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Balance de su primer año de operativo

Policías contra el crimen organizado tienen a Tenerife en su punto de mira

Agentes del GRACO recuperan 15,5 millones en actuaciones contra redes delictivas desarrollada en la provincia tinerfeña, Valencia o Torrelavega

Algunos de los bienes incautados por el Grupo de Recuperación de Activos del Crimen Organizado.

Algunos de los bienes incautados por el Grupo de Recuperación de Activos del Crimen Organizado. / Policía Nacional

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Santa Cruz de Tenerife

Tenerife se ha convertido en uno de los principales escenarios de actuación del Grupo de Recuperación de Activos del Crimen Organizado (GRACO), la unidad de la Policía Nacional especializada en localizar y bloquear el patrimonio de las organizaciones criminales.

En su primer año de actividad, sus agentes han recuperado 15,5 millones de euros en 43 investigaciones contra distintas redes criminales, entre ellas la operación Báltico, en la que se intervinieron bienes valorados en cinco millones de euros a una red asentada en el sur de la Isla.

Recuperar bienes para golpear a las organizaciones criminales

Además de la provincia tinerfeña, el equipo también ha operado en distintos puntos de España, como, por ejemplo, Valencia o Torrelavega. La jefa de esta unidad, integrada en la Comisaría General de Policía Judicial, explica que atacar el patrimonio de las organizaciones criminales resulta más efectivo que limitarse a practicar detenciones. "Es como se les hace más daño, ya que la mayoría de las organizaciones están acostumbradas a detenciones y continúan con sus operativas criminales si no se intervienen sus activos", señala.

Los agentes del GRACO se encargan exclusivamente de la recuperación de activos procedentes de delitos criminales. El listado de bienes que se consigue bloquear, evitando que queden en un «limbo», es profuso. Entre ellos figuran inmuebles, vehículos, embarcaciones, productos financieros y también objetos de valor como bolsos, ropa, dispositivos tecnológicos e incluso videoconsolas o patinetes eléctricos. «Se ha llegado a bloquear videoconsolas, televisores e incluso patinetes eléctricos en alguna ocasión», detalla.

La unidad fue creada en 2025

La unidad nació en enero de 2025 para dar cumplimiento a directivas europeas e ir de la mano de las investigaciones operativas que desarrollan otras tantas unidades de policía judicial, originariamente la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía, pero también otras como la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco), la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) o la Unidad Central de Ciberdelincuencia.

Los informes europeos con los que trabaja la unidad cifran en tan solo un 2% las ganancias recuperadas de las organizaciones criminales. «Es un problema europeo y también mundial», advierte la responsable policial.

En este contexto, actúa de manera paralela, pero complementaria, a la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos (ORGA) del Ministerio de Justicia, así como con la Fiscalía Antidroga: «El objetivo es que todos esos bienes sean gestionados durante el procedimiento judicial, de ahí que se pida la encomienda a la ORGA, evitando que queden en un limbo para que pasen al erario público y se pueda resarcir a las víctimas».

El reto de intervenir criptomonedas

Uno de los principales bienes intervenidos, y que más problemas plantea desde el punto de vista policial, son las criptomonedas. Desde el GRACO destacan un convenio reciente del Ministerio del Interior que, bajo control judicial, establece que sea una empresa de seguridad la que custodie estos monederos virtuales. «Supone un gran avance, también para tranquilidad nuestra», apunta.

Además de la operación desarrollada en Tenerife, la unidad destaca otras actuaciones recientes, como la operación Zarza, contra una organización asentada en Valencia dedicada a la conocida como extorsión del sicario; la operación Río, en Torrelavega, donde se intervino un patrimonio cercano al millón de euros a un grupo criminal polidelictivo; o la operación Brete, centrada en las estafas del falso hijo en apuros dirigidas principalmente contra personas mayores.

El GRACO también presta especial atención al papel de los testaferros en las organizaciones criminales. No obstante, la jefa del grupo explica que, por el momento, en las investigaciones que desarrolla la unidad no han detectado perfiles especialmente profesionalizados. «Cuando se trata de blanqueo de capitales sí puede haber testaferros con un perfil más profesional, pero en nuestras investigaciones, de momento, no», concluye.

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