Una banda criminal suma 80 años de prisión tras la detención de su jefe con 150.100 euros en un aeropuerto de Tenerife

La Audiencia Nacional ha condenado al cabecilla de esta banda por tráfico de drogas y pertenencia a banda criminal

La pista de aterrizaje de Los Rodeos y sus alrededores.

La pista de aterrizaje de Los Rodeos y sus alrededores. / El Día

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La Audiencia Nacional ha condenado por tráfico de drogas y pertenencia a banda criminal a un hombre detenido cuando pretendió trasladar 150.100 euros en efectivo desde el aeropuerto de Los Rodeos en Tenerife a Barcelona.

Este hombre está considerado como el jefe de una banda integrada por otras siete personas más y se le atribuye haber realizado un "enorme" número de viajes tanto en avión como en el AVE entre Ibiza, Tenerife, Gran Canaria, Sevilla y Barcelona sin que conste que tenga trabajo alguno.

Ahora ha sido condenado a diez años de prisión y el pago de una multa de 1,4 millones, mientras que al resto de la banda se le ha impuesto una pena que suma 70 años de cárcel y el desembolso de 16 millones.

En uno de los casos el cargo de otro acusado era por tenencia ilícita de armas, se procedió a la absolución de otros dos, al decomiso del dinero interceptado en Los Rodeos y el bloqueo de las cuentas del condenado.

A todos ellos se les encontraron repartidas por distintos puntos de España diversas cantidades de cocaína, que llegaron a los 160 kilos, de metanfetaminas y de MDMA.

El 3 de julio de 2020, cuando iba a realizar el vuelo Los Rodeos-Barcelona, se detectaron en la maleta del considerado como jefe 29 paquetes de billetes de 100 euros y otro de 102 que sumaban un total de 150.100 euros, incoándose el correspondiente expediente por infracción tributaria.

La Guardia Civil procedió a llevar a cabo la intervención y levantamiento de diligencias, haciéndole entrega al hombre de un cantidad de 1.000 euros para su supervivencia durante la estancia en la isla hasta que fuera entrevistado por Aduanas.

Cuando le preguntaron a qué actividad laboral se dedicaba contestó que "trabaja donde le llamen", normalmente a la pintura de edificios, dijo que el dinero era suyo y que lo iba a destinar a comprar un apartamento vacacional en Barcelona pero sin aportar ninguna factura ni documentación sobre su origen.

Durante el juicio manifestó que procedía de un préstamo de un cantante holandés que iba a devolver sin intereses pero tampoco en esta ocasión pudo despejar las sospechas de que en realidad provenía del tráfico de drogas.

Las investigaciones llevadas a cabo en su día constataron que su llegada a Barcelona desde Tenerife contactó con una de las mujeres que ahora ha sido también condenada por los mismos delitos y durante varios meses fue objeto de un seguimiento por parte de las fuerzas de seguridad.

De esta manera se le pudo observar llevando a cabo distintas actividades que parecían estar relacionadas con el tráfico de drogas usando para ello camiones, furgonetas o almacenes para su depósito.

Finalmente, se le atribuyó ser la persona encargada de las cuentas de la organización y de revisar la cantidad de sustancias que luego iban a vender.