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Investigación

Detenidos casi 100 fugitivos en Tenerife en los últimos cuatro años

Algunos delincuentes buscados por otros países son atrapados el mismo día que llega la orden; en otros casos el arresto se puede demorar años

Detenido un fugitivo suizo en Tenerife

El Día

Santa Cruz de Tenerife

La búsqueda de delincuentes llegados desde otros países, ya condenados o pendientes de juzgar, se plantea para los agentes españoles como un puzzle con más o menos piezas, en forma de datos, hasta lograr su arresto para extraditarlos al país que los reclame. El Grupo de Fugitivos de la Policía Nacional en Santa Cruz de Tenerife ha atrapado a casi un centenar de ellos desde el 2021.

Este año dichos investigadores han recibido 18 peticiones de captura a nivel internacional. Desde enero, estos profesionales han arrestado a 25 personas, tanto por reclamaciones emitidas en 2025 como en ejercicios anteriores. Y hay 28 casos pendientes de resolver.

El inspector Joaquín Acevedo, jefe de dicho grupo, admite que en Tenerife y Canarias «puede haber muchos más, pero se desconoce que están aquí». Aclara que su equipo tiene una duplicidad de trabajo, ya que desarrolla acciones contra el crimen organizado, además del seguimiento de fugitivos.

Extradición

El número de órdenes europeas de detención y extradición (OEDE) han crecido de forma considerable en las últimas décadas a raíz del Tratado de Schenguen (acuerdo que eliminó los controles fronterizos entre los países firmantes, como los de la UE, Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein) y la facilidad que hay para viajar.

Además, explica que «somos una zona estratégica por ser un destino turístico muy atractivo». En los últimos meses se ha apresado a individuos reclamados por autoridades de Italia, Polonia, Hungría o Alemania, así como de Chipre, Reino Unido, Francia, Portugal, Marruecos, Bélgica, Países Bajos, Rusia, Eslovenia o Lituania.

El inspector Joaquín Acevedo, jefe del Grupo de Fugitivos de Santa Cruz de Tenerife. | ARTURO JIMÉNEZ

El inspector Joaquín Acevedo, jefe del Grupo de Fugitivos de Santa Cruz de Tenerife. / ARTURO JIMÉNEZ

También han llegado solicitudes para atrapar a individuos latinoamericanos, sobre todo venezolanos o colombianos. Los datos de esas personas que se intentan esconder en Canarias se gestionan en una «estructura muy férrea» en Madrid: la Sección de Fugitivos de la Comisaría General de Policía Judicial. Sus miembros se desplazan a las Islas u otra parte del país cuando es necesario. La información sobre los objetivos está actualizada de forma permanente y se canaliza a las unidades territoriales que efectúan la búsqueda sobre el terreno. España es uno de los países que más fugitivos arresta por órdenes europeas de detención y extradición, o bien por órdenes de investigación.

Esta labor requiere de muchos policías, pues, según Acevedo, los individuos generalmente suelen disponer de medios suficientes para permanecer ocultos y tienen la intención de no ser encontrados.

Con frecuencia, los fugitivos que eligen Canarias ocupan las posiciones jerárquicas superiores en sus organizaciones criminales.

La gran mayoría de ellos, un 99%, actúa con una discreción absoluta «para no ser descubiertos y vienen con el objetivo de quedarse, lo que dificulta el trabajo policial». Hay asuntos en que el mismo día se recibe la información del individuo y se le captura. Pero en otros casos se tarda dos años en apresarlo. Y también figuran los expedientes que no se han podido resolver después de cuatro años.

Detrás de cada servicio se acumulan muchas horas de trabajo, de vigilancias y gestiones. Y cada caso es único, pues los procedimientos que sirven para uno no tienen por qué valer para otros.

Una clave consiste en meterse en lo que los policías creen que es la rutina del fugitivo.

El 95% de estos delincuentes se ocultan en el sur de Tenerife. Pero algunos eligen otros lugares, como Garachico o Buenavista. Para pasar desapercibidos cuentan, en muchas ocasiones, con las colonias de ciudadanos de sus países. Acuden a centros médicos, supermercados o bares en los que los dueños y clientes son de su misma nacionalidad. En palabras del inspector, «no necesitan hablar español para integrarse en España».

¿Por qué delitos se les busca? Las infracciones penales son diversas, pero con frecuencia se les reclama por homicidio o narcotráfico. Por ejemplo, a dos de los británicos interceptados en Tenerife se les pedía cadena perpetua. Y a la Isla llegaron policías del Reino Unido para llevarse a los acusados, que fueron extraditados por orden de un juzgado central de Instrucción de la Audiencia Nacional.

A otro detenido en el último año se le atribuye una agresión sexual a una menor de edad.

Más del 90% de las detenciones se desarrollan de forma discreta, pues el entorno del apresado no se entera de la intervención. Entre los casos minoritarios figura el de un suizo, buscado por tráfico de drogas, que se percató de la presencia de los policías cuando iban a detenerlo. De forma rápida, se subió en un coche alquilado y, al huir, arrolló a uno de los agentes, provocándole la fractura de varias vértebras.

Después, se bajó del vehículo y se subió a los tejados de unas casas en Chayofa (Arona) para intentar escapar. Al final, fue arrestado y puesto a disposición judicial.

Otro caso curioso se produjo con un británico buscado por narcotráfico en Madeira. Residía en su país, en Manchester, y fue atrapado al llegar al aeropuerto Tenerife Sur cuando venía a celebrar a la Isla el cumpleaños de su primo.

Un compatriota del anterior estaba buscado por homicidio. En un enfrentamiento entre bandas rivales de delincuentes, se subió en un coche y arrolló a un integrante del otro grupo y le causó la muerte.

Un objetivo de los investigadores es evitar las filtraciones, mediante notificaciones a sus domicilios o la información que pueda llegar a sus familiares.

En Tenerife también se capturó a un checo acusado de ciberestafas y ciberataques al banco nacional de la República Checa. Los policías del Grupo lo recuerdan por ser «muy escurridizo». Empleaba una tarjeta de identidad falsa y tenía una gran movilidad, pues cambiaba con mucha frecuencia de casa.

A un belga se le detuvo al pesarle una órden de búsqueda por la agresión sexual a una niña de 10 años en un parque infantil en su país. En la Isla llevaba una vida «completamente normal» y estaba dedicado al sector inmobiliario en la zona de Palm Mar (Arona).

No siempre se interviene con residentes. Un italiano formaba parte de un grupo criminal de Nápoles dedicabo al robo de relojes de alta gama. Los miembros de la banda usaban motos, se acercaban a las víctimas y les sustraían con violencia las piezas de lujo. Fue interceptado en el aeropuerto Tenerife Norte. El Grupo de Fugitivos de Santa Cruz de Tenerife sabía que estaba de paso y actuó con rapidez, pues no tendría muchas posibilidades más de arrestarlo.

Y no todos viven de las rentas ni llevan un nivel de vida acomodado. Una pareja de italianos estaba reclamada por Alemania, ya que presuntamente usaba moneda falsa. El hombre y la mujer vivían en una caravana en Callao Salvaje, en Adeje, y trabajaban de camareros. Ni siquiera sabían que una requisitoria pesaba sobre ellos. n

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