El hombre que asesinó a su hijo en Tenerife provocó gravísimos cortes en la cabeza al menor con un machete
La Guardia Civil trabaja con la hipótesis de que el joven de 35 años, que trabajaba como camarero en Playa de las Américas y fue abatido por la Guardia Civil, fue a por su hijo y atacó a la madre para impedir que esta lo defendiera

El joven de 35 años abatido la madrugada de este viernes en el sur de Tenerife tras asesinar presuntamente a su hijo de 10 años causó cortes gravísimos en el menor con un machete. Además, provocó heridas graves a su mujer con el mismo arma.
El hombre abatido a tiros trabajaba como camarero en un hotel de Playa de las Américas, en el municipio de Arona, en el que también vivía con su familia, y antes había trabajado en una cafetería del aeropuerto Tenerife Sur. Todos eran nacidos en la Isla.
Los investigadores de la Guardia Civil analizan si, en el momento en que ocurrió la tragedia, que también provocó heridas en un agente de este cuerpo, estaba bajo la influencia de sustancias estupefacientes.
Un vecino del portal 2 del paseo Santa Eulalia de Cabo Blanco donde vivía esta familia se percató de que algo grave ocurría en la vivienda de este joven y se acercó al piso. Después, este testigo empezó a gritar y fue escuchado por un hermano suyo y otro residente de la zona, que acudieron a la casa con una patacabra.
Estos hombres rompieron la puerta y presenciaron una escena de horror que jamás olvidarán. El menor de 10 años tenía profundas lesiones en la cabeza, por lo que falleció antes de que llegaran los agentes de la Guardia Civil y la Policía Local, así como los equipos sanitarios.
La mujer sufrió amputaciones en sus extremidades superiores. El autor de los hechos hizo frente a los vecinos que acudieron a ver qué pasaba y a los guardias civiles. Estaba tan alterado y violento que los agentes tuvieron que disparar contra él hasta matarlo.
Una de las líneas de trabajo de la Guardia Civil es que pudo realizar cortes a la madre del niño, una tinerfeña de 25 años que se llama Almudena, para que no ayudara ni rescatara a su hijo, que estudiaba en colegio público de Cabo Blanco.
Todo apunta a que se obcecó con su hijo y no quiso matar a su pareja, pues tuvo tiempo más que suficiente para hacerlo antes de que llegaran los agentes. Al individuo sólo le constaba en la Guardia Civil un acta administrativa por consumo de droga. No había denuncias contra él por violencia de género ni tenía antecedentes penales.
Los vecinos insisten en que, hasta la madrugada de este viernes, nada hacía sospechar que fuera a ocurrir algo semejante, pues se mostraba muy cariñoso con el niño. Los residentes del barrio de Cabo Blanco siguen muy impactados por lo sucedido y se les ha quedado grabada la imagen del niño tendido en el suelo y su madre muy cerca con amputaciones.
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