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Un año del asesinato de Alberto González Padrón en Tenerife: la justicia busca más tiempo para la investigación

Doce meses después de la muerte violenta, todavía quedan muchas diligencias por practicar en un procedimiento complejo con 15 detenidos

Operativo policial en Santa María del Mar en relación con el homicidio de un joven a puñetazos

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Santa Cruz de Tenerife

Estos días se ha cumplido el primer aniversario del asesinato de Alberto González Padrón, vecino del barrio de El Cardonal; un asunto por el fueron detenidos e ingresaron en prisión provisional los principales integrantes de la conocida como Banda de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife, cuyo supuesto líder es el empresario Aarón Vargas. La Fiscalía y varios abogados defensores en el caso han solicitado a la juez que amplíe el tiempo de instrucción del procedimiento, en la medida en que faltan muchas diligencias por realizar.

Uno de los solicitantes de esta prórroga en la instrucción por, al menos, seis meses más es el abogado penalista tinerfeño José Domingo Plasencia, que defiende los intereses de dos de los implicados, M.B. y J.M. Y es que doce meses de instrucción ordinaria no han sido suficientes para recopilar toda la información en un asunto grave, de gran complejidad y en el que hay un número elevado de detenidos con diferentes grados de participación en los hechos.

Reconstrucción de los hechos sobre la muerte de Alberto

E. D.

El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, por ejemplo, arrestó a lo largo de varios meses a 15 personas, de las que ocho entraron en prisión preventiva. Ahora corresponde a la autoridad judicial aprobar la mencionada prórroga de la instrucción.

Los primeros detenidos y la llegada a comisaría

Los dos primeros detenidos en esta investigación fueron M.B. Y J.M. Durante la madrugada del 30 de julio del 2025, ambos se presentaron en la Comisaría de Distrito Sur de Santa Cruz de Tenerife (Tres de Mayo). En el interior de un Toyota Yaris llevaban el cadáver de Alberto González Padrón y a otro hombre, identificado como León, con unas lesiones muy graves.

La decisión de presentarse en un centro policial con las dos víctimas causó un impacto considerable en la sociedad. Los investigadores de Homicidios ya tenían claro que el asunto tenía otros presuntos implicados y empezó a recopilar información y pruebas para poder arrestar al resto de los ahora acusados. Todo empezó el 28 de julio. Alberto González, alias Albertito, había cometido diferentes delitos y había estado en prisión por algunos de ellos.

Enfrentamientos previos

Meses antes, éste había tenido enfrentamientos y altercados con algunos jóvenes del círculo de la Banda de Añaza. En uno de esos episodios, en el exterior de una conocida discoteca de moda, cerca de los centros comerciales Verónicas, Alberto recibió varias heridas de arma blanca en los glúteos. Esa tensión fue a más con el paso de las semanas.

En la madrugada del 30 de julio, dos acusados llevaron el cadáver del vecino de El Cardonal a una comisaría

Un hombre que conocía a la víctima mortal y a los principales investigados presuntamente convenció al primero para que acudiera a una cita en la zona de El Tablero (Santa Cruz de Tenerife) para hablar de una supuesta transacción de droga.

La emboscada y el traslado a Güímar

González Padrón y León acudieron en el coche de este último, un Audi. Pero, en realidad, se trataba de una emboscada. Ambos fueron retenidos y trasladados a una finca en la zona de Lomo de Mena, en el municipio de Güímar. Allí recibieron las primeras palizas. Y, después, a los dos afectados se les llevó a un garaje de una vivienda ocupada en el barrio de Santa María del Mar (Santa Cruz de Tenerife). En ese domicilio de la calle Salto del Ángel, cerca de la autopista del Sur, permanecieron más de 24 horas detenidos de forma ilegal y recibieron múltiples golpes.

Uno de los afectados estuvo maniatado todo el tiempo. Allí murió Alberto González por las brutales lesiones sufridas. El 29 de julio, la novia de Albertito presentó la denuncia por su desaparición ante la Policía Nacional. La mujer sabía que su pareja se iba a encontrar con M.B el día antes. Le extrañó que su compañero no hablara o contactara con ella por ninguna vía con el paso de las horas.

La investigación del Grupo de Homicidios

Ese trámite activó al Grupo de Homicidios de la Policía Nacional. Esa misma noche, agentes de paisano y uniformados hicieron un despliegue por Añaza para intentar localizar a los integrantes más destacados del grupo liderado por Aarón Vargas. En realidad, hicieron correr la voz entre familiares, amigos o conocidos de los sospechosos de que los estaban buscando por la desaparición de Albertito.

Pero todas las alarmas se dispararon en el momento en que fue localizado el coche de León con los teléfonos móviles de éste y González Padrón en su interior. En ese momento, los agentes querían la liberación de Alberto y León. Sin embargo, según el informe preliminar de la autopsia, entonces hacía ya varias horas que el vecino de El Cardonal había fallecido.

Priscila, hermana de la víctima mortal, asegura que "todavía estamos asimilando lo que pasó. Fue muy fuerte"

Presión policial

Los responsables de la Banda de Añaza sintieron la presión policial en la noche del día 29 y la madrugada del 30 de julio del 2025. Y horas después decidieron que debían entregar a la Policía el cadáver y a León con heridas muy graves.

Aarón Vargas fue detenido el 1 de agosto. Y, a partir de ese momento, en los meses siguientes hubo las doce detenciones siguientes.

El testimonio de la hermana de Alberto

Priscila González, hermana de Alberto, admite que «se cumple un año y estamos asimilándolo todavía, porque esto ha sido muy fuerte». A la muerte violenta de su familiar tuvo que añadir un acoso intenso en redes sociales y en persona. Aclara que algunos ciudadanos «no respetaron mi duelo».

Amenazas de muerte, insultos o vejaciones físicas y en redes sociales formaron parte de su vida durante algunos meses. El motivo es que se atrevió a reclamar que se hiciera Justicia por la muerte de Alberto.

Como publicó este medio de co comunición, uno de los hombres que fue detenido por el secuestro, el asesinato y las lesiones graves le dijo en persona a ella y dos amigas: "Son las próximas en la lista". Lo hizo cuando se dirigía al Palacio de Justicia de Santa Cruz.

Amenazas y petición de Justicia

Priscila admite que ha tenido que recurrir a la ayuda de especialistas para poder afrontar la situación. A través de mensajes en redes sociales le llegaron a decir que la iban a apuñalar o a pasarle un coche por encima. La intención era intimidarla para que se mantuviera callada.

Un año después, Priscila dice que, si querían amenazar a su hermano o darle una advertencia, podían haberle propinado golpes en otras partes del cuerpo, pero no en la cabeza y de una forma tan exagerada. Está convencida de que, antes de que ocurrieran los hechos, habían intentado tenderle otras trampas a su hermano, pero este no acudió a las citas.

Recuerda que ella le advertía a Alberto de que debía tener cuidado con los supuestos integrantes de la Banda de Añaza por su peligrosidad, pero su hermano le respondía que "no podía vivir con miedo".

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