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Pederastia

Una menor ante unos abusos: "Tenía mucho miedo, era pequeña y él me pedía fotos de mis partes"

El procesado, que ahora afronta 35 años de prisión, no reconoce los hechos ante la sala | La Guardia Civil identifica sus tatuajes en imágenes eróticas que enviaba a la menor

El acusado, en el banquillo de la Audiencia Provincial de Zaragoza durante la vista oral celebrada este martes. JAIME GALINDO

Un cumpleaños que a una menor turiasonense ya le ha marcado para toda la vida, tanto que "dejó de ser una niña alegre, muy cercana y cariñosa con todos". Uno de los partícipes en esa fiesta de cumpleaños, que era conocido de la familia, se fijó en ella y días más tarde cometió unos presuntos abusos que este martes fueron juzgados en la Audiencia Provincial de Zaragoza. La niña se lo contó a su madre después de que esta descubriera y reconociera una foto íntima de la pequeña en el móvil. Ahora, el denunciado, que no reconoció los hechos, afronta 35 años de prisión.

Todo se remonta al 29 de agosto de 2019 cuando, según la denuncia, N. A. A. V. invitó a la víctima a su domicilio. Él se sentó a su lado, le metió la mano por debajo de la manta que le cubría y tocó sus genitales. En ese momento, aprovechó para fotografiar este mismo acto con la cámara de su Samsung y terminó preguntándole: "¿Te ha gustado?". La niña añadió ayer a las declaraciones pronunciadas en anteriores interrogatorios que, instantes después, él le animó a practicarle sexo oral. Ella se negó, pero él le agarró del hombro y le obligó. Poco después salió corriendo al baño, donde se encerró y fingió que la puerta se había atrancado para llamar la atención de la que por entonces era pareja del acusado y que había marchado a ducharse. Algo que sí consiguió para su alivio.

La actitud del enjuiciado no cesó, sino que también aprovechó para compartir con la niña las fotografías que él mismo le había tomado bajo la manta. Además, le mandó otras fotografías de él mismo con el pene erecto, así como mensajes de texto en los que animaba a enviarle fotos desnuda y masturbándose.

Los tres guardia civiles que analizaron el móvil del acusado corroboraron ayer en el juicio esas fotos que él enviaba con el pene erecto a la menor. En ellas, reconocieron sus tatuajes y una marca en la mano izquierda, así como también identificaron el entorno de la habitación en el que se las tomaba. Incluso llegaron a detallar que existen conversaciones del 8 de septiembre en el que él le pide fotografías de ella masturbándose.

El origen

La niña comenzó recordando la primera visita al domicilio de N. A. A. V., coincidiendo con la fiesta de cumpleaños a la que le habían invitado. Ya en ese primer encuentro, él le escribió en su tablet que era "muy guapa" y que "le diera abrazos". A partir de este primer contacto –relató la madre de la niña­–, él insistió a la familia para que volvieran a llevar a la niña a su vivienda, tanto que terminaron accediendo ese 29 de agosto de 2019.

No obstante, no fue hasta el 15 de septiembre cuando la menor acabó contándoselo a su madre. Y fue de pura casualidad, cuando ambas buscaban en el móvil de la menor una foto con la que felicitar a una amiga de la familia. "Tenía mucho miedo, era muy pequeña y no sabía qué hacer. Me pedía fotos de mis partes", afirmó la niña, quien accedió a ello en una ocasión. Cuando ella le terminó contando todo, la madre lo puso en conocimiento de la que ahora es expareja del acusado, quien le animó a denunciar, pues reunía la suficiente credibilidad como para presentarse en el puesto de la Guardia Civil de Tarazona

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