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Investigación

El chamán sueco detenido en Asturias espera que la jueza decida sobre la nulidad de su detención

Cree que el operativo desplegado por la Policía Nacional se realizó porque su "éxito" levanta odios

El chamán Axel Rudín en el momento de ser detenido en Langreo. Policía Nacional

Björn Axel Rudín sigue esperando con su esposa y sus dos hijos a que el juzgado decida sobre la nulidad de las actuaciones policiales que el pasado 30 de septiembre acabaron con su detención, y la de otras tres personas, por su supuesta participación en la reunión de una secta neochamánica para consumir ayahuasca y yopo en una propiedad de La Braña, a poca distancia de Tuilla (Langreo, Asturias).

El chamán sueco Axel Rudín, conocido en los círculos espirituales como Bunkwanu, nació el 17 de junio de 1973 en Umeå, cerca del Círculo Polar, pero lleva décadas trabajando en lugares más cálidos, principalmente en países sudamericanos. Él mismo asegura que ha realizado cerca de 180.000 sanaciones en 25 años. En su opinión, ese supuesto "éxito", levanta odios y cree que eso fue la causa de que decenas de agentes de la Policía Nacional se desplegasen en Tuilla en un operativo tan espectacular que dejó más que sorprendidos a los vecinos.

La Policía reconoció que la intervención se puso en marcha tras una denuncia por correo electrónico. El abogado del chamán, Óscar Palet Santandreu, ya había insistido en esto en su petición de nulidad, explicando que la denuncia podría tener tras ella una cierta animadversión personal. En declaraciones a un diario digital nacional, Rudín apunta al círculo de la iglesia evangelista y de una antigua "paciente" suya, pero va más allá y apunta a la supuesta condición sexual de quien él cree que fue el autor de la denuncia. "Como portador oficial de los arahuacos y en virtud del poder de sanación que me otorga mi condición de ‘hombre medicina’, yo entiendo que la homosexualidad es una enfermedad. Se trata de demonios, energías oscuras que podemos sanar. Es evidente que los gays pueden ofenderse cuando digo que la homosexualidad puede ser curada. No quieren escuchar esa certeza porque la verdad duele", se despacha el chamán en sus declaraciones. La Nueva España, del grupo Prensa Ibérica, intentó ponerse en contacto con él pero fuentes cercanas a Axel Rudín aseguraron que no haría ningún tipo de declaración más. El procedimiento judicial sigue abierto y afirmaciones de este tipo podrían complicar el trabajo de su defensa.

"Un par de porros y unos honguitos"

Una de las acusaciones que llevaron a la detención y puesta a disposición judicial del chamán es un delito contra la salud pública. "Ni había ayahuasca ni cristales de DMT. Solo semillas trituradas de un árbol junto a cenizas de otro árbol. Es decir, yopo y kapi, que son como la alfombra roja previa, algo que se come antes de yopear. Alguno tenía un par de porros de marihuana, otro había traído un par de honguitos como regalo y yo tenía mi yopo.", afirma Rudín. Su abogado explicó a La Nueva España que "en el atestado hablan de ayahuasca y yopo, que son dos sustancias no fiscalizables (y por tanto no ilegales en España), lo que encontraron fue la enredadera, pero sin el componente psicoactivo dimetiltriptamina (DMT)".

Este es uno de los pilares que utiliza la defensa pero también quieren desmontar la propia legitimidad de la actuación Policial. Palet afirma que en la orden judicial que portaban los policías que acudieron por decenas a la casa de Tuilla, había una referencia catastral "pero entraron en otra propiedad, que es donde estaban los niños". Respecto a los menores que supuestamente presenciaban el ritual, "la Policía dice que estaban presentes en la ceremonia, cuando estaban en otro lugar y fue la propia Policía quienes los llevó a la sala donde estaban los mayores". El abogado, "a título personal", cree que "la operación responde a objetivos mayores", dejando entrever un cierto interés ejemplarizante en la lucha contra las sectas. Este es otro punto que rebate. Asegura en su defensa que "no hay ni secta ni organización", ya que el supuesto chamán había venido a España por última vez hace tres años y las personas presentes en la vivienda ni siquiera se conocían. En este mismo aspecto ha incidido Rudín: "Nos han acusado de secta y de ser un grupo organizado, pero, aunque siento decirlo porque me obliga a reírme de mí mismo, no hay nada más desorganizado que mi grupo. Carecemos de organización o de estructura. No hay ninguna membresía, lista de miembros ni obligaciones de ningún tipo. El trasfondo de todo esto es que los fármacos de toda la vida están perdiendo terreno y la gente está buscando alternativas porque la gente está enferma".

El chamán, al igual que el abogado, aunque con distintas formas de contarlo, consideran desproporcionada la actuación policial. "El trato fue horripilante porque esa gente está especializada en la agresión", asegura el sueco, que relata cómo los agentes "entraron en torno a las ocho de la tarde y me dejaron esposado en la cocina al lado de mis hijos hasta las tres de la mañana. De allí me condujeron junto a tres personas más a un calabozo de Oviedo, donde el trato tampoco fue muy elegante. Subían y bajaban la temperatura. Yo me puse a entonar mis cantos chamánicos, pero me hicieron callar porque sospecho que los asusté. Estuvimos dos noches y ¿qué quiere que le diga? Yo no veo la justificación de una operación con 60 o 70 policías".

Su abogado, más diplomático, entiende que se realizó "una operación desmedida" sin justificación alguna y tan solo por una denuncia personal. Óscar Palet ha pedido también que se devuelva el dinero incautado, 5.000 euros en metálico y monedas extranjeras. "Es el dinero que tenía la familia (matrimonio y dos hijos) para volver a casa, a Colombia, y ahora no pueden hacerlo".

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