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Un suceso brutal que conmocionó a la Isla

Trasladados a prisiones de la Península ocho miembros de la banda de Añaza por el asesinato de Alberto González en Tenerife

La coincidencia en Tenerife II con grupos rivales fuerza el envío a otros centros de los principales acusados del rapto de dos jóvenes y el asesinato de uno de ellos

Detención de Aarón Vargas, lider de la Banda de Añaza

Detención de Aarón Vargas, lider de la Banda de Añaza / El Día

Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

Los ocho miembros de la banda de Añaza encarcelados por el presunto secuestro, torturas y asesinato del joven tinerfeño Alberto González, así como de dejar herido de gravedad a un amigo de este, León, han sido trasladados por razones de seguridad de Tenerife II a diferentes prisiones de la Península.

Los traslados se han realizado en diferentes tandas y a solicitud de la dirección de la cárcel tinerfeña, ante el riesgo de que se produjeran altercados, con el aval del Juzgado de Instrucción número 2 de Santa Cruz de Tenerife, que lleva la causa. Los ocho procesados por el brutal asesinato, ocurrido a finales del pasado mes de julio, coincidieron en el centro de El Rosario con miembros de bandas rivales dedicadas a las mismas actividades delictivas, principalmente las relacionadas con el tráfico de estupefacientes.

Este caso, que provocó una gran conmoción en Canarias, se remonta al pasado verano. Moisés Baute –alias Moi el orejas y luchador de kick boxing tinerfeño– y Jonathan Martín –alias el gordo y portero de discoteca– se entregaron la madrugada del 30 de julio en la comisaría de la Policía Nacional de la avenida Tres de Mayo de Santa Cruz y quedaron detenidos.

La forma en que se presentaron en la sede policial es el hecho que más llamó la atención. Aparecieron en la comisaría en un vehículo con el cadáver de Alberto González en el maletero. Pero también transportaban en el asiento trasero al otro joven que también raptaron y que dejaron malherido, el amigo de Alberto mencionado y conocido como León.

El temor a altercados en el recinto isleño lleva a la justicia a ordenar el cambio de cárcel de ocho de los doce detenidos

Dos días después, el 1 de agosto, caía Aarón Vargas –empresario, presidente del equipo de fútbol UD Añaza y alias El caca–, considerado por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que dirigió la investigación, como el líder de la banda de Añaza, presunto autor intelectual y supuestamente uno de los ejecutores de los dos raptos y la muerte de Alberto González a base de palizas de extrema violencia.

Entre el mes de septiembre y principios de octubre fueron detenidos y puestos a disposición judicial otros siete miembros de este grupo de delincuentes, la mayor parte originarios del barrio santacrucero de Añaza, con un amplio historial de actividades ilegales a sus espaldas y de sobra conocidos por los cuerpos de seguridad.

La jueza del Juzgado de Instrucción Número 2 de Santa Cruz de Tenerife envío a prisión condicional en diferentes momentos a ocho de los trece detenidos, en primer lugar a los tres jóvenes con mayor peso en la banda de Añaza y a su vez los primeros arrestados: Moisés Baute, Jonathan Martín y Aarón Vargas. Están acusados de los delitos de homicidio o asesinato, lesiones graves, detención ilegal y pertenencia a organización criminal. Los otros cinco arrestados quedaron en libertad con cargos acusados de delitos como encubrimiento y participación en organización criminal.

De los ocho encarcelados, el primero que fue enviado de Tenerife II a un centro penitenciario de la Península fue Moisés Baute, en concreto el pasado 5 de septiembre. Los siguientes fueron Aarón Vargas y Jonathan Martín, el 16 de septiembre. Los otros cinco han sido trasladados en los últimos meses, a la espera de la celebración del juicio. Ya las propias detenciones obligaron a adoptar fuertes medidas de seguridad alrededor del Palacio de Justicia de Santa Cruz.

Todos los jóvenes están acusados del secuestro, las torturas y el asesinato de un integrante de una banda adversaria

El secuestro de Alberto González y su amigo ‘León’ se produjo el 28 de julio en un aparcamiento de un supermercado de El Tablero, un barrio de Santa Cruz. Allí se había citado con ellos un conocido de ambos. Pero cuando los dos jóvenes llegaron al parking quienes los esperaban eran miembros de la banda de Añaza.

Se trataba de una trampa. Las diferencias y enfrentamientos entre Alberto González y este grupo venían de atrás. Los de Añaza los movieron por varias viviendas durante el rapto. Las pesquisas policiales apuntan a dos lugares donde se produjo el grueso del secuestro y las agresiones: una finca de Lomo de Mena, en el municipio de Güímar, y una vivienda okupada por la banda de Añaza de la calle Salto del Ángel, en el barrio de Santa María del Mar de la capital.

Estructura jerarquizada

La organización estaba integrada por al menos trece individuos –todos capturados por la Policía Nacional en relación con el presunto rapto y asesinato de Alberto González– y mantenía una estructura jerarquizada en la que cada miembro desempeñaba roles muy bien definidos. Se dedicaban supuestamente al tráfico de drogas, extorsiones por encargo y desokupaciones. Los más conocidos, Aarón Vargas y Moisés Baute, tenían muchos contactos en la sociedad tinerfeña.

Según la investigación, Vargas y Baute ordenarían cómo ejecutar las detenciones ilegales y las agresiones, para lo cual designaron los lugares, los coches y las armas empleadas, mientras otros integrantes custodiaron a las víctimas, limpiaron los escenarios de las palizas, ocultaron pruebas y encubrieron a los principales responsables.

Resultado de la autopsia. Extrema violencia: Alberto González murió por un traumatismo craneoencefálico

Alberto González, el joven de 34 años natural de El Cardonal (La Laguna) presuntamente asesinado por la banda de Añaza a finales del pasado mes de julio, murió como consecuencia de un traumatismo creaneoencefálico, es decir, una lesión física en el cerebro causada por la violencia extrema con la que lo golpearon. Lo revela la autopsia realizada después de que dos de los trece implicados en su muerte, Moisés Baute y Jonathan Martín, se entregaran la madrugada del 30 de julio en la comisaría de la Policía Nacional de Tres de Mayo, en Santa Cruz de Tenerife, en un vehículo en el que llevaban el cadáver de Alberto en el maletero. Según las investigaciones del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, el joven lagunero, con antecedentes penales, y su amigo León, que sobrevivió, recibieron palizas continuas de los miembros de la banda de Añaza en dos casas de Güímar y Santa Cruz de Tenerife durante un secuestro que duró dos días, del 28 de julio, cuando los capturaron en un aparcamiento de un supermercado de El Tablero, hasta la madrugada del 29 al 30. Incluso estos habrían utilizado un mazo para golpearlos. Siempre según las pesquisas policiales, en el cuerpo de Alberto aparecieron restos de sangre de al menos uno de los miembros del grupo que lo raptó y maltrató hasta causarle la muerte. Se trataría de Moisés Baute, un conocido luchador de kick boxing de Tenerife e integrante destacado de la banda de Añaza. Para el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, todo indica que Aarón Vargas organizó presuntamente una trampa a Alberto González y León, como represalia por un supuesto intento de vuelco, es decir, un tentativa de robo de drogas.

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