A pesar de los continuos esfuerzos por encontrar con vida al hombre que desapareció el pasado 2 de febrero en la zona de El Roque de Los Muchachos, en la isla de La Palma, ayer se confirmaba la triste noticia del hallazgo del cadáver, en concreto en el conocido como barranco del Ataúd. Un fatal desenlace para una búsqueda que se iniciaba el pasado jueves por la tarde –si bien Javier Díaz llevaba desaparecido desde el martes– y que no ha estado exenta de dificultad debido a la gran cantidad de nieve caída y la baja visibilidad.

Fueron los agentes adscritos a Parques Nacionales quienes descubrieron el cuerpo en la zona que el operativo les había asignado y que ya se había rastreado con anterioridad, pero que debido a la copiosa nieve había sepultado el cuerpo inerte a los ojos de los observadores y también al olfato de los perros, precisamente en las proximidades del lugar conocido como Los Andenes, donde se encontraba estacionado el vehículo del fallecido y el punto en el que se inició la búsqueda.

Al lugar del hallazgo se desplazaba ayer el helicóptero de la GREIM (Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña de la Guardia Civil) cuyos efectivos se encargaron de recuperar el cadáver, aún cubierto por la nieve. Las investigaciones sobre las posibles causas del fallecimiento quedan en manos del Instituto Armado, cuyos profesionales barajan como primera hipótesis la posibilidad de que el hombre muriera el mismo día que desapareció.

El fallecido era un hombre de 49 años, natural del municipio de El Paso, que impartía clases en Garafía, conocido por ser un gran aficionado al senderismo y a la fotografía, y que había partido de su domicilio el martes de la semana pasada para, al parecer, caminar por los senderos de la zona del Roque de los Muchachos.

La notificación de la desaparición se produjo el 4 de febrero y desde el primer momento, en el dispositivo de búsqueda coordinado por el Cecopin participaron la Guardia Civil; Cruz Roja; personal y perros de AEA; Alfa Tango; Bomberos; personal del Parque Nacional y de carreteras del Cabildo de La Palma y Policía Local de Garafía. También familiares y amigos del desaparecido, natural de El Paso, y vecinos de Garafía, municipio donde este profesor daba clases. El rastreo continuó en días sucesivos con la incorporación del helicóptero del Grupo de Emergencias y Seguridad del Gobierno de Canarias (GES), así como personal de Medio Ambiente del Cabildo y del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

Hasta con drones

En la batida de ayer se habían incorporado varios drones, una vez habían mejorado las condiciones meteorológicas, aunque en el lugar permanecían todavía zonas de hielo, que alcanzó desde 50 centímetros a un metro de altura en algunas áreas, con el consiguiente riesgo para los equipos de tierra y para el anclaje de las cuerdas de los rescatadores.

Un magisterio lleno de humanidad

Quienes tuvieron la fortuna de conocer y tratar a Javier Díaz Hernández no pueden por menos que lamentar su marcha. Destacó por unas cualidades excepcionales, una humanidad que se alzaba desde sus 1,90 de estatura, con una corpulencia que disimulaba esa humildad que a nadie pasaba desapercibida. Natural del municipio de El Paso estudió en el IES Poeta Viana de Santa Cruz, ciudad en la que residió, y cursó estudios de Geografía e Historia en la Universidad de La Laguna. Era un apasionado de la historia, la arqueología y la etnografía de La Palma, que hacía extensiva al resto del archipiélago, impartiendo su magisterio en Garafía, donde deja la huella de su personalidad en un grupo de alumnos excepcionales y a través de las ondas de radio. Como él mismo decía, “el verdadero paraíso no está en el cielo, sino en el lugar del que te sientas parte”.