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Tenerife

Testigos que declararon contra una secta denuncian coacciones

Una adepta presuntamente trata de convencer a una exempleada y a su hijo para que cambien su versión, pues afecta al líder de la organización

Objetos utilizados durante los rituales de la organización sectaria desmantelada por la Policía Nacional. | E.D.

Objetos utilizados durante los rituales de la organización sectaria desmantelada por la Policía Nacional. | E.D.

Santa Cruz de Tenerife

Dos testigos de la organización delictiva sectaria desmantelada en el municipio de La Esperanza, en Tenerife, el pasado mes de diciembre recibieron presuntamente amenazas o coacciones varias semanas después de que los investigadores de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional llevaran a cabo las detenciones e imputaciones de los supuestos implicados en las infracciones penales.

Así lo manifestaron a los agentes que desarrollan la investigación los ciudadanos afectados, quienes coincidieron en que las advertencias y peticiones de cambio de versión o de retirada de la denuncia fueron realizadas por la misma persona, una mujer, identificada como A.Y., que fue señalada como adepta del citado grupo.

Y es que ambos testigos debían prestar declaración en sede judicial este mes por los hechos investigados. Las supuestas coacciones que analizan los funcionarios policiales fueron realizadas presuntamente por A.Y. a una exempleada y a su hijo.

En diciembre del 2025, integrantes de la Brigada de Información desmantelaron una organización que, bajo la apariencia de la práctica de la santería (religión afrocubana), llevaba a cabo supuestas actividades delictivas. La Policía atribuye a los arrestados e investigados los delitos de asociación ilícita, maltrato animal, estafa, lesiones, contra la salud pública y falsedad documental.

Objetos utilizados durante los rituales de la organización sectaria desmantelada por la Policía Nacional.

Objetos utilizados durante los rituales de la organización sectaria desmantelada por la Policía Nacional. / ED

Fueron detenidas cinco personas en total, de las que cuatro residen en Tenerife y la otra, en Gran Canaria. De todas ellas, sólo ingresó en prisión provisional José Alfredo C.C., a quien los agentes consideran el líder indiscutible de la trama. El objetivo de los responsables del grupo era presuntamente el enriquecimiento ilícito y, mediante los ritos afrocubanos, sometían a un control absoluto a sus adeptos, que tenían distintas vulnerabilidades en el momento de ser captados y a quienes manipulaban con engaños y la inculcación de miedos, según la Policía.

Una testigo, de 38 años y vecina de Santa Cruz de Tenerife, aseguró que, el pasado 15 de enero por la mañana, se dirigía a su lugar de trabajo en una peluquería y fue abordada por A.Y., que la estaba esperando y le dijo que tenían que hablar.

La testigo, exempleada de dicha seguidora de la secta desmantelada, le aseguró que ella no tenía nada que hablar, puesto que percibió que A.Y. estaba un poco alterada y, además, tenía constancia de que todas las actuaciones y declaraciones sobre la organización que funcionaba en La Esperanza estaban recogidas en un procedimiento judicial que se mantiene abierto en su fase de instrucción.

Cinco personas están acusadas de asociación ilícita, estafa, lesiones, maltrato animal o contra la salud pública

Durante el recorrido entre el aparcamiento y el lugar de trabajo, la testigo aseguró que fue perseguida por A.Y., que le insistía en que tenían que mantener una conservación y le recordaba que con su declaración sobre las acciones del líder de la trama, José Alfredo, estaba haciendo mucho daño a una familia.

Ante los investigadores de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional, la testigo aseguró que se sentía coaccionada y amenazada por la advertencia realizada por su exjefa, así como por la posibilidad de que los hechos se volvieran a repetir o adquirieran mayor gravedad.

El motivo de esa supuesta solicitud por parte de la adepta es que la testigo declaró en su momento que José Alfredo C.C. manipuló y se aprovechó de A.Y. en diversos ámbitos de su vida, tanto en el económico como en otro tipo de decisiones relevantes.

Según los testimonios recogidos por los agentes, la testigo no descarta que la persona que acudió a hablar con ella actuara bajo las directrices del líder de la estructura sectaria o, incluso, de la pareja de dicho hombre, puesto que la citada A.Y. siempre les preguntaba a ellos lo que tenía o no tenía que hacer.

Las advertencias fueron realizadas presuntamente para que la testigo cambiara su versión en la declaración que tenía que realizar ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Santa Cruz de Tenerife el pasado 5 de marzo.

Material incautado en una casa de La Esperanza

Material incautado en una casa de La Esperanza / ED

Ocho días después de presuntamente intentar coaccionar a la peluquera, A.Y. se dirigió a la vivienda de su hijo, de 24 años, con el que no había mantenido contacto alguno desde hacía casi un año, cuando el joven decidió abandonar la organización sectaria y denunciar sus presuntas prácticas ilegales. Además de pedirle que guardara su teléfono para que no la grabara, la mujer le recriminó que hubiera denunciado y le recordó que estaba haciendo mucho daño a la familia de José Alfredo. También le aseguró que el líder de la organización no se drogaba.

Según explicó después ante los investigadores, el joven aclaró a su progenitora que José Alfredo no consumía estupefacientes, pero que creía que sí mandaba a consumir a los demás integrantes de la estructura sectaria, con el objetivo de tenerlos controlados. El testigo manifestó a los policías que la intención de su madre, al igual que con la anterior testigo, era que retirara la denuncia o que cambiara su versión de los hechos en su declaración en sede judicial. La sensación del joven es que su progenitora intentó jugar con sus sentimientos para que declare a favor de los responsables del grupo. Sin embargo, este hombre se mostró firme en su intención de no variar ni una coma de su declaración inicial y que considera que es la verdad. Para dicho joven, la desesperación de A.Y. le hace sospechar que sigue estando sometida a los mandatos de José Alfredo, que, a pesar de haber estado en prisión preventiva, le daba directrices para que actuara en beneficio de sus intereses.

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