Asesinato de Abigaíl en Tenerife: Las psicólogas forenses no ven creíble que el acusado no recuerde el momento del ataque mortal
Las notas manuscritas del procesado dejan claro que tenía la firme intención de acabar con la vida de su expareja

Juicio por el asesinato de Abigaíl. / Andrés Gutiérrez
Las médicos forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de Santa Cruz de Tenerife que realizaron dos informes sobre el estado mental de Juan Fernando Casanova, el acusado de matar a su expareja en la capital tinerfeña en julio del 2022, descartaron que el implicado sufriera algún tipo de trastorno mental o bien que el consumo de drogas que realizó en las horas y días previos a la muerte violenta le provocaran una amnesia sobre lo que hizo.
Así se reflejó en la cuarta sesión del juicio con Tribunal de Jurado que se celebra en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial por el asesinato de Abigaíl González en el portal de un edificio de la calle Alfaro, justo una semana después de que publicara en redes sociales una foto suya con un amigo, que supuestamente molestó mucho a Casanova, con quien mantuvo una relación de casi 20 años.
Dos médicos forenses realizaron el informe para valorar las alteraciones psicológicas o un posible trastorno del acusado. Según las citadas profesionales, el presunto autor de la muerte violenta les dijo que recordaba lo que había ocurrido antes y después, pero no durante el ataque letal con arma blanca.
En cualquier caso, a dichas especialistas del IML les dijo que esa amnesia no le había ocurrido en ninguna otra ocasión. En el informe se concluye que el historial del consumo de drogas que les contó Casanova no resulta compatible con una pérdida de memoria de esas características. Y, además, descartaron que tenga algún tipo de trastorno psicológico.
Además de no mostrar ningún tipo de emoción mientras le realizaron la entrevista, las médicos forenses no apreciaron ningún tipo de alteración de sus capacidades de conocimiento (cognitiva), de voluntad de acción (volitiva) o de la personalidad.
Por el contrario, llegaron a la conclusión de que el implicado en el asesinato es una persona que piensa las cosas y calcula las consecuencias, a la vez que adapta su discurso a lo que le interesa.
Por ejemplo, exagera la sintomatología que le puede favorecer en el proceso judicial y minimiza aquella que le puede perjudicar, según dichas especialistas.
A preguntas de la fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer en Santa Cruz de Tenerife, Raquel Arranz, estas médicos forenses señalaron que resulta muy difícil que una persona que haya consumido hachís, cocaína o crack durante años, deje las citadas drogas sin llevar un tratamiento o requiera de otros productos, como metadona.
El acusado relató en la primera sesión del juicio que, tras entrar en prisión provisional por el asesinato de Abigaíl, dejó de consumir drogas por voluntad propia y sin necesidad de alguna otra sustancia.
Las expertas también apreciaron que incurrió en algunas contradicciones al hablar de su relación con la víctima, especialmente en las últimas semanas antes del crimen.
Otras dos médicos forenses del Instituto de Medicina Legal expusieron que no es normal que el consumo habitual de cocaína o crack afecten a la memoria y causen la amnesia que el procesado dijo padecer en el momento en que presuntamente mató a su exnovia.
Para estas dos expertas, que realizaron un informe sobre su estado mental, les llamó la atención que, a la vez que sufría un periodo de pérdida de memoria, el individuo fuera capaz de conducir el coche de su madre hasta las cercanías de la calle Alfaro, de aparcar, de esperar a que la víctima terminara su jornada laboral y de meterla en el portal para así poder matarla con la seguridad de que la afectada no iba a recibir ayuda.
Y, de forma paralela, en la entrevista sí recordaba que en esas jornadas previas a la muerte de Abigaíl recuerde que consumía droga, que veía la televisión o que sacaba los perros a la calle.
Para estas profesionales, la falta de memoria debe ir acompañada de otros comportamientos que ratifiquen la primera; algo que no se ha producido en esta ocasión.
A petición de la fiscal, el letrado de la Administración de Justicia leyó diversas de las notas manuscritas de Juan Fernando Casanova, que fueron escritas en los días previos al asesinato, justo después de que Abigaíl subiera a las redes sociales y le enviara a su exnovio una fotografía en la que aparecía junto a un amigo.
En esas notas, el ahora acusado expresaba su firme intención de matar a su pareja y al otro hombre si los veía juntos, con el añadido de "me la suda lo que me pase luego". Casanova tenía claro que, después de acabar con la vida de Abigaíl y de su amigo, después se quitaría la vida o iría a la cárcel. Una de esas frases fue: "Los mataría y me quedaría a gusto".
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