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Veintisiete presos de Canarias están en cárceles de cuatro continentes

La mayoría de personas privadas de libertad en prisiones del exterior, tanto de las islas como del resto del país, cumple condena por transportar droga

Nuria Pérez junto a una cárcel de Marruecos

Nuria Pérez junto a una cárcel de Marruecos / El Día

Santa Cruz de Tenerife

Unos 27 ciudadanos canarios están encarcelados en prisiones de otros países. Esta es la cifra que baraja la Fundación +34, que se dedica a ofrecer ayuda y asesoramiento a dichas personas y sus familias para que su situación sea más llevadera.

La inmensa mayoría cumple condena por delitos relacionados con el tráfico de drogas. Esa realidad es común a buena parte de los 998 reclusos de toda España que se hallan en el exterior.

Además de estar privados de libertad, estos vecinos del Archipiélago deben afrontar duras condiciones de seguridad, sanidad, alimentación e higiene en cárceles de diferentes países. Dicha ong atendió a 17 de isleños durante el año pasado.

De Asia a América

Esos otros canarios por el mundo están repartidos por Europa, América, África y Asia. Cinco de ellos se hallan prisioneros en Brasil, tres en Colombia, otros tantos en Marruecos, dos en Ecuador, así como uno en Panamá, Perú, República Dominicana y Senegal.

Además, existen tres en Alemania, otros tantos en Francia y uno en Bélgica, Dinamarca, Reino Unido y Singapur.

En Venezuela hay algunos canarios. Si el pasado fin de semana fueron liberados dos, el pasado miércoles se recibió la noticia de la salida de prisión en la República Bolivariana de una hispano-venezolana de origen isleño.

Necesidades no cubiertas

Nuria Pérez, responsable jurídica de esta organización, recuerda que Fundación +34 nació en 2011. Su promotor, Javier Casado, se enteró de que un amigo suyo, capitán de barco, estaba en un penal de Australia, después de que se descubriera que en su embarcación se había escondido un cargamento de droga. Casado movió a su red de contactos para saber cómo actuar y poder hacer gestiones.

Y más adelante, Casado, que se dedicaba a la automoción, iba a viajar a la República Dominicana. La familia de una mujer le encargó que le llevara unos objetos a la cárcel. Y entonces descubrió las necesidades que había en el ámbito asistencial y en el de información.

El colectivo nació para atender, en general, a personas españolas con serios problemas en otros países. Pero casi todas estaban privadas de libertad.

Dinero fácil

En opinión de la abogada, muchos de estos canarios llegan a una situación de dificultad económica y recurren a transportar droga para obtener dinero fácil. «Pero luego les sale caro», aclara.

Son los llamados delincuentes primarios. «Cualquiera de nosotros, un vecino, un amigo, a quienes la vida les ha traído una mala situación económica, una crisis financiera, puede necesitar dinero rápido, y en ese momento lo atrapa una red de narcotráfico para que transporte droga», señala Pérez.

Por llevar una maleta pueden cobrar, por ejemplo, 5.000 o 10.000 euros, o bien 20.000, por poner una cifra cualquiera, si la porta en su organismo.

Condiciones lamentables

Recuerda que, con independencia de los años de condena, que pueden variar de forma considerable en función de la legislación de cada país, lo más preocupante son las «condiciones infrahumanas y las características de algunos centros penitenciarios».

Los factores que influyen en esa realidad son la situación socioeconómica de cada estado o las normas que imperen en la cárcel.

En palabras de Pérez, «padecen un hacinamiento absoluto, la higiene no es la mejor, tienen limitados los recursos sanitarios y alimentarios». En ocasiones, el idioma en un país como Marruecos también pasa factura, según comentó la letrada a Canarias Radio.

Extorsión

También se dan episodios de violencia por parte de otros presos como parte de un proceso de extorsión, pues en varios de esos recintos sólo impera la Ley de la Jungla.

Hay casos en los que en los penales el verdadero control lo ejercen «otras personas privadas de libertad, por lo que la seguridad no está garantizada», señala.

Carencias básicas

Las necesidades no son siempre las mismas. A veces, lo que más se demanda es papel higiénico, cepillos y pasta de dientes, o cuchillas de afeitar. En otras ocasiones, las mujeres solicitan artículos de higiene personal. Pero también están los que anhelan algo de comida.

En determinadas prisiones no permiten que la Fundación deje esos objetos. La razón es que los responsables del centro quieren que los reclusos compren esos mismos artículos en el Economato, «donde están más caros», dice la abogada. Y, además, «nosotros se los ofrecemos gratis», matiza.

Regresos a España

Proporcionar información sobre los trámites necesarios para el traslado a España de tales presos, con el objetivo de que terminen de cumplir sus penas en su país, es otro objetivo de Fundación +34.

Para lograrlo se requiere que exista una sentencia firme. En otras palabras, no se pueden iniciar esas gestiones si la condena se ha recurrido y no se ha dictado resolución definitiva.

Pero la abogada es realista. Admite que no son procesos inmediatos, sino que requieren de diversas gestiones que se prolongan en el tiempo.

Excepciones

Nuria Pérez recuerda a EL DÍA que la organización no asiste a personas juzgadas por terrorismo, delitos sexuales, trata de personas, homicidio o asesinato.

Uno de los consejos que +34 ofrece a algunas familias es que en determinados países no resulta aconsejable visitar a sus seres queridos.

El motivo es que, si eso ocurre, las autoridades pueden pensar que dichas personas tienen mucho dinero y que no hace falta cooperar para el traslado a su territorio de origen.

Convenios

También existen naciones en las que, si hay convenio bilateral, cuando se cumple la mitad de la pena, ya los condenados pueden regresar a sus países para terminar de pagar por los delitos cometidos.

En más de 14 años, la Fundación ha atendido a unos 150 canarios en penales del exterior. A nivel nacional, la organización ha ayudado a 4.277 presos y a unas 1.527 familias, que son las segundas víctimas de ese calvario, pues «cumplen la condena en la distancia», según Pérez.

Es fundamental que los reclusos mantengan una «mente fría, estable, para sobrellevar esa situación o evitar ideas suicidas», admite la letrada.

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