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INVESTIGACIÓN

La madre de Olivia, ya en prisión, guarda silencio sobre el asesinato de su hija

La juez envía a la cárcel a Noemí Martínez ante la gravedad de los hechos, el riesgo de fuga y la elevada condena que podría recibir

La madre de Olivia pasa su primera noche en prisión

La madre de Olivia pasa su primera noche en prisión Agencia ATLAS / Foto: EFE

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La madre de Olivia pasa su primera noche en prisión I. Peláez

Noemí Martínez Largo, la mujer de 48 años investigada por matar presuntamente a su hija Olivia, de seis años, en su piso de la avenida de Gaspar García Laviana el pasado domingo, ingresó este miércoles en el Centro Penitenciario de Asturias después de pasar a disposición judicial, donde se acogió a su derecho a no declarar. Tanto la acusación particular, que ejerce la familia paterna de la niña, como el Ministerio Fiscal, solicitaron su ingreso en prisión provisional, comunicado y sin fianza, a tenor de "la gravedad de los hechos" que se le imputan, "lo elevado de las penas" que podría asumir en caso de condena (el crimen cumple los requisitos para la prisión permanente revisable) y "el riesgo de fuga". Esta mujer, natural de El Espinar (Segovia), fue hallada, como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, del grupo Prensa Ibérica, en la cama junto al cuerpo sin vida de su hija, a la que mató supuestamente después de haber perdido su guardia y custodia el pasado viernes en favor del padre.

La investigada llevaba custodiada por la Policía Nacional desde que los agentes accedieron a la vivienda en la que presuntamente asesinó a su hija el domingo. Tras recibir el alta en el Hospital de Jove, donde ingresó tras una mínima ingesta de pastillas (en ningún momento peligró su vida), fue trasladada hasta la comisaría de El Natahoyo, donde llegó ya esposada y tras la lectura de derechos. Dos fueron las noches que pasó la presunta infanticida, en las que, según las fuentes policiales consultadas, "no dio problemas". "Solo la vi salir al baño, no la oí nada. Estaba despeinada y muy pálida", describió este miércoles una mujer que coincidió en los calabozos con ella.

El tiempo bajo custodia policial permitió a los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev), al frente de la investigación, realizar las diligencias oportunas para elaborar un atestado que, al final, ronda los 250 folios. De hecho, dos agentes llegaron ayer al Palacio de Justicia, casi al mismo tiempo que la detenida, con cajas precintadas con adhesivo de la Policía Nacional. Escasos minutos después, a las 13.16 horas, llegaba un coche patrulla (los conocidos "zetas") con Noemí Martínez Largo. "Lo mejor es que vaya para prisión, porque cuando se le pase la paranoia y vea la que armó, igual va y se tira por el Cerro", se escuchó decir a un agente que este miércoles entró y salió por el acceso que da a los calabozos de los juzgados. Otra patrulla llevó las pertenencias de la detenida ante el más que probable ingreso en prisión.

En la sala de vistas le esperaba la titular del Juzgado número 1, Carolina Montero, la magistrada que estuvo presente en el momento del levantamiento del cadáver, la madrugada de autos. Y eso que ayer ya no estaba de guardia (los miércoles a las 9 horas se produce el relevo), pero decidió tomar declaración a Noemí Martínez y decidir sobre su situación personal aunque ya hubiese finalizado la guardia semanal, dado que va a ser la juez instructora de la causa. No obstante, la detenida, igual que hizo en comisaría ante los agentes, y por directriz de su abogada, del turno de oficio, la investigada se acogió a su derecho a no declarar.

El silencio de esta mujer lo rompieron rápidamente tanto la Fiscalía como la acusación particular, solicitando, en base a las pruebas aportadas al procedimiento por la Policía, su ingreso en prisión preventiva por la gravedad de los hechos, entre otros argumentos que, como cabía esperar, avaló la magistrada, decretando su ingreso en prisión. Se le atribuye, de inicio, un delito de asesinato. No es baladí, ni muy habitual, que, ya de entrada, se califiquen así los hechos, pues revela que existen claros indicios de que existió voluntariedad en la acción de Noemí Martínez Largo en contra de su hija, además de concurrir la agravante de parentesco y el desvalimiento que, al ser menor, va de suyo. Cierto es que, como se matiza en la información facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), que "sin perjuicio de que la calificación pudiera modificarse a lo largo de la instrucción". Ya no hay secreto de sumario.

A esa petición de ingreso en prisión se opuso, como suele ser habitual, la abogada defensora, del turno de oficio. "Estaba en shock, como en una nube", describió la letrada a preguntas de este periódico después de emitirse el auto de la magistrada. Su defendida, nada ha dicho desde su llegada la comisaría. Tan solo se sabe lo que advirtió al llegar al Hospital de Jove, cuando reveló que o la niña estaba con ella o con nadie, porque "mejor muerta" que "con un maltratador". Todo apunta, como así insiste la familia de la menor, que Noemí Martínez tuvo claras sus intenciones desde que supo el pasado viernes que había perdido la custodia, pues nada más llegar a Gijón el sábado, después de recoger a la pequeña Olivia en Segovia, le suministró los medicamentos a través de los alimentos para acabar con su vida.

Noemí Martínez puso rumbo al Centro Penitenciario de Asturias ayer por la tarde en un vehículo de la Guardia Civil. Lo primero a su llegada, como un preso más, fue el examen médico para determinar la idoneidad de su traslado al módulo de mujeres o, por el contrario, a la enfermería, para una mayor supervisión. Lo que sí es seguro, dada la naturaleza, los antecedentes depresivos de la investigada y que se trata de una reo primeriza, según las fuentes penitenciarias consultadas por este periódico, es que se activase el Protocolo de Prevención de Suicidio (PP), lo que implica, entre otras cuestiones, contar con un recluso de confianza para evitar conductas autolesivas durante sus primeros días de privación de libertad.

Desde la cárcel de Asturias seguirá la presunta infanticida todo el desarrollo de la instrucción judicial del caso, que se prevé larga para asegurar luego una condena por los hechos. Será fundamental para la causa el examen forense que emita el equipo psicosocial del juzgado, con entrevista personal incluida. "Será exhaustivo", señalan las fuentes judiciales consultadas, pues que existan eximentes o atenuantes podrían paliar la condena. No obstante, a tenor de los hechos acaecidos y las reflexiones realizadas por la procesada desde que perdió la custodia de su hija revelan una consciencia de sus actos que la hacen perfectamente procesable para llevarla al banquillo para que sea juzgada por un jurado popular.

A la causa también se aportará todo el historial médico de esta mujer, que llevaba varios años a tratamiento. Esos datos están en la Sanidad de Castilla y León (Sacyl) y son importantes para el desarrollo de la causa. Se sabe por la investigación que Noemí Martínez tenía gran cantidad de medicamentos por toda la casa, muchos metidos en un túper que la Policía Científica encontró en la cocina. Hallar una vía para aplicar un eximente o atenuante puede ser la única opción de la defensa para evitar una severa condena. Según el Código Penal, este crimen cumple los parámetros necesarios para que Noemí Martínez sea condenada a prisión permanente revisable.

Otra de las claves del caso será conocer con detalle qué medicamentos, y la cantidad, que suministró a su hija. Sí es seguro que Noemí Martínez se aseguró de lograr su objetivo porque la menor llevaba muchas horas fallecida cuando fue localizada. Se sabe, según desveló su familia, que la ingesta de medicamentos le provocó una parada cardiorrespiratoria que le causó la muerte a la pequeña Olivia.

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