Guardias civiles de Candelaria, en el marco de la operación RiscoClub, detuvieron a cuatro personas como presuntas autoras de un delito de tráfico de drogas y desmantelaron dos plantaciones de marihuana en Candelaria y Arafo, así como un club cannábico que se dedicaba a la distribución de sustancias ilegales de manera indiscriminada.

Los agentes iniciaron la investigación a principios del presente año y descubrieron que la venta del estupefaciente se hacía en un club cannábico de Candelaria. Tras diversos servicios de vigilancia discreta y otras gestiones, los funcionarios consiguieron indicios suficientes que les llevaron a conocer de dónde procedía la droga. El lugar de producción exacto estaba en un gran garaje separado en dos dependencias cerradas herméticamente. Los implicados tenían un laboratorio perfectamente organizado donde tenían los diferentes tipos de plantas de cannabis sativa, algunas en fase de producción y otras en recolección. La estructura tenía un falso techo que le permitía tener instalado tres grandes extractores y las dos estancias contaban con ventilación, deshumificadores, equipos de aire acondicionado, lámparas de calor y todo tipo de artefactos medidores para las óptimas condiciones de rápida producción.

El recinto incorporaba un complejo sistema eléctrico automatizado y una red de riego de agua con regulación de dureza y ph de la misma.

La Guardia Civil llevó a cabo cuatro registros domiciliarios en Candelaria, Güímar y Arafo. De forma paralela, otros agentes inspeccionaron un par de club cannábicos en Candelaria y Güímar. Para desarrollar tales registros, el Instituto Armado contó con el apoyo de policías locales de los tres municipios.

Durante el conjunto de los registros, intervinieron 14.260,63 euros, así como diversos productos derivados de plantas cannábicas listos para su venta, que están valorados en unos 47.000 euros, y una importante cantidad de material para la elaboración de la droga, como una prensa y moldes para la elaboración de pastillas de polen de hachís.

Con esta operación, la Guardia Civil desmanteló y acabó con la actividad ilegal que realizaban en el club cannábico. Según el cuerpo de seguridad, sus responsables se aprovechaban de una aparente actividad legal asociativa para lucrarse, al distribuir de manera indiscriminada una importante cantidad de sustancias cannábicas. En los registros se comprobó que en los citados clubs se había manipulado, de forma peligrosa, el cableado eléctrico. Los agentes informaron a la compañía eléctrica e imputaron un delito de defraudación de fluido eléctrico, con el que proveían de electricidad el lugar donde tenían la producción de la droga. Los detenidos fueron puestos a disposición del Juzgado de Guardia de Güímar.