Golpe al negocio de la droga, con dos operaciones distintas que han evitado la comercialización de 20.040 kilos de hachís y la detención de cinco personas. La Agencia Tributaria intercepta un barco de apoyo a los pesqueros a 170 millas al suroeste de Gran Canaria, que transportaba 18.985 kilos de hachís, una cantidad que supone la mayor captura de esta sustancia en una única operación en el mar en España. La mercancía del Albatros Guard, procedente posiblemente de Marruecos, podría alcanzar un negocio bruto con la venta al menudeo en la calle de 237,7 millones de euros. Los tres marineros han ido detenidos, abriéndose ahora una investigación para tratar de llegar a los jefes de la organización. Y, por otro lado, la Guardia Civil descubre en otra intervención una lancha neumática con dos ocupantes cargada con 1.050 kilos de hachís a 35 millas náuticas al sur de la Isla.

“Es un éxito”. La delegada de la Agencia Tributaria en Canarias, Carmen Guillén, resaltó ayer el resultado alcanzado tras cuatro meses de análisis y seguimiento a este barco de la droga, que se había añadido a la lista negra de sospechosos, sin que existiera una base judicial previa y solo por datos que daban indicios de que su actividad era de dudosa credibilidad. De ahí que ahora se haya abierto una investigación para saber quiénes están detrás de esta organización, de la que de momento solo están implicados los tres marineros de origen ucraniano que iban a bordo en el momento del abordaje, y cuyo destino de la droga está todavía por determinar.

De momento, desde Canarias se ha resuelto la mayor aprehensión de hachís hallada en un barco hasta la fecha en toda España dentro de una única intervención. El anterior pesaba 18.000 kilos y fue descubierto a finales del año pasado en el remolcador Cykio.

En este caso, los 595 fardos descargados ayer en el Arsenal Militar de Las Palmas de Gran Canaria han pesado 18.985 kilos. El cargamento tenía tal volumen, que parte se encontraba en el puente y la cubierta, además de las bodegas.

La investigación se inició en Galicia, donde se detectó este barco de 23 metros de eslora por esas aguas que fue catalogado por Inteligencia Marítima como sospecho. Entre otras razones, porque era un barco antiguo con una compraventa cercana, de bandera de Panamá y no llevaba artes de pesca, pese a que se debería dedicarse a suministrar a los pesqueros en alta mar. A partir de ahí, “se pensó que se podría dedicar a otras actividades no tan lícitas”. El jefe regional de Vigilancia Aduanera, Carlos Moreno, señala que este buque entró en esa lista de vigilancia porque presentaba un “perfil antieconómico”. Tras llamar su atención, se le siguieron sus pasos. “Es una operación de inteligencia, porque no hay una investigación judicial detrás, sino que se analizan comportamientos anómalos en la mar”.

El asalto se produjo desde el patrullero Sacre, en el que viajaban 12 personas, pero detrás del operativo contaron con el apoyo de ocho compañeros más de Inteligencia. El Albatros había recogido el hachís en la costa Atlántica, entre Marruecos y Mauritana.

El barco había zarpado en su origen de puerto holandés de Den Oever el 7 de diciembre de 2020, y pasó en tránsito por la costa gallego. Luego hizo una escala técnica hace unos meses en Canarias, siguiendo una ruta que ahora está por determinar, hasta que fue interceptado el sábado a 170 millas al suroeste de Gran Canaria, navegando en aguas internacionales.

Carmen Guillén relató ayer a pie de muelle que el patrullero Sacre de Aduanas partió el viernes para interceptarlo en la mañana del sábado, tras cuatro meses de seguimiento de sus actividades dentro de la operación Avio.

Los tres tripulantes de origen ucraniano fueron detenidos, sin oponer resistencia, cogiendo a alguno de ellos en la cama.

La mercancía aprehendida alcanzaría un valor si se vendiera por kilos de 42,3 millones de euros, y si se toma como referencia su transacción callejera por gramos subiría hasta los 237,7 millones. “Ahora es el comienzo de la investigación, pero al revés de lo habitual, porque no había una investigación judicial”, apunta Carlos Moreno.

Por otro lado, el buque oceánico Río Segura de la Guardia Civil interceptó el domingo a 35 millas náuticas al sur de Gran Canaria una embarcación neumática con dos tripulantes, y que transportaba 35 fardos de hachís.

El cargamento fue traslado hasta el Puerto de Arguineguín. Y sobre las 23:00 horas, el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas de la Guardia Civil (EDOA) se hizo cargo de los detenidos, y de los 1.050 kilos de hachís.

La Guardia Civil señala que el Río Segura estaba realizando laborees de vigilancia en aguas internacionales cercanas al Archipiélago, dentro de un operativo de apoyo a la localización de pateras, ya que existían varias alerta de salida. En ese momento, el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) situó un eco sospechoso en la zona. Y, tras dos horas de búsqueda, sobre las 16:20, localizó la lancha, con ayuda de otras embarcaciones.

El hachís tendría un valor en el mercado de 1.787.100 euros, según la Guardia Civil.