosticado en 2021 como «agudo» se ha «cronificado» y tiene un carácter «leve a moderado». Y añadieron que la denunciante continúa bajo «tratamiento farmacológico».

Estos facultativos, al igual que otros expertos psicólogos a los que acudió la jugadora tras poner en manos de la justicia su caso, coincidieron en que los hechos que relató en consulta eran «creíbles» para añadir que los síntomas que presenta son «propios o compatibles con haber sufrido abusos sexuales». Los peritos abundaron en esos síntomas y hablaron de «olvidos defensivos, pesadillas, falsos recuerdos o resignificación de vivencias o las autolesiones».

El informe elaborado por los psicólogos que diagnosticaron a la deportista fue «criticado» por otro encargado por la defensa del acusado. En la Sala se sometió a contradicción ambos estudios con la presencia de los cuatro expertos que los elaboraron. Para los peritos propuestos por la defensa, el dictamen era «deficiente» al entender que el método utilizado no respondía a «evidencias científicas»; que no se tuvo en cuenta «incluir una entrevista a la madre» de la deportista para que aportara detalles de la personalidad de su hija, sobre hechos presentes en su infancia y adolescencia, un estudio sobre un posible «trauma infantil» y, por último, criticaron que el informe no contenía la bibliografía científica en la que se apoyaron para construir el diagnóstico al que llegaron y avalan en el informe».

La defensa presentó otro informe psicológico, pero éste sobre los rasgos de personalidad del entrenador. La perito afirmó que el acusado «no tiene rasgos típicos de los agresores sexuales condenados, como narcisismo, histrionismo o falta de empatía». Alegó que se «sorprendió de su colaboración, ya que los agresores sexuales son desconfiados».

Añadió que sus rasgos de personalidad dibujan a una persona «estructurada y disciplinada, preocupada por su imagen, responsable y leal». Señaló que cuando le preguntó sobre la deportista, se refirió a ella como «una persona celosa y posesiva que buscaba castigarlo».

Los testigos señalan que «los entrenamientos no eran individuales, sino colectivos»

Durante la sesión, comparecieron diferentes testigos propuestos por la defensa como una exnovia, uno de sus hermanos –entrenador también del centro de formación de Los Campitos–, su madre y dos antiguos alumnos de esta academia que coincidieron con la denunciante antes de que ella y su entrenador se mudaran a Barcelona en 2015 para seguir con la brillante proyección deportiva que ya apuntaba.

Todos coincidieron en que la denunciante era la «jugadora más destacada» en la academia que dirigía en Tenerife la familia del entrenador acusado. Afirmaron que los entrenamientos se realizaban de forma colectiva, con al menos cuatro alumnos por pista y que los entrenadores «rotaban». Desmintieron así las versiones de la denunciante y su madre, que declararon que el entrenador quiso entrenarla en exclusiva por el nivel que ya apuntaba cuando tenía 11 años.

El hermano del acusado negó que este hubiera firmado un contrato de exclusividad con la jugadora. «Fue un documento de reconocimiento de deuda, porque la jugadora ya entrenaba de mañana y tarde y le subimos la cuota mensual a su familia, que dijo que no podía asumirla. Así que, como se hace con otros jugadores que despuntan, hay un compromiso de deuda que se satisface cuando se convierten en profesionales».

Una de las testigos, que fue alumna del centro deportivo en Tenerife, reconoció que ahora es trabajadora del mismo y el acusado es su jefe. Declaró que ella y la denunciante entrenaron juntas hasta que se fue a Barcelona. En 2021, tras poner la denuncia almorzó con ella en Tenerife y esta le relató que «sufrió tocamientos y tenía pesadillas, pero no fue maltrato físico» y le dio la impresión de que «no estaba muy afectada porque por la noche salió de fiesta», concluyó.

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