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Juicio por 'Caso Tradex'

'Caso Tradex': Las víctimas invirtieron sus ahorros tras escuchar promesas de rentabilidad

La sede, en la calle Castillo, es otro factor que genera confianza en los afectados

Francisco Imobach, en primer término, y Mukesh Daswani en el juicio. | EL DÍA

Francisco Imobach, en primer término, y Mukesh Daswani en el juicio. | EL DÍA

Santa Cruz de Tenerife

Muchas víctimas de la estafa piramidal desarrollada en torno a la firma Tradex en Tenerife, entre el 2021 y 2022, desconocían cómo era el proceso de inversión en bolsa y pusieron parte de sus ahorros en manos de los implicados después de escuchar las promesas de alta rentabilidad a conocidos, amigos, familiares o trabajadores de la mencionada sociedad.

También existen casos de afectados cuya única referencia era el conjunto de mensajes que Mukesh Daswani lanzaba en redes sociales sobre la prosperidad de su negocio, así como las fiestas o almuerzos que celebraba con quienes ya habían apostado por esta vía de obtener ganancias. Pero, en realidad, era un «tinglado de cartón piedra» forrado de «falso glamour» y una apariencia de que «todo iba bien».

Un testigo, por ejemplo, explicó en la tercera sesión del juicio que uno de los factores que le hizo confiar fue que la sede de Tradex estaba en la céntrica calle del Castillo, en Santa Cruz de Tenerife. Ese deslumbramiento subió de nivel cuando entró en el amplio y diáfano local que servía de oficina. A este hombre de avanzada edad, llamado José Luis, un amigo le habló de uno de los acusados, Francisco Imobach Pomares.

Este jugador de baloncesto se encargó de explicarle el modelo de negocio. Le resultó tan educado y convincente que llegó a firmar cuatro contratos de inversión por un total de 64.900 euros. Todo el dinero lo entregó en efectivo. No recuperó ni un céntimo, pues apostó por reinvertir el capital aportado y los supuestos beneficios.

A otro testigo, un joven llamado David, le hablaron de Mukesh los encargados de una tienda de tatuajes. Daswani se esforzó en enseñarle cómo era su forma de operar. El cliente admitió que «no entendía nada, pero le decía que sí a todo». En su caso, cuando estalló el escándalo, había entregado 20.000 euros. Al igual que José Luis, no recuperó nada. A preguntas de su abogado, Javier Santana, reconoció que siempre le hablaron de Mukesh, que fue quien lo atendió.

Cuando se dirigía a los potenciales clientes, uno de los primeros mensajes de Imobach es que sus padres y amigos también habían puesto su dinero en Tradex.

Así logró atraer a otra víctima, Jesús, que admitió haber sido y ser todavía «amigo íntimo» de Imo. Llegó a ir diez veces a la oficina, donde, incluso, Mukesh lo animó a aprender a invertir en bolsa con un juego de simulación. Pero ni aún así logró dominar conceptos básicos del proceso. Al final, arrastró a su padre; y éste, a su madre. El progenitor perdió 39.000 euros y la mujer, otros 20.000. A todos ellos les influyó que sus conocidos y amistades también habían creído en las altas rentabilidades de Tradex, cifradas en el 50% en dos meses.

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