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Siete marineros fueron amenazados con un arma para cargar 10 toneladas de cocaína hacia Europa

Seis de los 13 arrestados en el buque ‘United S.’ el 6 de enero fueron enviados a prisión provisional por un juez de la Audiencia Nacional

Fardos con 10 toneladas de cocaína en Santa Cruz de Tenerife

Fardos con 10 toneladas de cocaína en Santa Cruz de Tenerife / Arturo Jiménez

Santa Cruz de Tenerife

Investigadores de la Policía Nacional trabajan con la hipótesis de que los siete marineros de nacionalidad india que fueron detenidos a bordo del buque United S., que transportaba 10.000 kilos de cocaína, fueron amenazados con un arma de fuego por otro de los apresados para que aceptaran cargar la droga en aguas próximas a Brasil, el alijo más importante interceptado hasta ahora en Europa en alta mar.

Estos tripulantes, junto a otros cuatro turcos, un húngaro y un serbio, fueron puestos ayer a disposición del Juzgado de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional.

El juez José Luis Calama decretó el ingreso en prisión provisional de seis de los arrestados, en concreto, para los cuatro ciudadanos turcos, el húngaro y el serbio.

Infracciones penales

Están acusados de delitos contra la salud pública, por tráfico de sustancias o productos que causan grave daño a la salud, de extrema gravedad por ser la cantidad incautada notablemente superior a la considerada como de notoria importancia y por el empleo de embarcación como medio de transporte específico, y pertenencia a una organización delictiva.

A uno de los varones que entraron en la cárcel también se le acusa de tenencia ilícita de armas.

El magistrado dejó en libertad provisional con medidas cautelares a los siete ciudadanos indios, al existir indicios de que fueron coaccionados con un arma para meter la droga en la embarcación.

Los 'notarios'

Según los investigadores de la Brigada Central de Estupefacientes, tanto el serbio como el húngaro presuntamente actuaron como los notarios del cargamento de cocaína; es decir, los responsables de garantizar que la sustancia llegara a su destino y no fuera robada ni desviada a otros grupos criminales que no hubieran pagado por la misma.

Y es que especialistas de la Policía Nacional consideran que la importación de la droga fue planeada por un conglomerado de organizaciones criminales, pero los líderes de la trama son ciudadanos originarios de Serbia.

Una parte de las diez toneladas de cocaína estaba previsto que acabara en Serbia, después de la distribución previa hacia Canarias, y otros países de la Unión Europea.

Fardos preparados

Cuando los integrantes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) abordaron el barco en medio del Atlántico, los tripulantes tenían 37 fardos preparados para su descarga inmediata en otra embarcación mucho más pequeña, ágil y rápida.

El United S. tiene dos bodegas. En una de ellas, oculta por capas alternas de sal, estaba la mercancía destinada a Canarias, en menor medida, y, sobre todo, al mercado europeo.

Así se pasan los bultos de un barco a otro

Fuentes cercanas a la investigación recuerdan que, para realizar el traspaso de la droga de un barco a otro en el mar, se tiende un cabo entre ambos.

Cada fardo tiene en uno de sus extremos una cuerda amarrada y cerrada, que es la que se introduce por el cabo que une a las embarcaciones.

Así se logra un transbordo más rápido y con menos riesgo de que parte de los bultos acaben en el mar.

Una descarga al oeste de El Hierro

La tripulación del buque chatarra United S. no tenía previsto hacer escalas en puertos mientras tuviera la droga en su interior. A unas 290 millas náuticas (535 kilómetros) de El Hierro, los narcotraficantes contemplaban la posibilidad de hacer uno de los transbordos.

Y el último se debía efectuar cerca del Estrecho de Gibraltar, para que la cocaína se trasladara a tierra por la provincia de Huelva. Y, desde ahí, se transportaría en coches, furgones o camiones a diversos países.

Y, después, planeaban continuar con el carguero y la sal hasta un puerto de Turquía. Los policías aseguran que el buque estaba en su «último viaje», es decir, que, tras arribar al citado país, iba a ser desguazado.

Varios tipos de fardos

No todos los bultos intervenidos en la operación Marea Blanca son iguales. Algunos están forrados con plásticos grises y están decorados con cintas de varios colores. También se hallaron fardos cerrados con sacos negros o blancos.

Un mando policial explicó que los logos de la droga en el interior también son diferentes. Estas diferencias se explican por los diferentes laboratorios de cocaína de los que procede el estupefaciente, o bien los grupos organizados diversos a los que van destinados.

150 policías

En la operación participaron unos 150 agentes sólo de la Policía Nacional, entre investigadores de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco central), de la Udyco de Tenerife y de los GEO.

Noventa de dichos funcionarios pertenecen a tres secciones de la Brigada Central de Estupefacientes de Madrid, a los que hay que sumar los agentes antidroga especializados de Tenerife.

A ellos se añaden los profesionales del Grupo Especial de Operaciones (GEO). Tienen su sede en Guadalajara y se desplazaron por carretera hasta Cádiz. En dicho puerto andaluz embarcaron en el buque de la Armada Relámpago, con el que llegaron hasta la embarcación que transportaba la droga el pasado 6 de enero al amanecer.

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