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Delincuencia

El líder de la Banda de Güímar se niega a jubilarse y regresa a prisión

Antonio Miguel L.P., alias ‘El Pardela’, fue detenido en una operación de la Guardia Civil contra la comisión de robos en varios lugares de Tenerife

El coche preferido de Antonio Miguel L.P., el Volkswagen Golf GTI.

El coche preferido de Antonio Miguel L.P., el Volkswagen Golf GTI. / POLICÍA LOCAL DE CANARIAS BLOG

Santa Cruz de Tenerife

El líder de la Banda de Güímar se niega a jubilarse. Y ha vuelto a ser detenido y enviado a prisión. La Guardia Civil desarrolla una operación en la que arrestó a uno de los ladrones más conocidos de Tenerife. La captura se produjo la pasada semana y los investigadores, una vez más, pusieron los grilletes a Antonio Miguel L.P., más conocido entre los agentes de los diferentes cuerpos de seguridad como El Pardela.

Fue arrestado en el municipio de Güímar por delitos cometidos en diferentes lugares de la Isla y la investigación permanece secreta hasta la realización de diferentes diligencias.

Con alrededor de 60 años, este ciudadano acumula decenas de antecedentes por diferentes delitos, la mayoría por robos con fuerza, con violencia o sustracción de vehículos.

Antonio Miguel forma parte de una generación de delincuentes que comenzó a delinquir a finales de los años 80 o comienzos de los 90. Varios de los integrantes de la Banda de Güímar residían en la zona de Fátima, o bien en las barriadas de La Constitución o Alfonso Carrillo.

Personas de la zona aseguran que la participación de vecinos de Güímar en casos de pequeña delincuencia se incrementó hace más de cuatro décadas, con el progresivo asentamiento de varias familias de otros lugares en los citados bloques de viviendas sociales.

Todos los miembros de la Banda de Güímar eran o son consumidores habituales de sustancias estupefacientes, a las que se engancharon cuando eran muy jóvenes.

El inicio de su carrera delictiva se produjo en su adolescencia. Pero en aquella época las personas eran inimputables hasta los 18 años. Los robos se convirtieron en su forma de vida y la manera de obtener dinero rápido para pagar las adicciones. Podían actuar cada uno por su cuenta o de forma conjunta.

Con El Pardela actuaban, entre otros, Domingo D.A., alias Patapalo, o José Benigno Q.G., El Benino. Este último falleció en un accidente de tráfico en la Autopista del Sur cuando conducía un coche robado.

Algunas veces solían quedar en la Plaza de las Flores, en el centro de Güímar, para, desde allí, salir a cometer sus asaltos. Muchos de los vehículos sustraídos que usaban para escapar de los lugares donde robaban aparecían, como no podía ser de otra manera, en la zona de Güímar. Con el paso de los años, los rostros de algunos de ellos empezaron a ser muy conocidos para policías locales, guardias civiles o policías nacionales.

Así le ocurrió a un policía local de La Laguna a comienzos de abril del 2010. Dicho funcionario estuvo destinado algunos años en Güímar y sabía quiénes formaban la Banda de Güímar. Una madrugada, al circular por la zona de Las Chumberas y el Parque Comercial de La Laguna, se percató de que tres hombres iban en un turismo.

El conductor de ese coche, un Volkswagen Golf GTI blanco, era El Pardela. Antonio Miguel sentía predilección por esa marca y modelo cuando iba a robar. Los agentes los siguieron a cierta distancia. Una de sus paradas fue en la gasolinera cercana al centro comercial Alcampo.

Dos de los individuos se bajaron con una barra de hierro y una cizalla grande. Supuestamente su intención era romper la puerta de la tienda de la estación de servicio, intimidar al empleado y llevarse el dinero de la recaudación. Pero uno se percató de la presencia del vehículo patrulla de la Policía Local de La Laguna. Los ladrones se metieron de nuevo en el Golf GTI y emprendieron la fuga.

Así comenzó una de tantas persecuciones. El Renault Mégane de los agentes siguió a El Pardela y sus compinches por la vía que va desde Las Chumberas a Santa María del Mar (TF-2). El delincuente se desvío a la altura del barrio de El Draguillo. Circuló en dirección contraria por varias calles y, en un momento dado, cuando trataba de incorporarse a la TF-2 de nuevo, Antonio Miguel perdió el control del GTI y sufrió un accidente. El turismo quedó inutilizado tras un fuerte golpe contra un saliente de alcantarilla.

Pero el siniestro no fue suficiente para parar a los tres hombres. El líder de la Banda de Güímar huyó a pie hacia una explanada. Cuando detectó que uno de los policías se le acercaba, sacó un cuchillo grande y trató de atacar al funcionario. El agente se vio obligado a desenfundar su arma reglamentaria y a usarla para que El Pardela depusiera su actitud y pudiera ser apresado.

Los otros dos implicados huyeron hacia la TF-2 y el segundo policía los persiguió. Uno de los delincuentes se giró y lo amenazó con un destornillador de gran tamaño. El funcionario tuvo que sacar su pistola. Al tratar de escapar, el implicado Juan Antonio L.G. se cayó por un desnivel de varios metros de altura y sufrió una lesión en una pierna. El tercero, Silverio M., se acercó a ver a su compañero herido y ahí fue arrestado.

Los policías reconocen que Antonio Miguel tiene una gran habilidad para conducir coches, sobre todo en momentos de gran tensión y para tratar de huir de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, todos saben que no tiene carné de conducir.

Esa persecución y detención de El Pardela ocurrió un año y pocos meses después de que fuera apresado por numerosos delitos contra el patrimonio. Robos y prisión se han convertido en una serie sin fin en su vida. n

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