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Trágico final de un asesino: se quita la vida el autor material de la muerte violenta del empresario Raimundo Toledo, ocurrido en Tenerife hace nueve años

Alexander Reyes intentó degollar en la cárcel de Topas a otra condenada por el crimen del tinerfeño, Sandra Pentón, con quien tuvo una relación sentimental

De espaldas, Alexander Reyes, y de pie, Sandra Pentón

De espaldas, Alexander Reyes, y de pie, Sandra Pentón / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

El pasado 18 de abril se suicidó en el centro penitenciario de Topas, en Salamanca, el ciudadano cubano Alexander Reyes, que fue condenado a 29 años de prisión por el asesinato y la detención ilegal del empresario Raimundo Toledo, ocurrido en el sur de Tenerife hace casi ocho años y medio.

Toledo era el propietario, entre otras empresas, de la gasolinera PCan situada cerca de San Isidro, pero en la carretera de acceso a El Médano. En diciembre del 2015, fue secuestrado cerca de la puerta de su casa en el centro de Santa Cruz de Tenerife, y llevado al sur de la Isla.

Fue golpeado hasta morir y después los implicados metieron el cuerpo en el maletero de su propio coche, un Honda CRV, al que prendieron fuego y tiraron por una ladera de la Montaña de La Centinela, en la vertiente de San Miguel de Abona.

Alexander Reyes se quitó la vida después de haber intentado degollar a Sandra Pentón, la mujer de origen cubano condenada a 26 años de cárcel por participar también en el asesinato de Raimundo Toledo. Reyes y Pentón mantuvieron una relación de pareja antes de la muerte del empresario y con posterioridad, mientras estaban en prisión.

El esclarecimiento del caso fue posible gracias al intenso trabajo coordinado entre el Equipo de Delitos contra las Personas de la Guardia Civil y el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional.

Una de las hipótesis es que Reyes, con un carácter muy violento, según las fuentes consultadas, creyó que había matado a Sandra. A esta mujer se le llegó a atribuir la autoría intelectual de la muerte violenta de Toledo.

¿Por qué? Sandra era la novia de Carlos, un sobrino biológico de Raimundo, a quien éste protegía y a quien otorgaba una asignación económica periódicamente, en la medida en que también participaba en las sociedades mercantiles controladas por Toledo.

Una empresa de Toledo logró vender durante el año 2015 una parcela a la franquicia de una conocida cadena de comida rápida en el plan parcial La Jurada, muy cerca de autopista del Sur (TF-1).

Todo indica que Pentón, gracias a su relación con Carlos Toledo, sabía que se había producido esa operación inmobiliaria. Y, según una de las hipótesis barajadas por los investigadores del caso, Sandra contactó con Alexander Reyes para implicarlo en el secuestro de Raimundo, con el objetivo de lograr un gran botín.

Y Reyes buscó a un cómplice que lo ayudara, de origen latinoamericano. Estas tres personas fueron condenadas por la muerte violenta del empresario Toledo.

El cadáver de Toledo apareció carbonizado en el interior de su propio vehículo, sobre un camino que conduce a la Montaña de La Centinela y hacia Valle San Lorenzo.

El pasado 18 de abril, Sandra Pentón sufrió lesiones, pero no llegaron a tener carácter grave. Sin embargo, "Alexander Reyes no lo supo; él pensó que la había matado", según explica la abogada Gisela García, que ejerció la defensa de Reyes durante el juicio con Jurado celebrado en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife en el 2019.

Y poco después se ahorcó en el interior de una celda de aislamiento.

En opinión de dicha letrada, "él no tenía problemas de salud mental; creo, sinceramente, que se enamoró de Sandra hasta la locura".

Sin embargo, durante la celebración del juicio, Pentón trató de desmarcarse de la acción de Alexander y su estrategia pasó por desvincularse del asesinato.

Supuestamente, tanto Alexander Reyes como Sandra Pentón habían solicitado un cambio de centro penitenciario para salir del de Topas.

Las personas que conocían a Reyes desde su juventud lo definen como un individuo violento y que llegó a estar obsesionado con el trabajo en los gimnasios y aumentar el volumen de los músculos.

La única persona que supuestamente se ocupaba de ir a visitar a Alexander Reyes a prisión era una antigua amante, que lo ayudaba en lo que podía.

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