Sonia Fernández, la hija de la mujer asesinada en Añaza en el interior de un garaje en octubre del 2017, aseguró ayer que un joven ocupó la vivienda de su madre en el citado barrio de Santa Cruz de Tenerife, que hasta ahora ha estado precintada por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que investiga la citada muerte violenta. Además de la ocupación, Fernández dijo que el piso, situado en la Rambla de Añaza, fue desvalijado, ya que han desaparecido diferenes objetos de valor.

La hija de Asunción González recordó hace apenas un mes que ya se han cumplido tres años desde el suceso y todavía no se ha localizado al autor o autores de la muerte de su progenitora. Durante la noche del pasado miércoles, relató Sonia que fue avisada por vecinos de que una persona intentaba acceder al domicilio precintado. Hasta el citado enclave acudió una patrulla de policías, que no detectó que se hubiera abierto por la fuerza la puerta, según Fernández.

A las 7:00 horas de ayer hubo una alerta similar, ya que, de nuevo, alguien trataba de meterse en el citado inmueble. Y a las 8:00, supuestamente se confirmó que ya había personas en el interior de la casa, en base a lo que expone Fernández. La joven mostró su preocupación por dicha situación e informó de lo ocurrido a la Policía Nacional, por el hecho de que la ocupación supuestamente pudiera conllevar la destrucción de posibles indicios o información que pudiera ser de interés para la investigación del asesinato.

El asesinato de Asunción ocurrió en su coche, en un garaje, tras recibir fuertes golpes

Según Fernández, ayer se dirigió a hablar con el joven ocupa y su pareja, a quienes les recordó la situación en la que se halla el piso y que estaba dispuesta a echarlos “por las buenas o por las malas”. En esa línea, la hija de Asun refirió que ambas personas le dijeron que “alguien les vendió las llaves de la casa por 500 euros”. Sin embargo, duda de lo que le dice el citado ocupa, en la medida en que ayer ofreció diferentes versiones sobre lo que en realidad había pasado en las horas anteriores, sobre todo de cuándo accedió a la propiedad.

Cuando pudo entrar en el domicilio, explicó la joven, comprobó que “faltaban muchas cosas”, como el televisor, una máquina de coser, una cámara de vídeo, joyas, un teléfono móvil, varias gafas de sol, dos piezas de piercing de plata, relojes, un anillo o una pulsera, entre otras cosas. Otros efectos que faltaban en dicho piso, en opinión de Fernández, son máquinas de cortar el pelo, una caladora y un taladro.

La muerte de Asunción González se produjo en la madrugada del 19 de octubre, cuando entró en su Opel Astra para dirigirse al trabajo, en una nave de producción cárnica. El autor le propinó una gran cantidad de golpes en una plaza de aparcamiento que tenía alquilada desde hacía pocos días y que se halla a poca distancia desde la entrada al mencionado garaje comunitario de la calle Bentacayse.

Entre la madrugada y la tarde del 19 de octubre, nadie se percató de que Asunción yacía dentro de su vehículo fallecida. Según la versión de la hija, fue localizada ya por la tarde por unas compañeras de trabajo, que la echaron en falta esa jornada y no les pareció normal la situación. Desde ese momento, la Brigada Provincial de Policía Judicial investiga este asesinato y el caso permanece en secreto de sumario.