El incendio de máximo riesgo de expansión registrado en la madrugada de ayer en el polígono industrial de El Chorrillo, en Santa Cruz de Tenerife, se saldó con un total de cinco naves afectadas, aunque de distinta manera. Dos de las edificaciones pertenecientes a empresas diferentes, acabaron con su estructura dañada de forma irreparable, según las fuentes consultadas, debido a las altas temperaturas registradas. Ambos inmuebles están situados uno sobre el otro.

En una tercera nave quedó destruida la mercancía que acumulaba en la parte superior, así como la zona de la oficina. Además, el fuego llegó hasta la zona trasera de otras propiedades, en las que ardieron material residual, como neumáticos y palets, así como fardos de carbóny comida para animales. No hubo heridos. Y poco antes de las 16:00 horas se dio por controlado.

Los bomberos desconocían ayer el lugar exacto en el que comenzaron las llamas y las causas que provocaron las mismas. Todos los indicios apuntan a que el incendio comenzó pasada la medianoche o la una de la madrugada en la calle Girasol, en el extremo norte del polígono industrial de El Chorrillo, en el Distrito Suroeste de la capital tinerfeña.

En principio, el foco del fuego se situó dentro o muy cerca de las dos naves más afectadas. La de la parte superior era usada por una mercantil dedicada a la distribución de camas, somieres, colchones o sofás. La cubierta metálica de este inmueble cayó al suelo y los bomberos tuvieron que tirar abajo su gran puerta de hierro para hacer frente a las llamas que se concentraban en el interior. Y en la planta baja se ubicaba un almacén de palets, al que se accede por una rampa desde la calle Girasol. Fue en este recinto en el que los profesionales del Consorcio de Tenerife tuvieron que emplearse más a fondo. Y es que los palets apilados se convirtieron durante toda la madrugada y la mañana en «montañas de brasas» que fueron muy difíciles de apagar.

Esa planta baja ejerció como una especie de «horno de grandes dimensiones», que provocó unas temperaturas muy elevadas y que, según una de las personas consultadas, se considere que la estructura de las dos naves sea «irrecuperable», a expensas de las valoraciones que puedan efectuar otros técnicos en estos días.

Cerca de las 14:00 horas, dentro del almacén de camas y colchones se veía todavía un llamarada de un conato. Desde luego, varios bomberos la sofocaron poco después, pero siempre desde el interior de la instalación. Y es que eran conscientes de que el suelo podía hundirse en cualquier momento.

Si la mercancía acumulada en ambos espacios se convirtió en un formidable combustible para aportar más fuerza al incendio, no lo fue menos la concentrada en la tercera nave afectada. Propiedad de la firma Publexcan, dedicada a los rótulos y los módulos publicitarios, sus artículos se fabrican con plásticos de diferentes características. En este caso, la citada mercantil sufrió la pérdida de su oficina, por donde se cree que pudo entrar el fuego que destruyó los productos que almacenaba en su planta superior (a nivel de la calle Girasol). Uno de sus propietarios explicó a EL DÍA que fue un vigilante de la empresa de seguridad privada el que lo llamó a la 1:45 horas de la madrugada para avisarle de que había saltado la alarma.

A primeras horas de la tarde, uno de los propietarios manifestaba que no pudieron salvar nada de la mercancía que acumulaban en la parte alta de la edificación. En la planta baja los daños fueron mucho menores. El rostro de este hombre reflejaba el cansancio y las horas que llevaba sin dormir por el fuego. No obstante, tanto él como su pareja tenían el consuelo de que los desperfectos en la estructura de la edificación no habían sido tan graves como en los locales más próximos al punto en que pudo iniciarse el incendio.

Un oficial y dos bomberos se sentaron a la sombra en la terraza de acceso a la nave de Publexcan. Eran las 13:40 horas. Y el cansancio de la lucha contra el fuego durante muchas horas resultaba visible. Fue el momento de reponer fuerzas. Abrieron las bandejas en las que comieron su ración de proteínas e hidratos de carbono para recuperar la energía gastada. Mientras, otros compañeros seguían con el trabajo en otras zonas del incendio.

Desde el primer momento, mandos del Consorcio Insular decidieron activar el nivel 3, una categoría en la que se considera que se trata de un fuego de gran envergadura y con un importante riesgo de extensión. Esa declaración de emergencia supone activar a bomberos de todos o varios parques de profesionales de la Isla, así como algunos de los equipos de voluntarios. Además, significa que se tiene que localizar a personal que está de descanso para que vayan a cubrir o a reforzar a los compañeros que realizaron la primera intervención. La decisión de establecer el protocolo de nivel 3 corresponde al oficial jefe de los bomberos de Tenerife, Florencio López, en base a la información que le aporta el oficial que se encuentra en el lugar de los hechos.

En el caso del suceso de ayer en El Chorrillo, desde el Consorcio se movilizaron funcionarios y vehículos desde las bases de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, San Miguel de Abona y La Orotava. En un primer despliegue intervinieron unos 24 bomberos, que horas después fueron reemplazados por otros tantos. En total, los profesionales movilizados pudieron rondar el medio centenar. Además, en las tareas de extinción participaron bomberos voluntarios de los parques de Guía de Isora, Santiago del Teide, Güímar y La Laguna. Según una de las fuentes consultadas, en este caso colaboraron 16 integrantes llegados de los citados municipios.

Uno de los grandes riesgos que valoraron los mandos de los bomberos fue que el fuego llegara a una fábrica de papel y cartón situada a escasos metros del enclave donde hubo más virulencia. Por ese motivo, uno de los objetivos del Consorcio fue frenar la expansión de las llamas hacia dicha empresa. Debido al material almacenado en dicho recinto, si el incendio hubiese entrado en esas naves, el tiempo para lograr su extinción hubiera sido mucho mayor. Agentes de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife también acudieron desde el primer momento a la calle Girasol y las inmediaciones para colaborar con los equipos de bomberos. También colaboraron en el servicio policías nacionales de la Brigada de Seguridad Ciudadana, así como técnicos y voluntarios de la Agrupación de Protección Civil de la capital tinerfeña. De madrugada, al lugar del incendio también acudieron el alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, y el edil del Distrito Suroeste, Javier Rivero. 

Una vez que se enfríen las zonas afectadas, agentes de la Brigada de Policía Científica de la Policía Nacional realizarán en los próximos días la inspección ocular y el informe fotográfico para intentar determinar las causas del fuego y en qué punto comenzó.