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El asesino de su hijo en Tenerife consumió cánnabis y cocaína

La autopsia al hombre de 35 años revela que actuó bajo los efectos de drogas convencionales

El hombre que mató a su hijo en Tenerife carecía de antecedentes por violencia machista

María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

El hombre de 35 años que en la madrugada del viernes asesinó a su hijo a machetazos en Tenerife y dejó muy grave a su mujer había consumido cocaína y marihuana antes del brutal crimen.

Así lo revela el informe preliminar de la autopsia realizada en el Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife el pasado fin de semana y que se ha remitido a los investigadores de la Guardia Civil.

El análisis de los médicos forenses confirma que Juan Manuel Alonso Fumero había consumido drogas convencionales antes del brutal episodio de violencia vicaria y de género en una vivienda de la Barriada de Cabo Blanco, en el municipio de Arona.

Abatido a tiros

Después de atacar y dejar herido a un guardia civil, este funcionario sacó su arma reglamentaria y lo abatió de tres disparos en la vía pública.

Por el momento, no existe información sobre si las cantidades de cocaína y cánnabis halladas en el cadáver de Juan Manuel son bajas, moderadas o elevadas.

Además de la crueldad que supone matar a su propio hijo de 10 años y de causar muy graves amputaciones a su pareja con un machete de 60 centímetros de largo, los vecinos, y la sociedad en general, han quedado conmocionados por la forma en que llevó a cabo su ataque.

Actuación de los vecinos

En la madrugada del pasado viernes, 20 de febrero, el hombre utilizó un arma blanca de grandes dimensiones para amenazar, primero, y atacar después a sus familiares en un piso de la segunda planta del Portal 2 del Paseo Santa Eulalia, en la parte alta de la Barriada de Cabo Blanco.

Fueron los gritos de la mujer los que alertaron a los vecinos de que algo terrible pasaba en el interior del domicilio.

La puerta del inmueble estaba abierta, pero no se podía acceder, ya que una cancela metálica lo impedía.

Rotura de la cancela

Dos vecinos de dicho enclave acudieron a la casa con una patacabra y, después de muchos esfuerzos, consiguieron forzar la cancela y entrar al piso.

La escena que encontraron fue dantesca. El niño, Yared, ya estaba muerto y con algunas amputaciones. Y la mujer, Almudena, de 26 años, padecía varias lesiones graves.

Supuestamente, los dos ciudadanos intentaron distraerlo y que se tranquilizara, pero no fue posible, ya que Juanma, como era conocido en el lugar, se hallaba muy alterado y fuera de sí.

Ataque al agente

Patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local acudieron al lugar y también subieron al piso donde habían ocurrido los hechos.

Pero su presencia tampoco fue motivo para que el presunto autor del episodio de violencia vicaria y machista depusiera su actitud violenta.

Al final, uno de los guardias civiles gritó para que su compañero, policías locales y vecinos salieran de la casa. Dicho agente fue el último en salir y recibió un machetazo en el hombro, junto al borde del chaleco antibalas.

Tres disparos

Todos bajaron corriendo hacia la calle por las escaleras. Una vez que llegaron al Paseo Santa Eulalia, el guardia civil lesionado detectó que Juan Manuel los seguía y mantenía en alto el machete.

El citado agente sacó su arma reglamentaria y realizó tres disparos que acabaron con la vida del hombre de 35 años.

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