El acusado de matar a un hombre en Tenerife dice que fue en legítima defensa
La defensa argumenta que trató de reanimar a la víctima, estaba drogado y confesó los hechos meses después

El acusado de matar a un hombre en Tenerife dice que fue en legítima defensa / E. D.
El acusado de matar a golpes a un hombre sin hogar en el sur de Tenerife en febrero de 2020 aseguró que lo hizo en legítima defensa, pues pensó que la víctima iba a acabar con su vida, ya que supuestamente lo atacó con un palo de golf mientras dormía. El procesado reconoce que se peleó con el hombre que les ofreció un refugio para vivir unos días y, cuando se dio cuenta, ya no lo pudo reanimar.
Este lunes, 3 de julio, se inició el juicio con Tribunal del Jurado en la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife por el homicidio de Angelo Michel, un ciudadano de origen francés que era conocido en la zona de Costa del Silencio, en el municipio de Arona, como Miguel. La agresión mortal se produjo en la madrugada del 26 de febrero de 2020, aunque el cadáver se localizó varios días más tarde.
El presunto autor, Ricky Clinton, y el amigo que en esa época estaba con él, Jay, huyeron pocas jornadas después al Reino Unido, de donde son originarios. Pero, gracias a una investigación de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial (UOPJ) de la Guardia Civil fueron identificados y se supo que habían escapado a su país. A partir de ese momento, el Juzgado de Arona que instruyó el asunto emitió una comisión rogatoria a las autoridades de Gran Bretaña, gracias a la cual se pudo detener a dichos varones, que ingresaron más tarde en la prisión Soto del Real, en España.
El abogado defensor, Antonio García Fernández, alega que su defendido admite que mató a Miguel, pero que fue en legítima defensa, por lo que solicita la eximente completa, es decir, su libre absolución. Además, indicó García Fernández que el hoy acusado tiene a su favor una serie de atenuantes, como, por ejemplo, que había consumido drogas y alcohol antes de la muerte violenta. Añade la Defensa que Ricky también trató de reparar el daño, pues intentó reanimar al afectado. Y llevó a cabo una confesó tardía de su participación en el homicidio, a través de una carta enviada al Juzgado que instruyó la causa. Esa misiva llegó al órgano judicial en septiembre de 2020.
A preguntas del fiscal, Ángel García, el acusado explicó que empezó a consumir drogas cuando tenía 12 o 13 años. Su padre murió cuando él era un adolescente. Y sus problemas con el alcohol y los estupefacientes empezaron a agravarse desde entonces, en el año 2000. Admitió que consumía hachís, heroína o crack. Estuvo en varios tratamientos de desintoxicación. Y a partir de 2012 empieza a cambiar su vida, según comentó Clinton ante el Jurado, pues se alejó de las sustancias tóxicas y las bebidas alcohólicas.
Admitió que en su época de consumo de alcohol y estupefacientes tuvo problemas con la Ley en el Reino Unido, pero por pocos delitos y ninguno de carácter grave. Sin embargo, el representante del Ministerio Público le recordó que su historial en su país de origen ocupa siete páginas, por infracciones penales como atentado contra personas, delitos contra la propiedad o desórdenes públicos.
El hoy acusado señaló que su recaída en el consumo de sustancias estupefacientes se produjo en 2018, sobre todo con heroína y crack. Llegó a Tenerife en enero de 2020 con un amigo, conocido como Jay. Según explicó el procesado, ambos decidieron trasladarse a la Isla para desintoxicarse. Ante esta afirmación, el fiscal le recordó que el sur de Tenerife, sobre todo en las zonas más turísticas, no es precisamente un enclave apropiado para alejarse del alcohol y las drogas.
Su primera residencia en la Isla estuvo en un apartamento de Los Cristianos. Después se fueron a un apartamento en Alondras Park, en Costa del Silencio, hasta finales de febrero. Las fuerzas de seguridad fueron en dos ocasiones a dicho complejo residencial por los altercados que generaban Ricky y Jay en dicho recinto. Y el director les pidió que abandonaran el apartamento.

El acusado de matar a un hombre en Tenerife dice que fue en legítima defensa / E. D.
Un día, ellos pidieron comprar droga y un chico de nacionalidad belga los llevó a conocer a Angelo Michel, alias Miguel, que, según Ricky, vendía cocaína y hachís, a la vez que también era consumidor de esta segunda sustancia y de mucho vino.
Angel Michel residía en una especie de local situado bajo las gradas de las canchas de tenis de la zona de Ten Bel. Y, justo al lado, había otro espacio con dos camas. Miguel supuestamente invitó a Ricky y a Jay a quedarse en dicho espacio. Según el hoy procesado, se trataba de un cuarto que estaba limpio, que tenía agua y electricidad, y donde se hallaban cómodos.
Cada mañana los tres compraban seis o siete unidades de tetra brik de vino para emborracharse con el menor gasto posible. Y, además, bajo las gradas de las canchas de tenis también consumían cocaína o heroína fumada.
La tarde antes del homicidio, según Clinton, Angelo Michel agredió con un palo de golf a su amigo Jay, supuestamente sin motivo aparente. El ahora implicado no fue testigo directo del episodio, sino que se lo contó su compañero. El procesado y Jay se fueron esa noche a Playa de las Américas. Acudieron a una tienda a comprar una conocida bebida alcohólica de origen alemán. Más tarde entraron en la discoteca Tramps, en el centro comercial Starco, cerca de Verónicas, y consumieron cocaína. A Ricky, según él, lo echaron de dicho local a patadas y puñetazos porque se quedó dormido. Ambos amigos regresaron en un taxi a Costa del Silencio.
Cuando llegó, Miguel cogió una toalla húmeda y le limpió a Clinton la sangre que tenía en la mejilla. Sin embargo, cuando estaba dormido, acostado sobre su lado derecho, alguien le golpeó en la cabeza con un palo de golf. Y, al despertarse, observó a Miguel con dicho objeto en una mano. Saltó de la cama y preguntó: "¿Esto qué es?" Y, de forma inmediata, lo golpeó dos o tres veces más en ambos brazos.
Según el procesado, la respuesta de Angelo Michel fue: "Yo maté a Jay y ahora te voy a matar a ti". Aclaró el acusado que "en ese momento no tenía duda alguna de que me quería matar". "Yo no quise acabar con su vida, solamente parar la agresión", dijo Ricky al magistrado presidente, José Luis González; el fiscal, el abogado defensor y los miembros del Jurado. Tras lograr que soltara el palo de golf, ambos se enzarzaron y pelearon en el suelo. La víctima llegó a ponerle las dos manos en el cuello al ahora acusado, según dijo éste. Clintón apuntó que no tenía una buena visión, por la sangre que le emanaba de la lesión en la cabeza. Todo ocurrió muy rápido. “Nunca, nunca, quise hacerle daño”, insistió.
Al quitarse la sangre de los ojos, se dio cuenta de que Miguel no respondía a estímulos y trató de reanimarlo. Al comprobar que seguía sin dar señales de vida, lo trasladó a la zona de las duchas de las antiguas canchas de tenis.
Ni él ni su amigo Jay limpiaron las dependencias en las que ocurrieron los hechos, apuntó a preguntas del Ministerio Público. No sabe qué ocurrió con el palo de golf con el que supuestamente fueron agredidos él y su amigo. El presunto autor del homicidio contó que su amigo Jay no supo nada de la agresión mortal hasta que ambos ingresaron en la prisión de Soto del Real por la muerte violenta.
Según Ricky Clinton, tras abandonar el escenario del suceso, estuvieron alojados pocos días en un hotel, supuestamente para asegurarse de que "no tenían el coronavirus y de que podían regresar al Reino Unido". Clinton señaló que el viaje de regreso al Reino Unido el 1 de marzo estaba decidido desde hacía tiempo, desde antes de que su abuela falleciera.
Cuando su abogado le preguntó por qué decidió enviar una carta en la que reconocía la autoría del homicidio, el procesado respondió que "quería ayudar al Tribunal y no deseaba que se gastara mucho dinero en Tenerife" por este asunto. Además, matizó que "soy muy religioso y necesitaba decir la verdad".
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