Personal de Brifor empieza a sentir cansancio físico por el fuego

Fuentes de la plantilla asegura que es un "incendio complicado"

Profesionales de las Brifor en una de sus intervenciones

Profesionales de las Brifor en una de sus intervenciones / E.D.

Personal de las Brigadas Forestales (Brifor) del Cabildo de Tenerife empieza a sentir cansancio físico después de casi dos meses de lucha contra el incendio forestal que comenzó a mediados del pasado mes de agosto en el municipio de Arafo. Y ese principio de agotamiento se percibe en los turnos y en las noches de actividad, que resultan más largas de lo habitual, a raíz de las últimas reactivaciones importantes en el norte de la Isla.

Tras hacer frente durante dos semanas a uno de los fuegos más devastadores de los últimos años en Tenerife, en septiembre tuvieron que trabajar para frenar numerosos pequeños focos calientes que se generaron en el interior del perímetro y que no superaban los 200 o 300 metros cuadrados en lugares de difícil acceso, barrancos o laderas. Y desde hace una semana luchan contra reactivaciones importantes en áreas forestales y de interfaz de Santa Úrsula, La Orotava, El Sauzal o Tacoronte, por ejemplo.

Fuentes de la plantilla explican que no existe cansancio psicológico, pero sí físico tras un episodio tan largo. Y a esta circunstancia hay que añadir las difíciles condiciones meteorológicas, con una ola de calor tan larga en octubre, que, según los técnicos, también es una realidad inédita para estos profesionales y la población, en general.

Al igual que ya ha expresado en varias ocasiones el jefe de Extinción de las Brifor, Pedro Martínez, las fuentes recuerdan que se trata de "un incendio complicado", que se expande con mucha facilidad debido a la sequedad que hay en el "mantillo" de restos vegetales u orgánicos situado en el suelo, que sirve de "combustible" para las llamas. Comentan que si en ese material hubiera algo de humedad, los fuegos se extenderían con mayor lentitud, más a nivel del suelo y de forma menos virulenta que ahora.

Además, advierten de que "nunca nos habíamos enfrentado a un episodio en el que un incendio ya estabilizado experimente tantas reactivaciones importantes".

Sin embargo, aclaran que lo relevante es que no haya situaciones que pongan en serio peligro a la población y a los equipos de extinción.

Por eso, consideran necesario que "entre el alisio" y las lluvias empapen el suelo durante varios días, para que, de esa manera, se apague el fuego que avanza por el subsuelo o en el interior de troncos de árboles.