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Trece detenidos en la mayor operación antidroga en aguas de Canarias

El carguero, que había partido de Brasil con siete toneladas de cocaína, permanece atracado en Santa Cruz de Tenerife

El ‘United S.’, atracado ayer en la Dársena de Los Llanos del Puerto de Santa Cruz de Tenerife en medio de grandes medidas de seguridad. | MIGUEL BARRETO / EFE

El ‘United S.’, atracado ayer en la Dársena de Los Llanos del Puerto de Santa Cruz de Tenerife en medio de grandes medidas de seguridad. | MIGUEL BARRETO / EFE

Santa Cruz de Tenerife

La operación conjunta de la Armada española y la Policía Nacional, con el apoyo de la DEA estadounidense, que ha apresado un barco con 7.000 kilos de cocaína se ha saldado con la detención de 13 personas. La interceptación del buque en pleno océano Atlántico convierte a este operativo en el de mayor entidad realizado hasta la fecha en aguas próximas a Canarias y en la mayor aprehensión llevada a cabo por la Policía Nacional en este ámbito.

El barco permanece atracado desde ayer domingo en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, después de ser abordado este sábado a 290 millas náuticas (535 kilómetros) al oeste de El Hierro. La intervención fue ejecutada por un equipo de fuerzas especiales que viajaba a bordo del buque de acción marítima de la Armada Relámpago (P-43), de la clase Meteoro, con base en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

En concreto, el operativo fue desarrollado por agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GEO) de la Policía Nacional, en coordinación con efectivos de las Unidades de Droga y Crimen Organizado (Udyco). El patrullero Relámpago, concebido para misiones de seguridad marítima, control del tráfico, lucha contra el narcotráfico y la piratería —habituales en su despliegue frente a la costa africana—, actuó en esta ocasión como plataforma de transporte del equipo de asalto.

Operación

El despliegue contó además con el respaldo del Heroínas de Sálvora, el buque más moderno de la flota de Salvamento Marítimo. Como en otras operaciones recientes desarrolladas en el entorno canario, la colaboración de la DEA, la agencia antidroga del Departamento de Justicia de Estados Unidos, resultó determinante.

Tras la incautación, el carguero fue conducido hasta el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde arribó ayer y quedó atracado en el Dique del Este de la Dársena de Los Llanos, bajo un fuerte dispositivo de seguridad. La actuación permitió frustrar el plan de la organización, que pretendía distribuir la droga mediante numerosas narcolanchas que operan en el corredor atlántico comprendido entre Cabo Verde y Madeira, con Canarias como punto de paso obligado.

El United S. había zarpado de Brasil siguiendo una ruta habitual para este tipo de cargueros, así como para pesqueros, remolcadores e incluso narcosubmarinos. En el puerto tinerfeño permanecen detenidos y bajo custodia sus 13 tripulantes, mientras se procede al pesaje definitivo del alijo intervenido.

Del carguero apenas existen datos contrastados más allá de su bandera camerunesa. Su ficha técnica remite incluso a la expresión upgrade to unlock —actualizar para desbloquear— en campos tan elementales como el puerto base, el año de construcción, la eslora o la manga.

Canarias, en la ruta de la droga

Los 7.000 kilos de cocaína intervenidos en esta operación constituyen el mayor alijo jamás incautado con destino a aguas españolas. Supera los 6.500 kilos decomisados al Trammsaare en 1999, en el marco de la Operación Temple, y los 5.400 kilos del South Sea en 2003. Por este último caso fue condenado Marcial Dorado, el histórico narcotraficante gallego que años después aparecería fotografiado en una embarcación de recreo junto al entonces dirigente del PP y hoy líder del partido, Alberto Núñez Feijóo.

El operativo vuelve a confirmar la consolidación de Canarias como enclave estratégico del narcotráfico internacional, especialmente del tráfico de cocaína, una posición sustentada en una combinación de factores geográficos, logísticos y económicos. Esta realidad ha motivado el refuerzo de los dispositivos de vigilancia y el aumento de las operaciones conjuntas entre las autoridades españolas, Estados Unidos y varios países sudamericanos.

La relevancia del Archipiélago en el mapa del narcotráfico se explica, en primer término, por su situación geográfica privilegiada en el Atlántico medio, entre Sudamérica —principal zona de producción—, África occidental —territorio de tránsito— y Europa, destino final de la droga. Esta ubicación facilita rutas marítimas más largas, pero también menos controladas que las del Mediterráneo. Numerosas embarcaciones cruzan el océano y utilizan Canarias como punto de repostaje, de trasbordo de la mercancía o como escala previa antes de continuar hacia la Península o el resto de Europa.

A ello se suma la ruta atlántica de la cocaína, reforzada por las organizaciones criminales desde comienzos de siglo bajo el esquema Colombia, Brasil o Venezuela–África occidental–Canarias–Península–Europa. En países como Senegal, Cabo Verde, Camerún o Guinea Bissau, la droga es redistribuida antes de ser enviada en veleros, pesqueros o buques mercantes —como el United S.— rumbo a las Islas.

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