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Intento de asesinato machista en Tenerife: "Llevaba el cuchillo en el coche por si la veía con otro"

El acusado de tratar de matar a su expareja en una sala de baile asegura que lo hizo para asustarla, porque estaba muy nervioso y bebido

Juicio por intento de asesinato a una mujer en Guamasa

Juicio por intento de asesinato a una mujer en Guamasa / E.D.

Santa Cruz de Tenerife

El acusado de intentar asesinar a su expareja en Tenerife el 1 de junio de 2023 aseguró a los policías locales que lo trasladaban a un centro de salud que llevaba un cuchillo táctito militar en su coche por si veía a dicha mujer con otro hombre, ya que tenía celos.

Así lo explicaron los dos agentes municipales en el juicio celebrado contra el procesado este lunes en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

El presunto autor de este ataque machista, de avanzada edad, admitió que atacó con un arma blanca a su exnovia, pero aclaró que lo hizo para asustarla y que en ese momento se hallaba muy nervioso y afectado por un elevado consumo de bebidas alcohólicas.

La tentativa de asesinato se produjo en el centro ciudadano de Guamasa, en el municipio de La Laguna, durante la celebración de un baile un jueves por la noche, después de que el implicado viera que su expareja había bailado con otro hombre y estaba tomándose una copa con este último en la barra del bar.

Y ese episodio se produjo después de que la mujer afectada le dijera que no quería bailar ni hablar con él fuera del mencionado recinto.

El procesado y la víctima mantuvieron una relación de cinco años. Sin embargo, en enero del 2023, la mujer decidió romper esa relación. Y el presunto autor de la agresión nunca lo aceptó. Sin embargo, cuando ocurrieron los hechos, el varón ya tenía otra pareja, según aseguró ante el Tribunal, que estuvo presidido por el magistrado Francisco Mulero.

La mujer perjudicada explicó que, tras decirle que no quería seguir más con él, el hombre la siguió llamando con mucha frecuencia e, incluso, la visitaba en su casa. Además, para comunicarse con ella usaba teléfonos diferentes e, incluso, la telefoneaba al número fijo.

La víctima se sintió acosada y por ese motivo presentó una denuncia por acoso el 14 de febrero del 2023.

Los hechos

Respecto a la noche en que ocurrieron los hechos, el individuo comentó que "yo no estaba en mis cabales, no supe lo que hice". Atribuyó su comportamiento a que estaba muy bebido y que se puso muy nervioso, ya que vio a su exnovia con otro hombre.

Supuestamente, a preguntas de su abogado, el procesado indicó que era bebedor desde que era "muy pequeño", a la vez que confirmó que tiene un tratamiento por cirrosis. Además, en el momento del ataque tomaba pastillas por depresión y ansiedad. A su letrado le dijo que había consumido whisky y cervezas, en su casa, así como vino en el centro ciudadano de Guamasa.

Sin embargo, uno de los empleados de la cantina de la sala de fiestas explicó que esa noche sólo le sirvió una cerveza. Y en ese sentido apuntó también el informe emitido en el centro de salud, donde lo atendieron, según una de las médicos forenses que intervinieron como peritos.

"Yo quería hablar con ella, pero ella no quiso", dijo el presunto autor del episodio de violencia de género. También acusó a la víctima de actuar "en plan de provocación, pues me miraba y se reía" cuando estaba bailando con el otro varón, "pero yo no le ponía mucho asunto", matizó.

Poco después, el acusado salió del centro, fue a su coche y cogió un cuchillo táctico militar. Después se dirigió directamente al taburete en el que estaba sentada la víctima en el bar. Al verlo aproximarse con el arma blanca, la mujer empezó a gritar.

El individuo le agarró la cabeza, se la inclinó hacia la izquierda y con la mano derecha le causó lesiones en el cuello a su exnovia. Pero la intervención de varios hombres permitió frenar la agresión, reducirlo y desarmarlo. Algunas de las personas que frenaron al implicado fueron el hombre que la había invitado a bailar y a tomarse una copa, el encargado de la cantina y el hermano de éste, que fue quien le quitó el cuchillo utilizado en el intento de asesinato.

Durante la vista, el implicado manifestó que está arrepentido de lo que hizo y pidió perdón por su acción.

A lo largo del último año, el implicado ha pagado 7.000 euros a la denunciante en concepto de reparación parcial del daño ocasionado. Cabe recordar que la fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer de Santa Cruz de Tenerife, Raquel Arranz, solicita para la afectada 13.580 euros, por los días de curación de sus lesiones, 4.000 por las secuelas, así como otros 10.000 euros más en concepto de compensación por daño moral.

La víctima declaró que ese día fue sola a la sala de fiestas de Guamasa y el ahora acusado se sentó en el mismo banco en el que ella estaba con otras personas.

Después de verla bailar con el otro hombre y que salió al bar a tomarse una copa con el mismo, la denunciante aseguró que su exnovio se dirigió a ella para decirle: "Vas a saber dónde hay un hombre". Y esas palabras las pronunció, según la víctima, en un tono violento.

La mujer estaba sentada en un taburete, con la espalda hacia la barra del bar y de cara a la puerta del recinto. Tras ser auxiliada por varias personas que estaban en el centro ciudadano, la perjudicada fue trasladada al Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria (Hunsc), donde fue necesario realizar una intervención quirúrgica de urgencia para cortar la hemorragia interna que tenía.

Al igual que el resto de los testigos que declararon en el juicio, la afectada explicó que no le pareció que el individuo estuviera muy borracho, pues hablaba normal.

La mujer señaló que en ningún momento provocó a su agresor, ya que "quería ignorarlo, ir a lo mío". Además, admitió que "le tenía miedo, porque era un poco violento".

Todas las personas que actuaron para frenar el intento de asesinato coincidieron en que el implicado tenía una gran fuerza y energía en el momento del episodio, así como que, de no haberlo parado, hubiera continuado con el ataque.

A preguntas de su letrado, la mujer admitió que su vida ha cambiado significativamente en este último año, ya que no tiene la misma ilusión por divertirse, salir a bailar o participar en actos lúdicos tras sufrir el episodio que estuvo a punto de acabar con su vida. Aunque es consciente de que su expareja está en prisión, todavía tiene miedo de encontrárselo de frente cuando sale a determinados lugares.

La fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer en la provincia y el abogado de la acusación particular (la víctima) solicitan once años y tres meses de prisión para el acusado. Ambas partes redujeron esta petición de condenada tras la celebración del juicio, puesto que el acusado ha aportado 7.000 euros a la víctima en concepto de reparación parcial del daño ocasionado.

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