El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Puerto del Rosario investiga a un hombre de 33 años como presunto autor de un delito de maltrato animal por tener cinco perros y un burro en un deplorable estado de salud en una finca de la capital majorera. Los animales presentaban delgadez corporal, infestación parasitaria externa y heridas ulcerosas.

Los agentes tuvieron conocimiento de los hechos gracias a la colaboración ciudadana que avisó de la gravedad en la que se encontraban los animales en una parcela de la localidad de Tefía. Los funcionarios del cuerpo de seguridad estatal activaron de inmediato a la veterinaria municipal del Ayuntamiento de Puerto del Rosario para comprobar el estado de los animales, según informó ayer la Comandancia de Las Palmas en un comunicado.

La Guardia Civil observó desde el exterior de la parcela la presencia de un total de cinco canes y un burro majorero, los cuales se encontraban en lamentables condiciones físicas y de salud. Estos presentaban una delgadez extrema, tenían pulgas y garrapatas, deshidratación, heridas ulcerosas y anemia grave. El estado de los animales comprometieron de forma grave su vida, como precisa el comunicado.

A todo ello había que sumar que las instalaciones carecían de las mínimas condiciones para el bienestar animal. Los canes y el equino carecían de agua a su alcance para poder hidratarse ni tampoco comida; se cobijaban bajo tablas y bobinas ocupadas en la mayoría de los casos por piedras; y en la finca había un gran acopio de excrementos.

Los guardias civiles del Seprona procedieron a identificar al titular de los animales, procediendo a incautarlos para proceder a su traslado a un centro veterinario para que fueran tratados de las heridas. Uno de los perros, incluso, tuvo que permanecer ingresado en una clínica veterinaria para recibir de manera urgente una transfusión de sangre al correr grave riesgo su vida.

La Guardia Civil, después de que el veterinario prestara la asistencia a los animales, informó al dueño que los cinco perros fueron derivados de forma cautelar a las instalaciones de una protectora, y el equino al centro dependiente de la administración insular para su custodia y cuidados debidos, quedando a disposición de la autoridad judicial como prueba de convicción.