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La Policía baraja que la niña de 13 años falleció de forma accidental

La víctima se precipitó desde unas siete plantas de altura en la parte interior de la estructura

Mamotreto de Añaza

Mamotreto de Añaza / El Día

Santa Cruz de Tenerife

Los responsables de la investigación del fallecimiento de una niña de 13 años que se precipitó desde una gran altura en el interior del edificio en obras abandonado en la costa de Añaza, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, barajan como principal hipótesis que se trató de una muerte accidental.

Esta línea de trabajo se barajó desde el principio por parte de los integrantes de las fuerzas de seguridad que se desplazaron hasta el lugar del suceso, pero ayer cobró más fuerza.

Y, durante la mañana de ayer, la Policía Nacional ratificó que en la caída mortal no intervinieron otras personas; es decir, que se descartaba que fuera un asesinato o un homicidio, ni siquiera un suicidio inducido.

Informe preliminar de la autopsia

Durante la jornada de ayer se practicó la autopsia al cadáver de la menor de edad, que era vecina del barrio capitalino de Añaza, en las dependencias del Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife.

El informe preliminar de los análisis forenses también descartó la participación de otra u otras personas, por lo que se reforzó la idea de que pudo tratarse de un accidente, al menos hasta que nuevas diligencias refuercen otras líneas de investigación.

Además, tampoco se han hallado evidencias de que la pequeña sufriera algún tipo de acoso, ni en el centro educativo en el que estudiaba ni a través de redes sociales.

Las tres menores

En el momento en que ocurrió la precipitación, la niña fallecida estaba acompañada de otras tres menores.

Dichas adolescentes alertaron de lo que había ocurrido y llamaron al Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) para solicitar la presencia de equipos de emergencias.

La llamada a la sala operativa del 1-1-2 se produjo a las ocho menos diez de la tarde.

Siete plantas

La víctima mortal se precipitó desde una altura considerable, unas siete plantas. Según los datos que trascendieron durante la jornada de ayer, la niña cayó desde la quinta planta y fue recogida en la menos dos.

Cabe recordar que en la estructura en obras, además de que no hay paredes laterales en las más de 20 plantas ni en la azotea que eviten accidentes, en el interior del edificio hay huecos por donde pueden ocurrir accidentes letales.

La sala operativa del 1-1-2 activó a policías nacionales de la Brigada de Seguridad Ciudadana, policías locales de Santa Cruz de Tenerife, bomberos del Consorcio de Tenerife destinados en el parque de Tomé Cano, así como ambulancias del Servicio de Urgencias Canario (SUC).

Desfibrilador

Los primeros en llegar fueron agentes municipales, que llegaron a utilizar un desfibrilador para practicar maniobras de reanimación cardiopulmonar a la niña afectada antes de que la atendiera el personal sanitario.

Sin embargo, ni los policías locales ni los profesionales de las ambulancias del Servicio de Urgencias Canario (SUC) lograron reanimarla.

Los equipos de seguridad y emergencias esperaron a que la delegación judicial y la médico forense realizaran el levantamiento del cadáver.

Una dotación de bomberos de Tenerife fue quien extrajo a la víctima mortal de la estructura abandonada y la llevó hasta el furgón funerario, que trasladó el cuerpo al Instituto de Medicina Legal.

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