Dos vecinos de la calle Andrés Orozco Batista, en el núcleo capitalino de Vistabella, comentan a media voz una noticia que lleva varias horas dando la vuelta a España: “La Policía y la Agencia Tributaria desmantelan el primer taller ilegal de impresión de armas 3D en España”. Ninguno de los dos asocia al inquilino de la vivienda en la que tuvo lugar el registro con un vecino capaz de cometer los presuntos delitos de tenencia ilícita de armas y depósito de explosivos. “Era un hombre casi invisible, de los que se dejaba ver poco (alto con el pelo canoso), pero nadie podía imaginar que estuviera metido en un lío de esta magnitud”, cuenta un varón de unos 50 años que se identifica como Juan Pedro. “Aquel día (por el 14 de septiembre) hubo un enorme revuelo policial pero creímos que todo había quedado en nada”, interrumpe otro señor algo más viejo que prefiere guardar su anonimato. “No quiero problemas”, advierte antes de reanudar la marcha.

“Esta es una zona tranquila”, añade el jubilado mientras se cuela entre dos coches aparcados para cruzar de acera. El perro que pasea ladra al oír los alaridos que proceden del jardín de un chalet. Ese es el único ruido que fractura el silencio que envuelve un perímetro próximo al castillo de San Joaquín, una fortificación que está en el límite de los municipios de Santa Cruz y La Laguna.

El taller clandestino donde se fabricaban las armas está localizado en una zona residencial, muy cerca del acceso principal al Hospital San Juan de Dios, y en el entorno de varios centros de la tercera edad, uno de ellos noticia desagradable en los primeros meses de la pandemia por un brote de covid-19 que ocasionó la muerte de varios ancianos.

El callejero es laberíntico –con un sinfín de vías estrechas que se entrecruzan– y el nivel del vecindario es medio-alto. En medio de este amansado escenario nada hacía sospechar que la Policía ya había marcado uno de los inmuebles en el transcurso de una operación fiscalizada desde la Brigada Central de Madrid que empezó a madurar a través de internet.

Un pedido por ‘online’

Las alarmas supuestamente se encendieron en el instante en el que se intercepta un mensaje de internet en el que se solicitaba un arma y material explosivo. La Policía española abandera un programa que es pionero en Europa que tiene como objetivo identificar posibles amenazas terroristas. Sobre todo, las que guardan alguna conexión con los sectores más radicales del mundo árabe. Ese mensaje sirvió para “marcar” al hombre que residía en la vivienda de la calle Andrés Orozco Batista. Se organizaron varios turnos de vigilancia, pero no fue hasta el 14 de septiembre de 2020 cuando se decidió intervenir. Vinieron refuerzos de la Península e intervinieron unidades adscritas a diferentes Comisarías del Cuerpo Nacional de Policía de Santa Cruz de Tenerife: además de varios equipos de Policía Judicial se activó a una sección de Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos (Tedax -NRBQ).

Según los datos a los que ha tenido acceso este periódico, en un primer momento se barajó la posibilidad de planificar el operativo durante la madrugada, pero finalmente se hizo a la luz del día. Una de las dificultades a las que tuvieron que hacer frente los especialistas del CNP, al margen de ser la primera vez en territorio español que tenían que actuar en un servicio de estas características, estaba relacionada con las múltiples ramificaciones que podía tener este operativo en las redes sociales, es decir, una de las prioridades que se fijaron desde el principio era evitar “fugas” que pudieran estropear la acción de los investigadores, así como intentar cerrar el círculo en torno a las personas (el solicitante del material y el proveedor) a la espera de poder analizar el contenido de la información incautada durante el registro de septiembre del pasado año.

El material intervenido

La última fase de la investigación trazada por efectivos de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, de la Comisaría General de Información y la Brigada Provincial de Información de Tenerife se cerró con la intervención de dos impresoras 3D, una de las cuales estaba en producción en el instante en el que se produjo el registro domiciliario (material de fabricación en el suelo), once bobinas de filamento para las impresoras 3D, un amplio listado de equipamientos informáticos para la fabricación de las armas y 19 armazones para armas cortas elaboradas en 3D. Los agentes también se incautaron de nueve cargadores, dos silenciadores, dos correderas de arma corta sin numeración, dos piezas para estriar cañones, dos agujas percutoras, una réplica de fusil de asalto AR-15 de Airsoft, una carabina con mira telescópica, varios tubos metálicos para hacer cañones, un visor holográfico, un molde de plástico para fabricar armazones y un buen número de armas cortas (alzas, puntos de mira, disparadores, martillos, muelles y varillas).

Además del arsenal ya enumerado, durante el registro aparecieron dos pistolas láser, cinco cuchillos de distintas dimensiones, un machete, una catana y elementos de simbología supremacista (dos banderas que representaban un trisquel y una funda para pistola con el emblema del Ejército Nacional Socialista Alemán).

Otro de los hallazgos más llamativos estaba relacionado con una treintena de manuales, uno de los cuales era estaba dedicado a las técnicas terroristas de guerrilla urbana, militares o fabricación de artefactos explosivos caseros. Este hallazgo, unida con la presencia de materiales peligrosos en la casa (acetona, aluminio, nitrato, pólvora negra), provocó que se activaran los tedax. También se intervino información para fabricar armas en 3D y su posterior uso: en los meses siguientes a esta actuación –el operativo se cerró hace medio año– se investigó la existencia en la Isla de delitos (varios asaltos violentos ocurridos en el sur de Tenerife) en los que se hubieran podido utilizar este tipo de armamento o incluso la venta de algún lote a un colectivo terrorista. En la información proporcionada a primera hora de ayer por parte de la Policía se especifica que en octubre de 2019, en Alemania, se cometió un atentado terrorista en una sinagoga judía con armas y explosivos que habían sido fabricados por una impresora 3D,

Además del inmueble en el que se encontraron las impresores 3D, la Policía obtuvo órdenes judiciales para entrar en otros tres domicilios de la Isla pero, de momento, solo está confirmada una detención.

Más de ocho horas de registro

Varios vecinos de Vistabella recuerdan que a mitad del mes de septiembre del año pasado se produjo un llamativo despliegue policial –vieron en el entorno de la calle Andrés Orozco Batista una docena de vehículos oficiales y camuflados movilizados– que participaron en una operación jaula mientras se llevaba a cabo un largo registro. Las diligencias se iniciaron al mediodía y se alargaron hasta las ocho de la tarde. A pesar del enorme despliegue policial, la noticia no trascendió a los medios de comunicación y la investigación siguió el cauce habitual.