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Investigación

Un abogado asesoró a la familia que secuestró a un bebé en Zaragoza

La Guardia Civil considera que el clan familiar, conformado por el padre, el abuelo y la abuela del niño, elaboró un plan para el rapto y blanquearlo | Un hermano, que no ha sido detenido, iba a manipular un vídeo del secuestro que fue grabado por el abuelo

Así fue el secuestro del bebé en el Monasterio de Piedra

Así fue el secuestro del bebé en el Monasterio de Piedra.

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Así fue el secuestro del bebé en el Monasterio de Piedra. L. M. G.

El secuestro del bebé de 13 meses en el Monasterio de Piedra, en la localidad zaragozana de Nuévalos, no fue algo improvisado, sino que detrás del mismo había una planificación muy detallada. Al frente del mismo estaba la última detención, adelantada por El Periódico de Aragón, del grupo Prensa Ibérica, la abuela paterna. Ella es considerada la ideóloga del plan urdido en el que jugó un papel fundamental un abogado. Este, que no está imputado, les habría asesorado en todo momento. El menor está con su madre, mientras el progenitor y el abuelo, D. P. G. y G. P. G., de 28 y 67 años, permanecen en el centro penitenciario de Zuera.

Unos datos que avalan la imputación de organización criminal de los cuatro detenidos en esta causa, tal y como defendieron en rueda de prensa el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza, José Antonio Mignorance, y el capitán Rojas, de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Zaragoza. Ambos reconocieron que temieron por la vida del menor por si el rapto tenía como último fin la violencia vicaria, es decir, la utilización de la violencia sobre los niños de una pareja o expareja para hacer daño en la mujer. De ahí que, en palabras de Rojas, "el instituto armado pusiera toda la carne en el asador", activando a todas las unidades y dando aviso de lo sucedido a otras comandancias e, incluso, a la Policía Nacional. El resultado fue que en menos de 24 horas consiguieron recuperar al menor con vida y a los autores de la abducción, capturados.

Tras el análisis de la información obtenida en la investigación, los agentes pudieron determinar que el padre y expareja de la madre del niño, separados el mes de junio tras tener conocimiento del lugar donde se encontraba ella junto con su bebé gracias a una publicación de las redes sociales, se trasladó a Zaragoza con el abuelo paterno el martes 11 de octubre. Pese a la falta de plazas hoteleras por motivo de las Fiestas del Pilar, consiguieron hasta dos lugares diferentes donde hicieron noche antes de cometer el rapto, el jueves 13, en el párking del monasterio. Fue a las 18.44 horas. De ahí huyeron hacia la Comunidad de Madrid evitando en todo momento una carretera principal y así que no fuera identificada la matrícula por las cámaras de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Momento de la rueda de prensa.

El jueves 13 de octubre, una vez localizada la madre y el bebé, sustrajeron al niño de forma violenta y huyeron del lugar en un vehículo propiedad del progenitor, hasta la localidad madrileña de Parla. Allí se alojaron en el domicilio del amigo de confianza, el cual le habría proporcionado no sólo la vivienda, sino también toda la infraestructura necesaria para ocultar a los autores materiales de los hechos durante un periodo de tiempo indeterminado que permitiera realizar las acciones necesarias para tener una coartada que evitase su localización. Facilitó incluso un turismo, un Volkswagen Tuareg de color verde, y un garaje donde estacionar el turismo usado en la comisión del delito para eludir su localización. De hecho, según pudo saber este diario, todavía no ha sido hallado por la Guardia Civil.

Fue tal la organización que compraron un teléfono móvil que iba a ser utilizado exclusivamente para hablar del niño. Todo ello con la finalidad de ocultar al bebé e impedir la localización del mismo por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. "Este amigo se encargaría además de la adquisición de lo necesario para el cuidado del niño mientras el padre y el bebé se ocultasen en su vivienda", señaló el capitán Rojas.

La abuela paterna sería la encargada de proporcionar el apoyo económico para el cuidado del bebé, así como la persona que ponía al corriente de lo que iba sucediendo a un abogado el cual, además de ser conocedor de las intenciones de estas personas, habría estado asesorando la manera de llevar a efecto la sustracción del menor y que todo aparentase legalidad, así como la forma de eludir la justicia.

Momento de la detención de dos de los sospechosos.

Este letrado perteneciente al Colegio de Abogados de Madrid cuando fue informado por parte de la familia de la conveniencia de llevar al bebé ante un médico, llegó a aconsejarles que no lo hicieran puesto que esto podría suponer más problemas para el progenitor. Y es que el menor sufrió magulladuras y traumatismos en su diminuto cuerpo como consecuencia de la agresividad empleada en arrebatarle de los brazos de su madre, quien también fue golpeada e, incluso, recibió patadas. Todo pese a que está embarazada de seis meses.

Por otro lado, un hermano del padre del bebé, además de asesorar de los movimientos a seguir para no ser detectados, se iba a encargar de editar y manipular posteriormente las imágenes del vídeo grabado por el abuelo durante el secuestro con la finalidad, según la Guardia Civil de que "pareciese que la madre del menor fuera la persona que habría montado un espectáculo tras haberse arrepentido de dejar al niño con su padre".

Secuestro previo

En paralelo a este arresto, el Juzgado de Instrucción de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Calatayud se inhibió en favor del especializado en Violencia sobre la Mujer de Ibiza. Como adelantó El Periódico de Aragón, del grupo Prensa Ibérica, la madre le denunció por amenazas, coacciones y malos tratos. Según relató, el detenido habría enviado mensajes de WhatsApp que habrían recibido amigos y familiares de la expareja en los que arremetía contra la mujer. También presentó pruebas sobre la geolocalización del móvil de la madre. Lo habría conseguido hacer, presuntamente, gracias a un mensaje de phishing estilo a las estafas que se realizan con entidades bancarias. De esta manera pudo infectar su teléfono.

Pero la violencia sufrida por esta mujer no quedó ahí, según la denuncia. El 17 de agosto sufrió una persecución en moto y ya el 19 de agosto el intento de secuestro parental en San Antonio Abad.

Imputaciones

En el transcurso de la investigación se ha detenido a cuatro personas siendo los delitos que se les imputan los siguientes: al padre, autor material de los hechos, un presunto delito de pertenencia a grupo criminal, delito de sustracción parental de menor de edad, delito de violencia de género y delito grave de lesiones. Al abuelo, autor material de los hechos, delito de pertenencia a grupo criminal, sustracción parental de menor de edad y delito grave de lesiones. A la abuela y al amigo de confianza de la familia, delito de pertenencia a grupo criminal y sustracción parental de menor de edad.

Los detenidos quedaron a disposición judicial en el Juzgado de Calatayud el sábado, decretándose el ingreso en el centro penitenciario de Zuera del padre y abuelo del bebé. La Guardia Civil continúa con la investigación para la localización de una quinta persona cuya participación habría sido necesaria en esta trama familiar.

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