Todo se inició en un rutinario control de tráfico en la zona de Araya, en Candelaria. Los agentes procedieron a dar el alto a un vehículo Seat Ibiza de color blanco, con dos personas en su interior, que en un principio se detuvieron en el control, pero inmediatamente aceleraron, hasta el punto de que casi atropellan a dos agentes, dándose a la fuga.

Desde ese momento se estableció un operativo de persecución. En un primer momento, los huidos se escondieron en un callejón, cercacno a la TF-28, pero fueron localizados y se reanudó la persecución por la calle de La Punta. Al verse acorralados por las dotaciones policiales abandonaron el coche y los dos individuos emprendieron la huida a pie, subieron por la montaña de Araya, buscando el cobijo de una zona de cuevas y vegetación alta, cambiándose incluso las camisas. No obstante se mantuvo una persecución de alrededor de una hora y media. Uno de los huidos era conocido de la Policía, al que identificaron a su paso por el control, de forma que acudieron a su domicilio donde fue localizado y, de igual manera, se arrestó a la segunda persona hacia las 23:00 horas. Ambos fueron puestos a disposición judicial, imputados por delitos contra la seguridad vial y desobediencia.