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Caso Abierto - eldia.es

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De un depósito de vehículos de Arona a una tienda de motos de Granadilla

La Guardia Civil arrestó a tres empleados por estafa y administración desleal

Imagen de archivo de un guardia civil. El Día

Guardias civiles de Granadilla de Abona detuvieron a tres hombres, trabajadores de un depósito de vehículos de Arona, como presuntos autores de los delitos de administración desleal y estafa. Los acusados supuestamente aprovechaban su empleo para vender motos de gran cilindrada o sus piezas a una tienda especializada situada en San Isidro, en Granadilla de Abona. Sin embargo, ante su empresa simulaban que las habían llevado a un desguace para su destrucción, con su matrícula y su número de bastidor.

La historia comenzó cuando un extranjero, dueño de una Kawasaki, le llevó la moto a un conocido para que se la arreglara. Este último individuo, propietario de un vehículo similar, nunca se la devolvió y se apropió de la misma de forma indebida. Además, le puso la matrícula de la moto averiada a la suya. Pero la ITV y el seguro de la primera Kawasaki vencieron, pues su dueño ni renovó la póliza ni le pasó la inspección técnica, pues no la tenía en su poder, según trascendió.

Policías locales de Arona localizaron dicha moto y verificaron que no tenía ni seguro ni la ITV, por lo que la llevaron a un depósito de vehículos. Una vez allí, si pasa un determinado tiempo y nadie reclama una moto o un turismo, por ejemplo, la empresa debe dar de baja a la mencionada unidad y llevarla a un desguace para su destrucción.

En base a la investigación desarrollada por los guardias civiles, empleados del citado depósito simularon tal proceso con la referida Kawasaki. Pero, en realidad, vendieron piezas a la tienda de motos de San Isidro, que puso a la venta las mismas en una página de internet. El dueño original de la moto averiada accedió a dicha web e identificó como suyo uno de los elementos en venta e interpuso denuncia ante el puesto principal de la Guardia Civil de Granadilla de Abona.

El afectado acudió al establecimiento de San Isidro y pudo recuperar los objetos de su vehículo que se hallaban allí. Agentes del Instituto Armado comenzaron una investigación y determinaron que no era la primera vez que las mismas personas le ofrecieron piezas o motos de alta cilindrada a la citada tienda. Después, llevaban a un desguace la matrícula y el bastidor de la motocicleta para aparentar que ya estaba fuera de circulación e iba a ser destruida. Según trascendió, un empleado del depósito reconoció a los agentes que efectuaba tal acción y que en la misma práctica tomaban parte dos compañeros de trabajo. Y los tres se lucraban con la acción ilícita, aclaró el Instituto Armado.

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